Argentina
Mendoza, Argentina

|14/10/20 07:32 AM

Argentina podría quedarse sin espacio para más usuarios de Internet

Por el sobreuso de conexión, debido a la pandemia, el país está cerca del límite de las direcciones informáticas disponibles por lo que recomiendan ir a una tecnología más avanzada

Otro aspecto que en tiempos de la pandemia del COVID–19 se incrementó aceleradamente y caló hondo en la vida de los argentinos en general y los mendocinos, en particular, es la potencial utilización de los medios electrónicos.

De repente, lo que hace diez años atrás se analizaba como cosa del laboratorio de ciencia ficción, el coronavirus le dio un golpe de realidad entre la gente e hizo que todo lo virtual sea el único modo de convivencia, para preservar la vida, por lo que internet es el conducto para educarse, comprar, pagar, comunicarse, trabajar, profesar cultos religiosos, trámites o procesos judiciales, acciones de gobierno, hacer gimnasia, realizar transferencias comerciales o bancarias y hasta hacer consultas con profesionales en cualquier rubro de la medicina.

Para todo lo descripto se tuvieron que conectar todos los aparatos de una familia, a la vez cada uno de los integrantes de esa familia. Del mismo modo, y de forma más compleja ocurrió con fábricas, bancos, escuelas, universidades, hospitales, comercios, entidades gubernamentales, clubes, entidades empresarias, agrarias y financieras. Como que todo se circunscribió a una simple conexión que hoy por hoy es vital para todo lo que el ser humano haga sin moverse de su lugar.

El importante trabajo llevado a cabo por LACNIC, entidad no gubernamental internacional que lleva el Registro de Direcciones de Internet de América Latina y El Caribe, arrancó preguntándose: “¿Cuántos dispositivos conectados a Internet puede haber en el mundo hoy?”. A partir de ahí y tras una serie de consideraciones plasmó datos e impresionantes cifras de conexiones que espantan por lo excesivo del crecimiento de conectividad.

El Ciudadano tuvo acceso al material que elaboró la entidad creada en 1999 en Santiago de Chile y cuya sede actual es Montevideo (Uruguay). Indica LACNIC que, “se acaban las direcciones IP (elemento de conexión), algo que impacta muy fuerte en la Argentina. Parece algo impensado que suceda, pero debido a la cantidad de dispositivos conectados a la red, la alta demanda por un uso cada vez más intensivo –en parte por la pandemia– y el reparto ineficiente de las direcciones disponibles, se acaban las direcciones de internet protocolo a nivel global y en Latinoamérica, el problema es más agudo”.

En otro tramo del importante informe y como medir la magnitud de lo que se está hablando y midiendo en cifras, se señala: “La disponibilidad de esas direcciones conocidas como IP, que identifican cada computadora, móvil, tableta, smart TV o cualquier otro dispositivo que se conecte a Internet y que además puedan comunicarse entre ellos, no es infinita. Las necesidades actuales sobrepasaron las posibilidades que ofrece el protocolo IPv4, que permitía hasta ahora, conectar 4.292.967.296 aparatos a la red con una dirección única”.

En ese contexto, LACNIC intensificó, “el llamado a migrar a la nueva tecnología IPv6, cuanto antes. Esta nueva versión, permite unos 340 sextillones de direcciones: 340.282.366.920.938.463.463.374.607.431.768.211.456, para ser exactos. Tiene un espacio de direcciones basado en 128 bits y su predecesor apenas alcanzaba los 32 bits (unidades de información)”.

Además, advierte, “esto debería preocupar, porque la Argentina puede quedarse en determinado momento sin cantidad de direcciones para conectar a todos los dispositivos que debe conectar. En el caso de Internet de las casas, por ejemplo, cada aparato o dispositivo necesita una dirección IP. Si Argentina no tiene suficientes direcciones IP, no va a poder conectar todos los aparatos o dispositivos a Internet”.

 

La pandemia es el eje de los cambios que vivió el país

Para interiorizarnos sobre la importante visión que la entidad ha tenido en un tema que se ha transformado en vital para el país y la provincia, nuestro diario tomó contacto en forma digital con Carlos Martínez Cagnazzo, CTO/Technology Manager en LACNIC.

El ejecutivo arrancó respondiendo sobre la realidad en Argentina:  “Saber cuántos dispositivos conectados a internet hay en cada momento es una pregunta bastante compleja. Lo que existen son algunas estimaciones vinculadas a la cantidad de direcciones que están disponibles. En el caso particular de dispositivos de Internet de las cosas se habla de alrededor de 20.000 millones, pero, podrían ser bastante más, dependiendo de cómo se cuentan los demás dispositivos de Internet de las cosas”.

 

Todo, producto de la cuarentena por el coronavirus...

“La cantidad de dispositivos conectados a Internet durante la pandemia se incrementó. No solamente ocurrió en dispositivos de internet de las cosas sino en computadoras que está utilizando la gente. Debemos entender que la pandemia nos colocó en una nueva forma de relacionarnos y en eso, creo que nos estamos volviendo mejores en cómo gestionar nuestro relacionamiento virtual”.

 

–¿Lo virtual queda definitivamente en nuestras vidas?

–Sí, por supuesto. Será una nueva habilidad que todos vamos a tener que adquirir, para saber cómo relacionarnos adecuadamente, tener reuniones productivas, intercambios en conversaciones difíciles, incluso a través de medios virtuales. Toda una cuestión que vamos a tener que ir aprendiendo todos a lo largo del tiempo.

 

–Esencialmente la economía… 

–Todos los sectores de la economía están necesitando de herramientas tecnológicas para poder trasladar parte de su operativa al mundo virtual. Lo más común es el uso de la videoconferencia, pero hay otras modalidades que antes no se hacían en línea y que estamos tratando de hacer ahora, por ejemplo, la firma electrónica de documentos, emisión de determinados certificados.

 

–¿Qué otros sectores?

–Creo que el teletrabajo es lo que más ha impactado, probablemente seguido por la educación. Es notable ver cómo buena parte de la educación de los niños ha podido en línea, a pesar de que claramente la experiencia no es la misma, por ello creo que el año no está completamente perdido.