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Ponen en duda la suerte que hubiera corrido Merkel en Argentina

La mandataria europea hace poco que dejó su cargo en la Comunidad Económica Europea y ya se la extraña.

Argentina está terminando un fin de semana triste tras el escándalo que le movió el piso al gobierno de Alberto Fernández, casi como una jugada que muchos esperaban, más considerando el uso político y económico de la pandemia. 

La desilusión fue para muchos y la sorpresa grande para otros tantos que ahora sospechan que algo más profundo anida en la corrupción que se conoció. Y que habla de la necesidad de un ajuste a lo Angela Merkel quien supo encarrilar la suerte de la Comunidad Económica Europea, CEE, diríamos, con demasiada honestidad para la mayoría de los argentinos.

Para el economista mendocino, Alejandro Trapé, la comparación con lo que ocurre en Argentina y lo que se debería hacer es casi para ser llevada al cine: “A través de su sutil película Match Point, Woody Allen dejó claro que la suerte juega un rol fundamental en la vida de las personas. Alguien deberá decírselo a Angela Merkel, para que no se crea tan importante ni se sobrevalore”.

 

 

Días atrás supimos que Merkel dejaba el poder en Alemania luego de 16 años. Lo hacía con más del 70% de popularidad,  viviendo en el mismo departamento que cuando asumió el cargo y manejando el mismo automóvil.  

Angela manejó con mano maestra el ajuste que debieron hacer los europeos luego de la crisis 2008, “poniendo en caja" a los díscolos griegos, españoles e italianos, cuyo comportamiento ponía en riesgo a una coalición inestable como la Comunidad Económica Europea. 

“Pero se separó Gran Bretaña me dirá usted.  Sí, respondo, ante semejante terremoto. Solamente se separó Gran Bretaña, que hace tiempo venia buscando excusas para hacerlo y que ahora se resiste a acelerar su salida. Manejó también con habilidad el problema de los refugiados de Asia y las migraciones desde Africa, situación en la que debió enfrentar a los propios alemanes y donde la religión y el racismo le configuraron un coctel de altísima volatilidad”, reflexionó.

 

 

Al escuchar sobre el desempeño de Merkel, las reacciones de los argentinos fueron casi todas del mismo tenor: “Qué afortunados son los alemanes, igualito a nuestros politicos, ojalá acá tuviéramos dos o tres como ella, entre otros comentarios , mostrando la incómoda mezcla de envidia y desazón que surge ante lo inalcanzable”.

Pero buena parte de nuestro deslumbramiento se desvanece cuando entendemos que en la vida de Merkel el factor suerte fue fundamental: “Ella nació en Alemania. Si hubiera nacido en Argentina, otra hubiera sido la historia”, admitió Trapé.

Es cierto que los políticos argentinos dejan mucho que desear, “pero también es cierto que culparlos de todos nuestros males es muy argentino. Culpar a otros es una de las cosas que mejor hacemos. Existiendo democracia tanto en Alemania como en Argentina, la pregunta que debería inquietarnos no es por qué ellos tienen mejores políticos que nosotros sino cómo es posible que allá una persona como Merkel llegue a la cima, mientras que acá llega otro tipo de gente y  las Merkel o los Mujica se quedan en el camino. No llegan por cansancio, por desinterés o simplemente porque cuando asoman no los votamos o porque los ineptos y corruptos los eliminan por el camino, cuando sienten amenazada su parcela de poder”, lanzó.

 

 

“Mi pregunta entonces es, con una mano en el corazón. ¿Cree usted que los argentinos le hubiéramos tenido a Merkel 12 años de paciencia mientras administraba el ajuste post 2008 o 10 años mientras buscaba entendimientos con otros líderes europeos, con los refugiados golpeando sus puertas? Lo más probable es que la hubiéramos corrido de la escena al poco tiempo, en busca de algún atajo milagroso propuesto por algún oportunista que nos endulzara los oídos”, consideró.

Formulando la pregunta a la inversa: “¿Ve usted en la Alemania de hoy a algún Boudou o un Santiago Cafiero llegando al poder y manejando los asuntos de la CEE? No los veo. Allá Boudou se queda en el camino, acá se queda Merkel, ambos elecciones mediante”, manifestó el economista.

Según Trapé, los alemanes no tienen funcionarios mejores, “sucede que eligen personas más capacitadas para la función publica. Y si no funcionan, no las vuelven a elegir. Han aprendido bien las durísimas lecciones que les dejaron una separacion muy traumática, el nazismo, dos guerras mundiales perdidas y una unificación muy compleja”.

Sin embargo muchos están seguros de que en Argentina tenemos mas de una Merkel y mas de un Mujica, “pero seguramente están dedicados a otra cosa, temerosos de quemarse si entran en política o deseosos de alejarse lo más posible de ella luego de alguna amarga experiencia. Y en ese circulo vicioso de mentiras, decepciones, atajos de corto plazo, clientelismo político, listas sabana, candidaturas testimoniales, movilizaciones organizadas, votos bronca y caras repetidas, Merkel hubiera sucumbido pronto bajo el zapato o la bota de algún  oportunista, avalado transitoriamente por el concurso de belleza entre feos que resultan ser nuestras elecciones”.