La Justicia, aferrada a sus privilegios
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La Justicia, aferrada a sus privilegios

Por Redacción

Cabe preguntarse hasta dónde tirarán de la cuerda algunos integrantes del Poder Judicial que actúan a contrapelo de lo que con su voto exige la sociedad mendocina. Por eso es necesario discutir transformaciones que impliquen una modernización que la haga más idónea y garantice igualdad

 

Parece mentira, pero aún hoy hay corporaciones que se aferran con uñas y dientes a privilegios del siglo pasado. El Poder Judicial provincial  pasa por su peor momento, dándoles la espalda a los mendocinos que en forma mayoritaria votaron el domingo pasado la profundización del cambio liderado por Mauricio Macri y Alfredo Cornejo. 

 

¿Hasta dónde tirarán la cuerda los máximos referentes de la Justicia mendocina? Siguen defendiendo a fiscales viajeras, la feria judicial todo el mes de enero, el trabajo de solo medio día y la defensa de delincuentes, a la vez que dejan indefensas a las víctimas.

 

Para rematarla, y demostrando a flor de piel su esencia, hace pocos días aprovecharon un sobrante en el presupuesto y decidieron promover y mejorar los sueldos de cuatro funcionarios. Y después se quejan de que necesitan un aumento de partidas “para hacer bien su trabajo”.

 

Siguen mostrando la hilacha

Lejos de oír las voces de quienes  quieren más eficiencia y compromiso, cuatro supremos siguen mostrando la hilacha. Son los que la semana pasada votaron en contra de la destitución de la fiscal viajera Anabel Orozco, y expresaron así claramente que ellos prefieren seguir mirándose el ombligo y actuar en forma corporativa para seguir gozando de privilegios.

 

Los mendocinos deben saber que hay personas como Omar Palermo, Mario Adaro, Alejandro Pérez Hualde y Víctor Gómez, que defendieron a una fiscal que estaba de vacaciones en Brasil, mientras mediante un certificado médico decía que se encontraba en reposo producto de una enfermedad.

 

Omar Palermo y Mario Adaro, junto al presidente de la Suprema Corte, Jorge Nanclares.

 

Estos cuatro jueces le hacen muy mal a la democracia, porque alimentan la bronca y el rencor de la gente para con sus funcionarios, toda vez que los ve lejos de trabajar por ellos y también bien lejos de dedicarse de lleno a impartir justicia. 

 

Muchos de los supremos trabajan solo unas horas, para dedicar el resto de su tiempo a recorrer galerías de arte y canchas de golf, haciendo política partidaria kirchnerista, mientras otros optan por el fulbito en césped sintético. ¡Que trabaje Magoya! ellos seguirán defendiendo sus prerrogativas e inmunidades.

 

Pero ojo, es muy peligroso el accionar indolente de algunos funcionarios judiciales sembrando día a día semillas de resentimiento. Es hora de que la Justicia se aggiorne a estos tiempos de sacrificios y sus representantes empiecen a cambiar actitudes que son, a todas luces, del siglo pasado.

 

Una reforma necesaria

Va cayendo por su propio peso una urgente reforma en la Justicia, que haga percibir que todos los mendocinos estamos más cuidados, con jueces y funcionarios imparciales, no politizados, idóneos y trabajando full time.

 

La reforma propuesta por el oficialismo quiere abrir las puertas a abogados que trabajan en forma privada, apostando a jerarquizar sus antecedentes para que también puedan acceder a ser jueces, fiscales y camaristas. Para ello es necesario ponerlos en igualdad de condiciones con los profesionales que ya trabajan en la Justicia, que gozan de un sueldo fijo, licencias y tiempo necesario para estudiar.

 

La reforma también promueve el trabajo de tarde, la disminución de los días de feria y trabajo full time  acorde con los sueldos altos que ganan.

 

Esta transformación es un pedido a gritos de mayor vocación de servicio, más contracción al trabajo e ir dejando de lado los viajes a Europa y otros, con pretextos como  participar de maestrías académicas y foros de cualquier tipo.

 

Todo el país pide un cambio de conducta y festeja cuando ve desfilar a los corruptos por Comodoro Py. Pero los miembros de la Justicia son parte de la sociedad, y de una vez por todas se tienen que desencartonar, arremangarse y empezar a tirar junto a todos para construir  un país mejor.

 

Basta de politiquería judicial

Se sabe que jueces, camaristas y fiscales no nacen de un repollo. Hay políticos que los designan a veces por capacidad y otras por amistad partidaria. Pero es de esperar que cuando llegan al Palacio Judicial de a poco dejen sus afectos partidarios a cambio de la ecuanimidad que requiere su cargo.

 

Pero lo que la gente espera y desea no siempre se cumple. Por eso hace poco tuvimos que ver un fallo judicial aberrante, a todas luces político, dejando a todo el clan Rojas en libertad gozando de sus viviendas y autos de alta gama en su Lavalle natal, donde fueron procesados por numerosos delitos cometidos en el seno de la Túpac Amaru. 

 

Recorrer los pasillos de Tribunales significa ver dos bandos: uno, el de los jueces garantistas pertenecientes a Justicia Legitima de origen kirchnerista; del otro, los que solo hacen su trabajo y no pertenecen a ningún partido político, como la valiente fiscal Gabriela Chaves, quien ha tenido que lidiar con profesionales de la política y la militancia K. Pero ella no aflojó y puso en evidencia a funcionarios que no tendrían que estar en la Justicia y si en una sede partidaria.

 

Seguramente Palermo, Calle, Salinas y otros verán con simpatía las últimas declaraciones de Eugenio Zaffaroni, quien opina que la detención de Julio De Vido es absurda a la vez de comparar estos tiempos con los del 55, a la vista una opinión sesgada de un simpatizante kirchnerista.

 

Estos funcionarios judiciales al ser parciales dejan, peligrosamente en estado de indefensión a muchas víctimas, cuando en realidad ellos tendrían que ser jueces, fiscales y camaristas solamente comprometidos con la Justicia independiente. 

 

Pero como dice el Martín Fierro, “no hay tiempo que no se acabe ni tiento que no se corte”.

 

Ojalá ese cambio llegue pronto.

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