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La importancia de incluir en la digitalización a los adultos mayores

En la actualidad, el número de personas mayores que comienzan a usar Internet y se conectan a través de la red continúa en aumento

Si se cree que la inclusión digital de las personas mayores es poner un teléfono celular o computadora con conexión a Internet en manos de un adulto, se está completamente equivocado, ya que eso solo alejará a la persona de Internet por no entender cómo funcionan las cosas, qué hacer y se sentirá desanimado sin ganas de utilizarlo nuevamente.

La inclusión digital solo se completa cuando se tiene un acompañamiento en la alfabetización para las personas mayores. Eso significa, en la práctica, enseñar cómo funciona Internet, cuáles son los peligros y beneficios, cómo usar cada función y aplicación disponible.

Con esto, el usuario de la tercera edad puede participar en recursos de Internet y de la era digital (como la computadora, la tablet, y los teléfonos inteligentes) como cualquier otra persona y, de hecho, se incluirá en el entorno en línea.

En la actualidad, el número de personas mayores que comienzan a usar Internet y se conectan a través de la red ha aumentado mucho más que el nivel de digitalización de otros grupos de edad.

En ese contexto y bajo el lema “La inclusión digital es también inclusión social”, el área de Adultos Mayores de AMIA se encuentra trabajando fuertemente en diferentes proyectos de acompañamiento a la gente mayor para que incorpore y utilice herramientas tecnológicas.

“El tema de la inclusión digital siempre estuvo presente en los talleres que realizamos desde el Centro Integral de Adultos Mayores (CIAM)”, señala Sebastián Fridman, coordinador general del área de Adultos Mayores de AMIA.

Y agregó que “la pandemia aceleró los tiempos y puso en evidencia la importancia de saber usar Internet, redes sociales y distintas aplicaciones para seguir en contacto con los seres queridos y realizar todo tipo de actividades”.

 

Programa intergeneracional

Atendiendo a esta realidad, desde el momento en que se decretó el aislamiento obligatorio, AMIA puso en marcha un programa intergeneracional, por el cual jóvenes voluntarios comenzaron a llamar a personas mayores para facilitarles el uso de las diferentes herramientas tecnológicas.

Para esta tarea, los voluntarios –muchos de los cuales llegaron a través de la convocatoria realizada por el área de Juventud de AMIA- contaron con el asesoramiento del equipo profesional del CIAM.

En el tiempo compartido juntos, facilitadores digitales y personas mayores lograron que dejara de ser imposible hacer videollamadas por WhatsApp, usar la plataforma Zoom o la red social Facebook, o bajar al teléfono celular aplicaciones para poder hacer las compras.

Para las personas mayores, más en este contexto, esto significa tener más acceso a otros grupos, cuyo contacto no es tan cercano, especialmente los amigos de toda la vida con los que se pierde la cotidianidad del diálogo.

“El uso de estas herramientas lleva a que las personas sumen conocimientos para poder luego realizar gestiones relacionadas, por ejemplo, con trámites en instituciones bancarias o de salud. La inclusión digital también ayuda a optimizar tiempos, recursos y mejorar la calidad de vida”, indica Fridman.

El trabajo de los voluntarios permitió que más gente se pudiera sumar a los talleres online que propone el CIAM y pudiera estar más conectada con familiares y amigos. También permitió la generación de nuevos vínculos y de momentos muy especiales. Como el que compartió Candelaria, estudiante de Psicología de la UBA que se encuentra realizando prácticas profesionales en AMIA.

Conmovida por el testimonio que oyó, escribió un mail al equipo del CIAM: “Tengo buenísimas noticias: ¡Ana Gutman pudo participar hoy del taller de comedia musical por Zoom!” Gracias al proyecto de inclusión digital y a la voluntaria que la asistió, Ana pudo no sólo aprender a usar wi-fi, bajar la plataforma a su tablet y volver a bailar con sus compañeros después de mucho tiempo, sino que ahora participa a menudo en reuniones virtuales con sus familiares.

Experiencias como éstas llegan a diario al CIAM y emocionan a todos quienes las escuchan. “Son un ejemplo de cómo la tecnología hoy está presente en nuestras vidas y de cómo todos necesitamos saber usarlas”, remarca Sebastián Fridman.

Para el coordinador general del área de Adultos Mayores de AMIA, es necesario que de manera conjunta las organizaciones de la sociedad civil, el sector privado y los gobiernos trabajen para reducir la brecha digital y promover el acceso a dispositivos y a la conectividad en las personas mayores. “La inclusión digital es también inclusión social. Hoy es un derecho que nadie puede poner en discusión”, sostiene Fridman.

Como consecuencia del crecimiento de la población adulta mayor ante el aumento de la expectativa de vida y las actuales tendencias demográficas, nuestro país atraviesa un escenario de envejecimiento poblacional. “En este contexto desarrollar programas para que las personas mayores tengan la oportunidad de incorporar habilidades y destrezas que faciliten el uso de dispositivos tecnológicos se vuelve un desafío crucial que no se puede soslayar”, concluye el coordinador del área de Adultos Mayores de AMIA.

 

Ventajas de la inclusión digital en los adultos mayores

Beneficios

  • Nadie aprenderá nada si no puede entender su utilidad o necesidad. Entonces, el primer paso es explicar los beneficios de la inclusión digital.

  • Comience por mostrar cómo se beneficiará del uso de Internet, cómo puede hablar con sus amigos, comprar cosas y ser más independiente.

Herramientas

  • Luego, proporcione a la persona mayor las herramientas necesarias para el acceso digital, como un teléfono inteligente o una computadora.
  • Después de todo, sin estas herramientas es imposible realizar la inclusión digital. También es importante que los dispositivos sean para uso exclusivo de la persona, con riesgo de no querer usarlos si no es así.

Enseñanza 

  • El siguiente paso, después de aclarar la necesidad y los beneficios de la inclusión digital y proporcionar las herramientas para ello, es enseñar los sistemas en cuestión.
  • Para esto, es más fácil comenzar con un teléfono inteligente, ya que su comando táctil es más intuitivo y fácil de entender que el sistema de mouse de una computadora.
  • También explique cómo funciona Internet, qué es y cómo acceder a sitios web, descargar aplicaciones y otros recursos.

Confianza

  • Permita que las personas mayores hagan las primeras compras, accedan a las redes sociales y empiecen a familiarizarse con los nuevos recursos disponibles.

Aclarar dudas

  • Estar cerca para poder corregir los errores que se puedan cometer y también aclarar las dudas que puedan surgir.
  • Esta postura da mejores resultados, ya que ayuda a la persona a aprender, en prueba y error, cómo funcionan las cosas.