Mendoza, Argentina
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|22/01/20 08:35 AM

Sigue la disputa por el agua, un recurso cada vez más escaso

La dramática falta de agua expone la dura situación de crianceros en Lavalle, Santa Rosa y La Paz

Las últimas determinaciones asumidas por el Departamento General de Irrigación, que inmediatamente fueron corregidas por el mismo organismo, son una muestra que la crisis hídrica es por el faltante del vital líquido, pero también por los enredos en el que entraron hace rato quienes deberían mostrar soluciones.

Un día se habló de restricción y al otro se especificó que esa acción “no se llevará a cabo ni en el agro, ni en ninguno de los otros usos, como abastecimiento poblacional, uso recreativo, uso público e industrial”. 

Para el gobierno del agua, “el faltante ha llevado a que ya haya restricciones en el suministro, disminuciones naturales, consecuencia directa de los bajos volúmenes o caudales que se han presentado en el último trimestre en todos los ríos de Mendoza”.

Lo cierto que tanto en los oasis productivos como en las grandes urbes de la provincia, todavía no se tiene real dimensión del grave retroceso del agua, del derroche de la misma y de la falta de una planificación para administrar lo que está quedando de ella. 

Existe descontrol en gran parte del riego rural e inversión para importantes obras sobre cañerías que transportan agua en el Gran Mendoza, cuyas roturas producen enormes pérdidas de agua.

Al respecto, El Ciudadano fue receptor de algunos testimonios que apenas muestran el gran problema de toda la provincia. Por ejemplo, el que aportó la diputada Marisa Garnica (PJ), que mantuvo una reunión de urgencia con campesinos de Lavalle, Santa Rosa y La Paz, quienes le expusieron el grave problema. Tal cual lo detalló la legisladora, “son productores del noreste de la provincia, La Paz, Santa Rosa y el norte lavallino, quienes me transmitieron el gran problema que tienen con la sequía. Situación que los obligó a realizar una reconversión productiva, lo que significa que en esas zonas ya no quedan viñedos y casi la mayoría se han volcado a la ganadería de vacunos y caprinos”.

La diputada Marisa Garnica y el vicegobernador Mario Abed escuchan a los productores ganaderos.

El problema de esa zona –agregó-, es la falta de agua, que produjo sequía, por consiguiente la falta de pastura. Por eso, los productores me han acercado un petitorio con 16 puntos que he comenzado a revisar. Ante esto me he comprometido con ellos en ponerme a disposición del Ejecutivo provincial y de esos municipios, para que los ganaderos y crianceros puedan paliar esta crisis hídrica”.  

Finalmente, la diputada detalló que “los pobladores de esa zona necesitan agua y cuentan con algunos pozos para comenzar solucionar el tema, con una tecnificación que les permita el uso racional de los mismos. Algo que les daría la posibilidad de siembra y contar con pasturas necesarias para la actividad en la que se han reconvertido, para la subsistencia de sus familias y de esa zona tan golpeada”.

Situación en el Valle de Uco

Sobre el mismo asunto, el testimonio del chacarero y regante de Tunuyán Ángel Galdame encierra muchas cuestiones a tener en cuenta. El productor explicó: “Estoy en una disyuntiva con mis 6 hectáreas, porque hace cuatro años que no puedo plantar ni siquiera una huerta para consumo de mi familia. Una cuestión principal que tenía para contar con choclos, zapallo, cebolla y lo que se necesita para una huerta familiar. Pero, resulta que los señores de Irrigación, que no sé lo que quieren hacer, no nos han permitido a los productores de la zona contar ni siquiera con una chacra para nuestro sustento”. 

Y agregó: “En esta cuenca, que no la especifico para no acrecentar una controversia que tiene su historia, desde 1970 estamos en conflicto y continuamos pagando un canon, que en mi caso es de $17.000. Monto que he pagado hace 15 días y continuamos sin recibir agua. Por esto hablé con el delegado de Irrigación y le solicité que si no nos dan agua que nos bajen o anulen el canon. Porque nos están matando y encima, en vez de darnos agua, nos están tirando veneno”.

Ante sus expresiones nuestro diario le solicitó detalles y Galdame respondió: “Todos estamos en esta circunstancia y lamentablemente hay muchos vecinos que no quieren inmiscuirse. Hay otros que hemos decidido defender nuestros derechos como gente que trabaja y produce en esta tierra. Muchos venimos de familias de hasta cuatro generaciones en el lugar, ¿cómo no lo vamos a defender?”.

“Entonces, si esta cuenca que le señalo, regó en su momento 300 hectáreas y ahora apenas alcanza a 60, se debería haber planificado para redistribuir el agua. Una cuestión que nos alcanzaría a los siete chacareros que quedamos y que la falta de agua no nos expulse, como hizo con todos los que producían en la zona. Aquí no hay canales, acequias, ni hijuelas, nada. El único surgente que teníamos en la zona se secó”, señaló.

Impericia y negligencia

Un legislador que sigue de cerca el tema y está elaborando proyectos e informes para cuando la Legislatura regrese del receso estival, es Mario Vadillo (PFP), quien indicó a nuestro diario: “En todos estos años el Departamento General de Irrigación sabía que estábamos en una grave sequía. Un tema que manejaba con exactitud con todo un plantel especializado con que cuenta el organismo. Sin embargo no tomó ninguna medida para ir previendo cómo solucionar la provisión de agua con tamaña sequía. Planificar a largo plazo tendría que haber sido lo indicado y esperable del gobierno del agua”.

Hoy –resalta Vadillo-, cuando los embalses acusan un delicado descenso en su volumen de almacenamiento, Irrigación pretendió hacer un racionamiento para el sector agrícola. Que por lo visto no lo aplicaría finalmente. De haberlo hecho habría tenido una importante incidencia en la economía de la provincia, tanto en menor producción como en producción de baja calidad. Acción por la imprevisión, impericia y negligencia que ha tenido Irrigación”.

Para el legislador, “es grave que sigan pateando la pelota para adelante y no se hagan cargo del grave problema de sequía que tenemos. El recurso en Mendoza no está usado en forma racional. Por esa ineficiencia el agua se pierde por canales que no están impermeabilizados, y en riego en surcos y a manto”. 

Lo completa el grave problema de cañerías obsoletas y averiadas en la ciudad, donde se está perdiendo gran parte del recurso y por lo visto la empresa AySAM no hace nada. Eso sí, aumenta el cuadro tarifario”, consideró.