|17/04/21 08:56 PM

Vendimia 2021: la industria y su problema de rentabilidad

La industria sigue en la búsqueda de los equilibrios que se espera no mejore la renta de todos los actores del sector.

La suerte está echada para el nuevo año vitivinícola en Argentina cuando está a punto de finalizar la Vendimia 2021, cuando en el Valle de Uco aún esperan cosechar las uvas que todavía no alcanzaron la madurez esperada para las variedades de ciclo más largo.

Porque al informe lapidario ensayado desde el Centro de Estudios Económicos de Bodegas de Argentina, publicado por El Ciudadano, en el que se alertó que 2021 será un año perdido tanto para la inversión como para el crecimiento de la industria, se agrega la espera sobre lo que pueda suceder en materia de equilibrios, precisamente cuando entren a la cancha a jugar los vinos nuevos, según señaló Sergio Villanueva, gerente de la Unión Vitivinícola Argentina

Si bien se está la búsqueda del mentado nuevo punto de equilibrio ya se comienza a saber que la cosecha será un poco mayor de lo pensado. Según el INV la merma iba a rondar un 6,39% y desde el sector privado se había señalado que iba a tener unos puntos más arriba.

 

 

Pero también es cierto a partir de que había una señal de que el mosto iba a ser elaborado en Mendoza sobre un estimado de un 20% ,el volumen físico alcanzó el de San Juan. Por lo que se terminará con un 23% del producto en lo local, lo cual es una buena cifra para regular los mercados.

Las recientes estimaciones que hablan que la presente cosecha finalizará un poco más arriba de lo pensado ahora no representará un gran problema. Aunque lo que sí se avizora como un inconveniente para la industria será la incapacidad de mover la aguja completa de la rentabilidad del sector a pesar de que los mercados internacionales están funcionando muy bien.

En ese contexto se observa a un mercado interior muy dependiente de la situación económica donde se vuelve a repetir la preocupación de los consumidores con salarios viejos y precios nuevos donde los salarios han ido perdiendo espacio en los últimos años. 

 

 

Esto se ve hoy, por ejemplo, cuando se mira el precio de un vino en envase tetrabrick que costaba entre 60 y 70 pesos y en estos momentos alcanzó entre los 130 y los 140 pesos. Gran salto producido para que el elaborador pueda subsistir y de alguna manera se mejore la renta del productor.

Todo esto traccionará para que los precios se equilibren al alza, momento que observará su prueba de fuego después de la liberación de los vinos del año que se espera llegue puntualmente el primero de junio. Y será el punto en el que el vino nuevo ingrese al juego para que los precios aludidos obtengan un nuevo equilibrio.

Sin embargo, por el momento, las expectativas de precios altos por ahora no se ha producido a pesar de que en algunos productos sí han subido un poco. Esto último está indicando que el camino de la industria está signado por la búsqueda más adecuada entre la producción, la oferta, la situación económica y tratando de que sea lo mejor posible en un año excepcional.

 

 

Porque los cálculos no son fáciles de realizar, sobre todo por la situación planteada en los mercados por la pandemia por el coronavirus, que se ven reflejados por los cambios de hábitos del consumidor, por lo debilitado que están los bolsillos de ellos en el mercado interior. 

Internacionalmente también. Sobre todo por las noticias provenientes del Hemisferio Norte donde resalta una fuerte helada, casi catastróficas en Francia, de igual manera en el Norte de Italia y no tanto en España, situaciones que podrían influenciar favorablemente en la demanda del vino argentino.

Esto último que podría representar un aumento de precios para que se vuelvan competitivos los precios de los graneles destinados al comercio exterior.

De todos modos aún no finalizan las circunstancias a ser observadas atentamente por todos los actores de la industria que sí están en la búsqueda de los mencionados puntos de equilibrio.