Mendoza, Argentina
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|12/02/20 07:41 AM

Cómo prevenir el abuso sexual infantil desde casa

Es de vital importancia tener en cuenta que los menores son víctimas del agresor, donde puede prevalecer en ellos la confusión o sentirse engañados o manipulados, ya que las acciones abusivas se pueden dar de forma progresiva en el contexto de una relación de afecto 

Si bien durante estos últimos años se ha comenzado a hablar más abiertamente sobre el abuso sexual infantil (ASI), ha existido desde siempre y no es una cuestión de cultura ni de clases sociales como muchos piensan.

Para este tema tan complicado buscamos a una especialista en la materia, la doctora Julieta Fernández, que es psicóloga especializada en orientación y educación sexual.

Julieta, con todos sus conocimientos y experiencia, detalló qué es el ASI, cómo podemos identificar a un niño que lo está sufriendo y nos dio algunos tips para prevenirlo.

El abuso sexual infantil se entiende como cualquier conducta de un adulto en donde utiliza a un niño/a o adolescente para estimular y estimularse sexualmente, o para que los menores estimulen a otra persona.

El ASI no siempre conlleva al acceso carnal, ya que puede haber abuso en diferentes situaciones, como acariciar a los menores eróticamente, mostrarles fotos de personas desnudas, hacerlos participar de videos o fotos que implican desnudos, tocar, acariciar sus partes íntimas, obligarlos a ver videos pornográficos, realizar propuestas verbales indecentes, practicar juegos donde el niño tenga que manipular los genitales del adulto, frotamientos, besos sexuales, contactarlos a través de Internet, etcétera, ya sea por coerción, amenaza, relación de dependencia o autoridad. Todas estas actividades constituyen un delito penal y cabe agregar que el menor no puede consentir esta actividad, ya que no se encuentra maduro ni física ni psicológicamente para este tipo de prácticas, es decir, que se genera un verticalismo de poder entre el agresor y la víctima.

El ASI también puede ocurrir entre dos menores de 18 años, y se considera abuso cuando el victimario tiene cinco años mayor que su víctima, debido a que la madurez de ambos queda en desigualdad.

Es de vital importancia tener en cuenta que los niños/as o adolescentes son víctimas del agresor, donde puede prevalecer en ellos la confusión o sentirse engañados o manipulados, ya que las acciones abusivas se pueden dar de forma progresiva en el contexto de una relación de afecto.

El agresor sexual suele emplear atenciones especiales, demostraciones de afecto, juegos y regalos para lograr la confianza y así poder manipularlos.

Existen algunos mitos sobre el abuso sexual infantil que nos han acompañado por generaciones y generaciones que dificultan la posibilidad de brindar herramientas para prevenir, poder actuar en consecuencia y permitir un desarrollo sano y adecuado a nuestros niños y adolescentes. Algunos de ellos son:

  • ‘Son infrecuentes’: estadísticamente, una de cada cinco niñas y uno de cada 13 niños son abusados sexualmente.
  • ‘Los niños no dicen la verdad’: siempre hay que creer en la palabra del niño, jamás podrían tener conocimiento al detalle de lo que cuentan sobre el abuso perpetrado. Y son consistentes en su relato.
  • ‘El abusador utiliza la fuerza física’: generalmente el abusador utiliza la manipulación, coerción, juegos y algunas amenazas para que el niño mantenga su silencio.
  • ‘No es obligatorio denunciarlo’: como ciudadanos debemos denunciar todo hecho de ASI.
  • ‘Los agresores son mayormente personas desconocidas’: el 80% de los abusos se dan de manera intrafamiliar.

Cómo puedo identificar si un niño está siendo abusado sexualmente

Lo primero que debemos hacer como padres es poder identificar cuán cerca de mi hijo estoy, preguntarnos si realizamos una escucha activa a diario, buscamos espacios pedagógicos para acercarnos a través del juego (con los más pequeños) o a través de una charla (con los adolescentes), ya que para que un chico no se sienta emocionalmente solo necesita percibir que quienes lo rodean entienden sus sentimientos, sus emociones, sus deseos, sus angustias, etcétera.

Recordá que los niños más propensos a ser víctimas de abuso son aquellos que generalmente son sumisos, obedientes, se encuentran largos periodos solos, con baja autoestima y carecen de información sobre educación sexual, entre otras cosas.

De esta manera será más fácil poder identificar algunos cambios a corto plazo tales como:

• Dificultad para dormir, pesadillas.
• Enuresis o encopresis secundaria (volver a hacerse pis una vez logrado el control de esfínteres).
• Trastornos con la alimentación.
• Miedos (lugares, personas).
• Ansiedad.
• Angustia recurrente.
• Hostilidad.
• Dificultad para concentrarse.
• Bajo rendimiento académico.
• Retraimiento.
• Sexualización de la conducta.
• Dolores en los genitales.
• Conocimiento inapropiado para la edad sobre sexualidad.
• Sangrado anal o vaginal.
• Dolores abdominales.

Debe tenerse en cuenta que no todos estos síntomas pueden aparecer, ya que muchos de ellos se muestran asintomáticos, pero los cambios abruptos ¡nos deben llamar la atención!

Cómo actuar si un niño cuenta lo que le ha pasado

  • Primero que nada, practicar la escucha activa: sin interrupciones debemos escuchar qué es lo que dice el niño (sin hacer gestos con la cara de asombro, de angustia o ansiedad). Mantener la calma.
  • No culpar o juzgar al niño. Asegurarle que no es su culpa y que ha sido muy valiente en contarlo.
  • Siempre creer en su relato y mencionar que harás todo lo posible para que eso no se repita nunca más.
  • No interrogar al niño, basta con saber quién lo hizo, cómo, cuándo y dónde se produjo. El resto del trabajo lo deberán realizar los profesionales correspondientes (psicólogos, trabajadores sociales y médicos).
  • Ponerse en contacto con la línea 102, donde te podrán asesorar y ayudar a cómo proseguir.

Qué herramientas les podemos brindar a nuestros hijos contra el ASI

  • Enseñarles por su nombre las partes del cuerpo (vulva, pene, cola) desde los 18 meses, así como les enseñamos cómo se llaman las otras partes del cuerpo (cabeza, brazos, ojos, nariz, etcétera).
  • Explicarles cuáles son sus partes íntimas y que nadie más que ellos deben tocarlas.
  • Refuercen la idea de que si alguien los toca, ellos tienen derecho a decir ‘no’ (realice un acting en donde ellos participen y reflejen una situación similar).
  • Secretos sanos y secretos que lastiman, explicarles la diferencia entre ambos.
  • Contestar las preguntas referidas a la sexualidad de manera simple y siempre preguntando qué entiende o qué sabe.
  • Aceptar la autoexploración, ya que es un proceso de aprendizaje.
  • Enseñar el concepto de privacidad y diferencia de los genitales.
  • Alrededor de los 6 a 8 años querrán saber sobre el sexo propiamente dicho, entonces validemos el amor y el consenso.
  • Niños que no preguntan: debemos buscar momentos pedagógicos para acercarnos y conversar sobre estos temas.
  • A partir de los 7 u 8 años comunicar el tema de los cambios físicos por los que atravesarán.
  • Informar sobre menstruación, erección y posibles eyaculaciones.
  • A partir de los 12 años informar sobre violaciones, métodos aticonceptivos, infecciones de transmisión sexual, embarazo no deseado, circulación de material pornográfico, ciberbullying, etcétera.

Existen muchas más recomendaciones según las edades de los niños, pero como podemos ver que es a través de la cercanía y la palabra la manera más eficaz de prevenir el ASI. Que no nos avergüence ocuparnos de estos temas, y tener en cuenta que siempre se puede consultar con profesionales que trabajen con temas tan complejos.

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