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El artista Benito Laren, Alejandro Fantino y la cultura de la cancelación

La dificultad a la que se enfrentan diversas expresiones artísticas alrededor del mundo fue tratada anoche en un análisis abierto, sin desperdicios, y que dejó el debate abierto.

El debate social al que muchos se entregan respecto a lo que debe permitirse ser observado y lo que debería ser cancelado por alguna razón especial, desde el movimiento que se conoce hoy como la cultura de la cancelación, llegó a la televisión argentina el viernes por la noche. Fue en el programa Intratables de la mano de Alejandro Fantino. Y con la reflexiva postura del ascendente artista y escritor argentino Benito Laren.

 

 

El hombre nacido en San Nicolás, Buenos Aires, pero que actualmente vive en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un tanto sorprendido manifestó: “Me enteré que censuraron o cancelaron la película “Lo que el viento se llevó” y a mi me parece que tendría que haber una categoría que sea cancelación. Porque no estamos en el mismo nivel y hay personas que le gustaría ver eso o escuchar eso y otras que han evolucionado tanto que empiezan a cancelar y seleccionar”, dijo en referencia al anuncio previo al inicio de la película donde se le explica al espectador que el sur de Estados Unidos era esclavista.

 

 

El miércoles pasado, el actor Johnny Deep, luego de recibir un premio en San Sebastián, España, en conferencia de prensa admitió que “es una situación muy compleja. Vivimos una situación en la historia en la que la cultura de la cancelación es aire contaminado que se exhala”. Un poco más adelante en sus declaraciones reflexionó: “No dudo que este movimiento cono tantos otros surgió con las mejores intenciones, pero está descontrolado…”.

 

 

Tras la primera respuesta de Laren, Fantino recordó cuando otro artista argentino, León Ferrari, presentó su obra en la que se podía ver a Cristo crucificado en un avión caza bombardero, lo que le valió el mote de ser uno de los artistas más provocadores del mundo según el New York Times. Lo que provocó la ira del actual papa Francisco quien exhortó, a fines de 2004, que se hiciera un “acto de reparación y de perdón”.

 

 

Fue entonces que Laren narró: “Cuando me tocó estar en el Centro Cultural de la Embajada de España, que se llama Isi, donde también hizo una muestra de ese tipo y había muchísima gente afuera e incluso se tiró una bomba para que la presentación artística no se muestre. Eso me parece autoritarismo, cada uno debería poder hacer lo que quiera. Pero respecto al arte, uno está buscando una forma de hacerse más conocido. Es así y no solo en el arte”.

También Fantino recordó la obra artística en la histórica Casa de Tucumán que homenajeaba a Montoneros que “incluso se quiso cancelar”, observó el conductor de Intratables a lo que Laren respondió: “Yo creo que no hay que eliminar nada, hay que tomarlo como algo esporádico. Ahora si una chica le saca una foto a esa obra y reparte panfletos por toda la ciudad ya eso sería distinto”.

 

 

En forma similar, se analizó la muestra de la artista Betina Sor, (In)visibles, una serie de esculturas que muestran a personas en situación de calle y que generó polémica por la exhibición generada desde la Municipalidad de San Martín de Buenos Aires a lo que la misma creadora explicó: “Pretende que el público pueda ver estas realidades, sin importar quien la generó, sin una mirada política”.

 

 

Y Laren, quien en 1987 obtuvo un premio internacional de literatura de la Fundación Givré, trajo a la memoria lo que aconteció en 2007 en Managua, Nicaragua: “Cuando un artista (Guillermo Vargas “Habacuc”) dejó que un perro se muriera de hambre en una galería de arte”, lo cual provocó la indignación de muchos que hasta llegaron a amenazarlo de muerte y otros que en internet lo calificaron de asesino.

 

 

Además se incluyó la opinión, mediante un video, de Gustavo Cordera, quien hace unos años tuvo una desafortunada expresión respecto a la violación y de la cual se arrepintió y hoy sigue en capilla bajo la mirada de la Justicia: “La cultura de la cancelación es una operación de ingeniería social. Quien piensa que los artistas tenemos que tener el mismo comportamiento que un juez, un político, o un empleado de una multinacional se equivoca. Nosotros albergamos dentro nuestro toda la humanidad, en sus aspectos más sublimes y los en los más oscuros también…”.

 

 

Casi al final del programa, Benito Laren, a quien muchos consideran que su obra es de otro mundo y que es un artista de otro planeta, marcó que “mi problema con la cancelación es el racismo. Yo como artista plástico no puedo usar mucho ni el blanco ni el negro ni el amarillo ni el colorado. Tengo problemas con mi dinero que son los dolaren. El de color negro es para pagar los sueldos en negro”, le dijo a Fantino al tiempo que le regaló un billete de su autoría. Y cerró: “También te traje unas monedas que son las pepas”, dijo al final para distender un debate que por momentos había adquirido visos de tensión.