|04/04/21 11:34 PM

Inflación y pobreza: la lógica consecuencia en Argentina

La pobreza en Argentina, gracias a la falta de políticas que la ataquen, llegó a casi un 50% de la población.

Tal como se ha venido adelantando en las opiniones de distintos especialistas dedicados a la evolución de la economía argentina el panorama no es auspicioso para lo que se espera de la ya grave inflación. Más aún, cuando resuenan en distintos ámbitos las señales de alerta respecto a la inflación crónica con estancamiento "en el mediano y largo plazo”.

Pero más allá de hacer nombres de responsables de lo que se espera, básicamente para 2021, la pobreza estructural en Argentina que se ha consolidado lentamente en los últimos 10 años de falta de crecimiento económico, fue confirmada con lo que se acaba de conocer sobre los nuevos números de la pobreza de la provincia y nuestro país. 

“Con mucha tristeza y vergüenza, nos enfrentamos a números aterradores en los que confirmamos que el 50% de los argentinos es pobre o ha caído bajo la línea de la indigencia”, manifestó Daniel Ariosto (foto), titular de la Unión Comercial e Industrial de Mendoza, UCIM, respecto al último documento analizado para todos los socios de la entidad local. 

 

 

Según UCIM, a través del análisis racional realizado se observó que es una consecuencia lógica. Esta pobreza, citó, “que en gran parte es estructural, es producto de innumerables factores históricos, sociales, económicos y hasta culturales”. 

A las desacertadas políticas económicas que aplicaron los sucesivos gobiernos desde el siglo pasado y la conducción errática de nuestros destinos, en 2020, se sumó la realidad de la pandemia y la consecuente cuarentena que arrasó con todo. 

En este conocido escenario, los empresarios, como actores de esta sociedad, también se vieron afectados en muy diversos grados por las consecuencias de las medidas sanitarias y la realidad económica que se vio afectada como nunca había sucedido un pasado que ya venía demostrando su peso. 

 

 

Como ya fue expresado en El Ciudadano en publicaciones anteriores, desde UCIM nunca se dejó de plantearlo: “Frenar la economía iba a tener un costo altísimo y paralizar las actividades solo traería aparejada mayor pobreza”, reafirmaron. 

“No podemos dejar de señalar el mal principal, que mina los sueldos y el normal desarrollo de los negocios: la Inflación, el flagelo que azota impiadosamente a la Argentina, un fenómeno que tanto por incapacidad, como por razones espurias; diversos gobiernos no han podido, no han querido o no han sabido solucionar. Y esto ha dado como resultado la realidad que el país vive; el 50% vive en la pobreza y en la indigencia”, marcaron. 

Argentina, país que una vez fue reconocido como “El Granero del Mundo “, hoy no puede alimentar a miles y miles de niños recién nacidos, quienes necesitan, sí o sí durante sus primeras infancias, la suficiente alimentación para que sus cerebros se nutran y desarrollen normalmente para que sean personas sanas y útiles para si mismo, para sus familias y para la sociedad en su conjunto.

 

 

Como un “virus venenoso “, la Inflación avanza. Destruye todo lo que se encuentra a su paso. Carcome los cimientos de la sociedad argentina, destruye la economía, envilece todo lo que toca y espanta a cualquier inversor que pudo haber pensado en invertir en el país.

El permanente incremento de todos los precios no solo afecta a quienes no tienen empleo sino a los asalariados que cada vez se ven más imposibilitados de sostener a sus familias. A empresarios que no pueden sostener sus empresas y a toda la sociedad que ve desmejorada permanentemente su calidad de vida. 

“El fenómeno adquirió el carácter de estructural. Se fue gestando y acumulando año tras año y capa tras capa como consecuencia de políticas irresponsables por parte de todos los gobiernos que se fueron sucediendo en el poder en los últimos ochenta o noventa años. Entre 1880 y 1940 la Argentina se mantuvo entre los diez primeros puestos mundiales en el ranking de ingreso per capita. Hoy, según estadísticas del FMI, está en el puesto setenta y tres”, detalló UCIM en su documento. 

 

 

El minucioso estudio recuerda que hasta la década de 1940 la inflación fue similar a la del resto del mundo y nunca fue mayor a a un 10% anual. Hubo años de menos de un 5% y algunos de deflación. Pero entonces, comenzó a crecer y a alejarse de los estándares internacionales. Fue entonces que “la clase dirigente había decidido que la emisión de dinero no era inflacionaria sino un lubricante útil para la economía”, relató.

Sobre este último punto muchos autores coincidieron que a partir de allí comenzó la prolongada historia inflacionaria, que todavía hoy, más de 70 años más tarde, padece con intensidad. 

Pero, la inflación no viene sola, sino que es acompañada por un ejército de pobres, también entre el más alto del mundo como porcentaje de la población total”. 

 

Inflación y la pobreza

Según lo que consignaron desde UCIM: “Las autoridades deben entender que el Estado y la política no pueden generar riqueza y no deben generar más gastos, pero sí tienen la obligación de despejar el camino para que esta pueda producirse”, por la riqueza, claro.

Para la institución mendocina, “un verdadero consenso social; el clima pro empresa que permita su desarrollo y, por consiguiente, generar empleos formales y bien remunerados; la honestidad a la hora de manejar los fondos públicos, la verdadera preocupación general de todos por los temas en los que va la vida de los ciudadanos, son algunos de los ítems que de manera urgente se deben abordar. Hacia allí debe mirar la clase política”.

A nadie le cabe duda que “la empresa es la única herramienta para generar riqueza, pero depende en gran medida del ecosistema en el que se mueve. Su posibilidad de generar empleos formales que son los que permiten el efecto derrame en la sociedad y la posibilidad de una movilidad social ascendente, es vital”.

 

 

“Sin dudas, el ecosistema empresarial argentino no tiene las más mínimas condiciones para su funcionamiento. No es casual que hayan cerrado decenas de miles de medianas y pequeñas empresas y otras, se hayan ido del país. Y se hayan perdido centenares de miles de empleos”, reclamaron.

Retornando a un asunto caro y recurrente que se visibiliza desde distintos sectores ampliaron: “Toda la sociedad está esperando las medidas que no se basen en el desarrollo del populismo, sino de programas económicos que busquen una salida del caos en el que nos encontramos. Un gran consenso entre el gobierno y los diversos partidos políticos, lo que se llama la oposición, sería necesario en un acto histórico, en el cual, las mezquindades queden de lado y solo se busque el bien común del país . ¿Seremos capaces de este acto de grandeza histórica? Debemos dejar de expulsar empresas. Debe darse un giro absoluto que demuestre nuestra intención de integrarnos a la comunidad Internacional. Debemos empezar ya”, espetaron.