|22/03/21 01:27 AM

Incertidumbre, mayor desempleo y pobreza en Argentina

Empresarios, industriales y comerciantes no ven un rumbo cierto que seguir y en cambio envían un mensaje a los políticos.

La desazón del sector empresario, industrial y comercial en Argentina, está copando los principales debates por lo que se sigue clamando por la intervención política a favor de los intereses del combate contra la crisis.

Mas aún después de los últimos aumentos de los combustibles y del nuevo cuadro tarifario que, tal como lo visibilizó El Ciudadano, preocupa por el aumento de los costos que afectará esencialmente a los sectores productivos.

Ahora, según la mirada atenta de la Unión Comercial e Industrial de Mendoza, UCIM, el foco está puesto en los datos informados por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, CAC. Desde donde se reveló que unas 22.000 empresas cerraron en un año. En su mayoría se trata de comercios y empresas de servicios, pequeñas y medianas.

 

 

Pero los datos no se quedan ahí para la entidad que preside Daniel Ariosto ya que alrededor de un 9% podrían cerrar sus actividades de continuar la situación actual, mientras que el 40% está entre reducirse y sufrir pérdidas.

“Esta es una realidad imposible de desconocer, que se puede palpar solo con mirar a nuestro alrededor. Locales vacíos, persianas cerradas y muchas personas que se quedaron sin trabajo”, advierten desde UCIM.

Sabemos que esto no ha terminado. Que nuestro país volverá a recorrer caminos ya conocidos como lo son el de la pobreza en crecimiento constante, el de más desocupación y mayor sufrimiento de todos, sin distinción de estrato social.

 

 

"La incertidumbre ante el rumbo económico es muy problemática. La señalización y plausibilidad del rumbo económico, más allá de la pandemia, es un clarísimo formador de expectativas tanto para los consumidores como para los inversores. Mayor incertidumbre trae mayores costos financieros, menor inversión, menor consumo, mayor desempleo y mayor pobreza". Estos conceptos son los vertidos por el presidente de la CAC, Natalio Grinman y que muestran que el empresariado en general y aún en los espacios con más acceso a la información, no logran visualizar un rumbo.

“Fuera de esta situación extraordinaria que atraviesa el mundo y nuestro país, la Argentina continúa sin encontrar su camino. Se sigue perdiendo en acciones que solo buscan resultados político - electoralistas pero no medidas que intenten direccionar el rumbo de la economía tan errática, tan abandonada a veces a su suerte”, reclama la UCIM.

Aseguran que “ninguno de los problemas sociales como el desempleo o la pobreza pueden solucionarse sin crecimiento. Es por ello que fuera de los problemas actuales que atravesamos los argentinos  instamos al actual gobierno nacional a implementar medidas de fondo que permitan el crecimiento, estimulando la actividad empresarial”.

 


“Si la producción, la industria, el comercio y los servicios dejan de sufrir el ahogo de la política fiscal y pueden recibir algunas fuentes de financiamiento, podrían comenzar ese rumbo de crecimiento tan necesario”, reflexionan.

“No nos cansamos de decir que la estructura impositiva constituida por mas de 160 impuestos, expulsa a la mayoría de los empresarios a la informalidad y destruye a los que todavía se mantienen en ella”, insisten desde el espacio presidido por Ariosto.

“Por otro lado, el costo de financiamiento es siempre un problema para las empresas, especialmente las pequeñas y medianas. Pero peor que la tasa de interés en sí, es la imposibilidad de acceso al crédito. Los créditos al sector privado "representan en Argentina menos del 17% del PBI. La incertidumbre trae costos más altos y contracción del crédito", datos también obtenidos de la CAC”, remarcan.

 

 

Como lo viene haciendo desde el caro 2020, exclama: “insistimos en que necesitamos trabajar con la mayor libertad posible, extremando los esfuerzos para preservar la salud y combatir el virus que tanto nos ha afectado. Necesitamos crecer para salir de esta caída libre”.

“Toda invitación al debate y a la participación tanto a nivel nacional como local son bienvenidos, pero deben estar acompañadas por una escucha activa al sector empresarial, la posibilidad de cambiar el rumbo si en esos espacios así se decide y renunciar a intereses mezquinos, a fin de lograr un destino mejor para el conjunto”, manifiesta.

Y concluye: “La política puede contribuir o coartar esa posibilidad. Los empresarios elegimos seguir trabajando pero necesitamos el ambiente propicio y básico para avanzar”.