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El final de un frente que no renovó nada

Por Redacción

La desesperación que tuvo en su momento Sergio Massa de despegarse de ese kirchnerismo del que formó parte y su sed de abroquelar el mundo del peronismo vilipendiado y pisoteado por el impetuoso paso de los Kirchner y su séquito, quedó tan atrás. Que nadie sabe y mucho menos le interesa cuando empezó y cuando terminó.

 

Sergio Massa creyó que tenía la figura y el predicamento para transformarse en el iluminado líder que, con camuflaje de distinto, podía alguna vez ser el heredero de un peronismo que triunfó con el ala derecha que encarnó Carlos Menem y el ala izquierda de Néstor Kirchner. Es allí donde se iniciaron las vicisitudes de Massa, en donde solo pudo colocar en su inexplicable predicamento el seudónimo político de “massismo”.

 

Es cierto que en los primeros tiempos Sergio Massa produjo que muchos lo escucharan desde adentro y desde afuera del justicialismo. Pero hay que recordar que eran esos tiempos cuando el ciudadano en general estaba ahogado y hastiado de ese proyecto hegemónico que pretendía introducirse en la vida nacional sometiendo a las instituciones, la Constitución y las libertades públicas. Ahí Massa apuntó con relativa aceptación.

 

El pretendido salto presidencial de Sergio Massa le mostraría que el argentino no lo tenía como su proyecto para los tiempos que venían después de diciembre del 2015. Aun así, el caudillo del partido bonaerense de Tigre redobló la apuesta política y realizó un movimiento extraído de la escuela de Néstor Kirchner cuando pretendió atraer líderes de otras fuerzas políticas con el engendro de la transversalidad.

 

Con un discurso estilo europeo, intentando sonrisas y caras bonitas, Sergio Massa recorrió cada provincia y habló con todos. Hasta recalar en Mendoza, donde recibe un fuerte apoyo de sectores del peronismo peleados con los “K”. Pero, no los instala como sus referentes locales, aunque sí lo hizo con el intendente de origen demócrata Jorge Difonso y el eterno gremialista mercantil Guillermo Pereyra. Se acerca al ascendente radical Alfredo Cornejo y cristaliza el acta fundacional del Frente Cambia Mendoza. Su último movimiento lo lleva a cabo en la provincia de Buenos Aires con la prestigiosa dirigente Margarita Stolbizer.

 

De todos sus pasos, Sergio Massa solo logró comprobar que su sueño de instalar una suerte de tercera posición frente a radicales y peronistas, fue un contundente fracaso. El sitio lo había obtenido Mauricio Macri con ese electorado que el massismo no pudo cautivar.

 

El caso mendocino está prácticamente disuelto. Pero fue mucho antes de las PASO del pasado 13 de agosto. En el mismo momento en que Guillermo Pereyra y Jorge Difonso desobedecieron la orden de Massa de no concretar un nuevo acuerdo o de continuar dentro del Frente Cambia Mendoza. Ahora el jefe comunal de San Carlos está preparando su arsenal electoral para las PASO de diciembre y la comunal de febrero de 2018. Muchos observadores dicen que Difonso se está encaminando para un nuevo triunfo electoral tras lograr conformar el Frente Juntos por San Carlos, donde están aglutinados el Partido Vecinal (Encuentro por San Carlos), el PRO, el PD, Libres del Sur, la Coalición Cívica – ARI y la UCR. Mientras, Guillermo Pereyra sigue como miembro del bloque de diputados provinciales del Frente Cambia Mendoza. Sin embargo, dicen algunos observadores, que fuera de la Legislatura estaría dando fuerte apoyo a la candidatura de Omar Félix a diputado nacional.

 

Hoy Sergio Massa, con buena acumulación de dinero que le dejó su archivada aventura del Frente Renovador, pretende insertarse en la nueva conformación dirigencial del Movimiento Nacional Justicialista, antes de que sea tarde y quede afuera.

 

Su discurso, su modo de expresión moderada (a lo europeo) y de querer ser diferente al peronista tradicional, lejos de los bombos y el choripán, los ha tomado Juan Manuel Urtubey. No se sabe a ciencia cierta por qué. Quizá el actual gobernador de Salta no quiera conformar ningún frente por fuera de su partido y sí ser el renovador de un justicialismo que hoy está parado en los caminos de la historia argentina de estos tiempos. Donde la dirección que tome será clave mirando el año 2019.

Daniel Gallardo – Periodista de medios del Grupo Cooperativa

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