|11/04/21 10:37 PM

Un año difícil para la inversión y el crecimiento vitivinícola

La facturación de la industria en los últimos 12 meses cerrados en febrero continuó con una caída que lleva varios años.

Pese a que suena cercano el recuerdo de un 2020 donde se celebró con bombos y platillos el aumento en las ventas del vino argentino, hoy, con una cosecha complicada en su tramo final por la humedad y con alertas por la Lobesia Botrana, el augurio para 2021 no es para nada bueno.

Así lo indica el último informe desarrollado por el Centro de Estudios Económicos de Bodegas de Argentina, desde donde denunciaron que la macroeconomía no ayuda al sector. Puesto que las principales variables del entorno que afectan tanto la pandemia como la oferta vinos presentan malos pronósticos para 2021. Y encima, que es muy probable que observemos un nuevo año perdido para la inversión y el crecimiento.

Tomando como fuente al Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, INDEC, el reciente informe puso el ojo en la demanda por vino que ha estado especialmente afectada en los últimos años por la caída del ingreso de los consumidores. 

 

 

Es así que el salario real de los últimos tres años ha caído en términos reales. Estudios realizados demuestran que con inflaciones por encima del 25% es muy difícil que los salarios evolucionen por encima y todo indica que 2021 no será la excepción.

Por otra parte, el énfasis del vaticinio de un mal año estuvo enfocado en la confianza de los consumidores que está en valores muy bajos. Cercanos a los de la crisis de 2018 y han caído durante toda la pandemia, lo cual se tradujo en conductas más austeras que influyen en la demanda por vino.

También en que los ingresos de exportación fueron muy buenos luego de la devaluación de mediados de 2018. Sin embargo, desde mediados de 2020 comenzó un camino de atraso que parece que continuará durante 2021 como política antinflacionaria.

 

 

Finalmente, entre otros puntos considerados como preocupantes, el estudio basó su análisis en el nivel de préstamos financieros al sector privado de la economía que cayó en moneda constante casi un 11% el último año. Y por lo tanto es el más bajo de los últimos años lo cual impacta muy negativamente en el sector vitivinícola que tiene fuertes inmovilizaciones de inventario aunque contribuirá a la liquidación de stocks las tasas de interés negativas respecto a la inflación (LIP).

Precisamente el informe del sector bodeguero rememoró que durante todo 2020 la noticia fue el aumento del volumen del consumo en el mercado interior. Aunque por ello explicó que la causa fundamental de ese aumento es que se hizo a costa de una fuerte caída de los precios y de la facturación.

Por ello es que concluyó que los pronósticos para 2021 de salarios, financiamiento y bajos niveles de stocks no permitirán repetir esa perfomance por la que tanto brindaron durante la primera ola de la pandemia en Argentina.

 

 

En cuanto a los precios locales, que son los más bajos de los últimos años, marcó que la tendencia histórica de esa caída en el mercado doméstico le quita actividad a este mismo segmento del consumo.

También que solo las compañías grandes, donde la escala licúa lo que se conoce como los costos fijos, pueden competir en esas condiciones desfavorables para la mayoría. Ya que en las más chicas la venta de vinos de gamas más altas no compensará las pérdidas de los de menores precios.

Puntualmente respecto a la conocida pirámide de precios se anticipó una caída en la facturación. Argumentó el informe que en los últimos cuatro años se ha expandido la facturación en categorías más elevadas de precios y que ese fenómeno ha sido una forma de compensar la baja o nula rentabilidad de las categorías bajas de precios. Asimismo que en el agregado hubo una caída de facturación que deterioró la capacidad competitiva de las bodegas.

 

 

El tipo de cambio no escapó al análisis de Bodegas de Argentina. Indicó que en los últimos tres años un mejor tipo de cambio fue la clave de una reversión de las tendencias de exportación. Además que todo indica que 2021 tendrá un retraso cambiario lo que podría revertir la tendencia anterior y que tanto en lo coyuntural como en lo estructural se perderán incentivos para exportar.