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Las vacunas han sido posiblemente la única gran noticia de la pandemia

En muchos lugares del mundo se va superando lentamente la enfermedad, con países que recuperan la normalidad. El común denominador de todos los casos es un exitoso proceso de inmunización, que es la clave de todo

En tiempos que la palabra vacuna es la más mencionada a escala planetaria, en todos los idiomas, conocer algo más sobre cómo se producen, cómo actúan, y sobre ese increíble prodigio de la naturaleza que es el sistema inmunológico, abre las puertas de un universo fascinante.

Ernesto Resnik es biólogo molecular y biotecnólogo, reside y trabaja en Estados Unidos, y su campo de investigación está muy ligado a uno de los hitos más significativos de la historia de la ciencia argentina. “La posibilidad de aislar un anticuerpo de toda la respuesta inmune de un animal o de una persona, es lo que se llaman anticuerpos monoclonales, y es una tecnología que descubrió César Milstein”, refrenda, lo que nos lleva directamente a saber que su campo de investigación es precisamente el que le valió a nuestro país su último premio Nobel en Ciencias.

“Las vacunas, en general, han sido posiblemente la única gran noticia de la pandemia por ahora”, arrancó diciendo el científico.

“Lamentablemente, no logramos desarrollar todavía terapias que curen cuando uno se infecta, lo único que funciona, por ahora, sigue siendo la inmunidad, y bueno, lo mejor para desarrollar inmunidad es una vacuna, es imitar el virus, pero sin que sea el virus, con lo cual es inocua”, afirmó, destacando: “Eso ha funcionado bárbaro, ha sido un año de gran aprendizaje de vacunas, y, gracias a la cantidad de vacunas que se desarrollaron, aprendimos un montón, y eso va a ayudar mucho en el futuro para otras enfermedades. Las vacunas se han desarrollado rapidísimo, son súper eficientes, los números de algunas de ellas son impresionante, un 90% de eficacia no es común”.

Para ello citó como ejemplo que la vacuna conocida de mayor eficacia de la historia es la de la polio con un 99%, “pero después, en general, no tenemos cosas como estas, ha sido una gran noticia, por suerte, porque es la solución definitiva y es la única que nos va a poder sacar de esto por ahora”.

 

Distintos tipos de desarrollos

Las vacunas pueden proceder de distintos orígenes. Según Resnik: “La histórica, la que se usó siempre y aún se usa en vacuna de la gripe, por ejemplo, es la del virus inactivado. Simplemente es el mismo virus que produce la enfermedad, y se puede activarlo de modo tal que no la produzca pero que conserve la capacidad de producir inmunidad en el vacunado”. Entre estas, se encuentran las producidas en la China.

Sobre la otra variante, indicó: “Las nuevas vacunas, que han demostrado funcionar mucho mejor, y son más simples para después modificar, son estas en las cuales, por ejemplo, se empaqueta la información genética de una sola proteína del virus, no se pone todo el virus, sino una sola proteína. Se la empaqueta en una bolita de lípido, que son las vacunas de ARN, o se la empaqueta en un virus inocuo, como son las vacunas de Sputnik, AstraZeneca, Johnson & Johnson. Son las nuevas modalidades que han funcionado tanto mejor, que son las que en el futuro usaremos”.

Pero el especialista, al ser consultado sobre la efectividad, deja en claro que esta “es similar, porque una vez desplegada la vacuna en el cuerpo, produce una inmunidad similar. Las vacunas históricas de virus inactivados, en esta pandemia, en este momento solamente son las vacunas chinas de Sinopharm y Sinovac, y ahora hay una nueva, la de Covaxim, hindú, esas son de virus completo inactivado, son ligeramente menos eficaces, pero sigue siendo muy eficaces, así que no hay gran diferencia en cuanto la inmunidad que producen”, y reafirma que su mecánica “es distinta, los tiempos pueden ser distintos, la inmunidad desplegada puede ser ligeramente distinta, pero las dos protegen muy bien”.

Consultado sobre esta particularidad tan nuestra de hacerse “hincha” de una vacuna o de otra, afirmó: “Hay que ser hincha de la vacuna que le ofrezcan, porque hay que agarrar la primera que te llega. En el caso particular, de la comparación de los números de Sputnik y Pfizer, son muy similares”, y destacó: “Creo que, lamentablemente, se metió mucho la política en el tema vacunas, es algo bastante único en la Argentina, no se ve ni siquiera en los países de la región, donde han vacunado con vacunas por ahí hasta un poquito menos eficaces, y en ninguno de esos países le han hecho asco a ninguna, y con razón, porque todas son buenas, así que no lo entiendo”.

 

Inmunidad para siempre

En cuanto a la posibilidad de una inmunidad permanente, explicó: “Es imposible saberlo hoy, y es muy improbable que haya inmunidad para siempre, lo que sí vemos es que hay inmunidad duradera en general”.

“La inmunidad natural, o sea, la de las personas que se infectaron con el virus, es una inmunidad bastante duradera. Los enfermos de China o de Italia de enero, febrero de 2020, todavía siguen teniendo gran número de anticuerpos y de inmunidad celular, entonces eso nos da la tranquilidad de que la vacuna –que es un pedazo del virus o un falso virus– también va a producir más o menos lo mismo”.

Además, Resnik describió otra maravillosa cualidad del sistema inmunológico: “Cuando uno se infecta con el virus produce inmunidad, anticuerpos, u otro tipo de defensas hasta que vence al virus. Una vez que venció al virus, o sea, una vez que usted se curó, la inmunidad va lentamente bajando, pero gran parte de esas células que produjeron la inmunidad se esconden, se guardan en la médula ósea, y es lo que se llama ‘memoria inmune’, células que si el virus vuelve a aparecer, inmediatamente lo reconocen y se expanden y lo atacan. No es que desaparece la inmunidad, sino que es como que se va a dormir, y eso es natural, el sistema inmune es una de las maravillas del cuerpo humano de los mamíferos en general, y es espectacular que haga este tipo de cosas, que sepa cuando guardarse y cuando salir”.

 

Patentes

Finalmente, fue consultado por el tema de las cesiones de patentes, y su visión como científico del problema: “El tema patentes siempre es un poco espinoso: las empresas que tienen las patentes, por supuesto, son reacias a compartirlas, porque la inversión puesta en el desarrollo de una vacuna o de un medicamento requiere de unos años de monopolio para recuperar los lo gastos y para poder juntar dinero suficiente para seguir desarrollando otras cosas”.

En este caso particular, agregó: “Por supuesto, tiene también que ver con la situación mundial, en un caso de emergencia como esta, ahí hay un interés político del mundo entero en que el virus desaparezca y no vuelva, para eso hay que vacunar al mundo entero lo antes posible, y para eso hay que ser más flexibles con las patentes, o por lo menos los gobiernos tratar de empujar a la transferencia de tecnología, que las vacunas se pueden hacer en muchos lados con el fin de que se produzca la mayor cantidad posible para terminar cuanto antes este virus”.