La poco conocida visita del marqués de Sobremonte a Mendoza
Mendoza, Argentina
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La poco conocida visita del marqués de Sobremonte a Mendoza

A fines del siglo XVIII llegó a Mendoza el entonces gobernador de la Intendencia de Córdoba del Tucumán, llamado Rafael de Sobremonte y Núñez, a quien posteriormente, la historia se encargó de castigarlo –tal vez injustamente-  como un cobarde, cuando fue virrey del Río de la Plata y debió enfrentar a la primera invasión británica en las costas de Buenos Aires.

Pero en aquel tiempo este funcionario real fue uno de los más progresistas que tuvo Córdoba y también las provincias de Cuyo.

Su paso por nuestra nuestra provincia fue para solucionar las grandes inundaciones que sufría la ciudad en épocas estivales y traía una gran proyecto: construir una toma de agua en nuestra localidad.

Un marqués muy particular

Este particular personaje nació el 27 de noviembre de 1745 en Sevilla (España) y sus padres –Raimundo de Sobremonte y Castillo y  María Ángela Núñez Angulo y Ramírez de Arellano– lo bautizaron con el nombre de Rafael.

Su progenitor fue un importante magistrado de la Real Audiencia en aquella ciudad española.

Con apenas 13 años, Rafael ingresó al ejército como cadete de las Reales Guardias Españolas, y unos años después viajó por primera vez a las colonias americanas y estuvo en varias ciudades de América Hispana.

Regresó a la península con el grado de brigadier y posteriormente, fue nombrado inspector general de Infantería. Posteriormente partió hacia Buenos Aires –capital del entonces virreinato del Río de la Plata- y  ocupó el cargo de secretario del virrey.

En 1783 se le concedió el cargo de gobernador intendente de Córdoba del Tucumán y se asentó en aquella provincia desde donde también gobernaba a Cuyo.

Don Rafael fue uno de los gobernadores más progresistas y su visión fue de suma importancia en aquella época, por sus grandes obras públicas que construyó no solamente en Córdoba, sino también en Mendoza, San Luis y San Juan.

En su gestión fundó varias ciudades y creó una línea de fuertes y fortines para defenderse de algunas tribus de pueblos originarios, entre los cuales se encontraba el de San Rafael, que fue bautizado así en honor a su nombre.

Luego ocupó otros cargos públicos, tales como subinspector de tropas de milicias y presidente de la Real Audiencia de Buenos Aires, para luego ser nombrado virrey del Río de la Plata desde 1804 hasta 1807, año en que fue destituido por Santiago de Liniers.

Regresó dos años después a España, en donde falleció en enero de 1827 en la total pobreza.

Visita a la capital de Cuyo

En 1788, el marqués de Sobremonte llegó a Mendoza  luego de realizar un largo viaje desde la ciudad de Córdoba. Su llegada trajo mucha alegría a los habitantes de aquella aldea.

Inmediatamente, los cabildantes anunciaron a la población su digna estada por varios días y la alta sociedad mendocina le rindió pleitesía, como era de costumbre entre las personas de abolengo, y se realizaron importantes bailes por la noche.

En el Cabildo, Sobremonte y los altos representantes se reunieron en una audiencia extraordinaria para exponer las dificultades que los vecinos tenían en épocas de verano cuando llegaban las crecientes desde la alta montaña  y las aguas del llamado Canal Zanjón inundaban gran parte de la ciudad socavando las paredes de las casas que estaban construidas con adobes.

Fue en una de esas reuniones cuando se planteó la construcción de un dique o toma para contener el agua que bajaba desde el río Mendoza.

Sin pérdida de tiempo, el marqués y sus súbditos partieron hacia la pequeña localidad de Luján de Cuyo, donde visitaron el lugar –hoy llamado Las Compuertas- para escuchar las propuestas para la construcción de aquel gran proyecto llamado La Toma de la Ciudad, y tomó nota de los detalles para tal empresa.

Entre otros proyectos que trajo Sobremonte, uno estaba basado en su gran preocupación por los malones que realizaban los pueblos originarios del sur. 

Fue así que se reunió con el entonces comandante de Arma y juntos planificaron la construcción de un fuerte en las márgenes del río Diamante para frenar el avance de las tribus que saqueaban a las pequeñas poblaciones del entonces Valle de Uco. 

A esa construcción se la bautizaría más tarde como San Rafael en su honor.

También propuso ejecutar otras obras para mejorar calles y el alumbrado en las principales arterias de la ciudad.

Una multitud lo despidió en la Plaza Mayor cuando Sobremonte subió a su carruaje oficial y luego de saludar, partió hacia su residencia en la ciudad de Córdoba.

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