Las aventuras de Perón en Mendoza
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Las aventuras de Perón en Mendoza

El 1 de julio de 1974 desaparecía una de las figuras más importantes de la política argentina del siglo XX. Carismático, líder absoluto, así era Juan Domingo Perón. También un personaje controvertido en la historia argentina, según algunos.

Más allá de todo esto, poco se conoce que durante varios años "el general" estuvo en nuestra provincia. Cabe destacar que además de su ocupación como militar, realizó una importante actividad cultural y deportiva. 

Conozcamos un poco más de su paso por estas tierras.

En noviembre de 1939, un desconocido militar llamado Juan Domingo Perón, llegó a la estación terminal del ferrocarril con su equipaje. Fue recibido por una pequeña comisión militar, encabezada por un oficial mendocino, quien durante el tiempo que estuvo en Mendoza se convirtió en uno de sus mejores amigos.

A pesar de ser un desconocido por entonces, este oficial del Ejército poseía un gran carisma y era locuaz, con una aguda inteligencia y con gran presencia, llegó al regimiento y se presentó ante sus jefes superiores. Los militares sabían que meses antes Perón estuvo en Italia y otros lugares de Europa, en un momento crucial, antes de empezar la guerra europea, y que venía como profesor técnico del Centro de Instrucción de Montaña en Mendoza.

Carismática presencia

Al llegar a Mendoza, el luego líder justicialista no tenía dónde quedarse y tampoco tenía dinero para alquilar una casa, pues el Ejército le debía varios meses de sueldo. Pero supo valerse de su poder de persuasión para conseguir dónde vivir.

Una tarde, Perón, el teniente Pedro Lucero y un amigo, circulaban en un auto por la calle Perú. El militar recién llegado hizo detener el vehículo y se fijó en una simple pero cómoda casa. La vivienda se acababa de desocupar y partieron a ver al dueño, un inmigrante italiano llamado Vicente Drago.

Entraron a ver al propietario, quien fue consultado por la vivienda. El italiano le negó el alquiler pero, con la astucia que lo caracterizaba , logró persuadirlo. La clave para convencer a Drago fue hablarle en italiano y hacerle recordar a su Italia querida.

Perón íntimo

Se levantaba a las cinco de la mañana. Obsesivo con el orden y la limpieza, partía con su impecable uniforme desde su casa del centro mendocino hacia el cuartel, sin ser reconocido públicamente. Aún no era el Perón ídolo del pueblo.

Llegaba antes que nadie al regimiento para preparar sus clases en el Centro de Instrucción de Montaña, leía Los Andes para seguir paso a paso los tristes acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial, y su día empezaba con mucha actividad.

Durante 1941 ocupó el cargo de jefe de la Agrupación de Montaña Cuyo, y se destacó durante las maniobras en alta montaña como instructor en otros ejercicios militares, hasta que fue enviado a Buenos Aires a fines de 1942.

Box, café y cultura

En Mendoza tuvo una intensa actividad social y los que lo conocieron de cerca aseguran que el carisma impresionante que tenía lo hacía destacar aún antes de entrar a la política.

El Club Gimnasia y Esgrima, ubicado en la calle Gutiérrez, fue el lugar donde almorzaba y practicaba actividades deportivas. También se cortaba el cabello en la peluquería de don Iluminato  Macula. Además le gustaba el boxeo y acudía con algunos camaradas de armas –al Garden Park o en el estadio de calle Necochea y Belgrano– para ver a los grandes boxeadores mendocinos, como Kid Cachetada y Valeriano Mesa, entre otros.

Solía a tomar café en el bar Puerto Rico y almorzaba en un viejo restaurante de la calle Entre Ríos al 30. También frecuentó las reuniones de la alta sociedad mendocina, en donde causó muy buena impresión. Cabe destacar que Perón, junto a otros destacados historiadores, fue miembro fundador del Instituto Nacional Sanmartiniano de nuestra provincia.

Amor a la mendocina

Fue en Mendoza que conoció a una jovencita llamada María Cecilia Yarbel (apodada Piraña) con quien convivió en su nueva casa ubicada en la Quinta Sección. 

Destinado Perón a Buenos Aires, ambos vivieron en pareja un par de años en un departamento de Arenales y Coronel Díaz.

A principios de 1944, su popularidad creció rápidamente al tener a cargo la Secretaría de Trabajo y de Previsión Social.

En una reunión, el entonces coronel Perón conoció a la actriz Eva Duarte y ambos se enamoraron al instante, aunque aún vivía con Piraña. A los pocos meses la relación terminó y Yarbel regresó a Mendoza.

Al asumir la presidencia de la Nación en 1946, el militar regresó en varias oportunidades en las cuales recordaba su estadía en nuestra provincia.

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