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Usurpaciones: así se gesta una estafa

Las usurpaciones de terrenos en Mendoza no son nuevas. Tanto en el Valle de Uco como en el Este hay varios ejemplos

Las usurpaciones de tierras en la Argentina no son algo nuevo y mucho menos en Mendoza. En la provincia cuyana se logran observar algunas iniciativas recordando el pasado. Algunas con final sonriente para los ocupantes, otras no tanto.

Para analizar este escenario, donde lo que se busca es apropiarse de lo ajeno, en el caso de Mendoza centralizaremos lo que ha ido ocurriendo tanto en el Valle de Uco como en el Este provincial.

Entre los casos “felices”, hace varios años nació en el Palmira, sobre el carril Barriales, lo que hoy se conoce como el barrio Ramonoff. Agotado por lidiar con los usurpadores, un día, el dueño del campo ocupado decidió ceder las tierras y mediante una donación les allanó el camino a quienes hoy disfrutan un popular barrio con todos los servicios, en el que más de 300 familias encontraron hogar.

Entre los que no llegaron a buen puerto, los memoriosos, luego del caso Ramonoff, recuerdan lo que ocurrió muy cerca de allí con los conocidos terrenos de Thomé, en 2009. En ese sonado caso la Justicia logró desalojar a los ocupantes, entre los que había casi un centenar de niños y niñas. 

Una video nota de ese entonces pudo demostrar la forma en la que se organizan a la hora de tomar tierras ilegalmente. Distribuyendo lo ajeno bajo el pretexto de ganar frágilmente calidad de vida.

En muchos casos hasta intervienen profesionales de las leyes que abonan la ilusión de los más necesitados y que son capaces de exponer a sus seres queridos por un ideal con mucho riesgo de fracaso.


En forma similar, en el distrito de San Roque, Maipú, también fracasó la usurpación de los terrenos de Dumit, que se pueden apreciar a la vera de la Ruta 50, circulando de Este a Oeste, atravesando el puente Palmira, sobre el río Mendoza.

Recientemente, en San Carlos nació un proyecto con el fin de desalentar las usurpaciones de campos con el mecanismo de quitarles beneficios sociales a quienes mantienen posiciones en lotes ajenos.

Volviendo la mirada al Este mendocino, en 2017 comenzó una historia que aún no llega a su último capítulo. Y que todavía se dirime en la Justicia bajo el modelo de una usurpación de unas 26 hectáreas correspondientes a la herencia de Bodegas y Viñedos Marín Costana.

 

Manual de procedimientos

“Todo lo que viene ocurriendo tanto en Mendoza como en el resto del país tiene un modo de operación que se podría decir viene de seguir los apuntes de lo que yo defino como un manual para concretar usurpaciones”, definió César Costana (64).

En palabras del ingeniero agrónomo de San Martín, “es una organización ilícita que nace primero al cristalizar un cuento del tío en el que intervienen distintos actores”.

El único heredero de Bodegas y Viñedos Marín ilustró que “primero hace falta un bien y un letrado. También un alguien que instrumente el delito que fundamentalmente no tenga escrúpulos, en líneas generales”.

En este caso en particular se refirió “a alguien que vivía en una finca y que era un usurpador de una casa y fue adiestrado por quien identificamos como el letrado. Éste último lo adiestró y luego de entrenarlo lo hizo intervenir en una venta”.

Costana rememoró entornando los ojos que “había una casa que estaba en refacciones. La estábamos arreglando. Y un fin de semana el usurpador se metió y se hizo pasar por un obrero de la finca y planteó un juicio laboral que perdió en la Subsecretaría de Trabajo”.

Luego “quiso seguir quedándose aduciendo que hacía unos 20 años que vivía ahí. Y el letrado le hizo vender a través de un título supletorio con el fin de distraer a la Justicia. Quien adquirió entre comillas la propiedad fue un cómplice, con lo cual se generó una coartada de distracción legal para quitarle, además, responsabilidades al cómplice y que ahora se puso el traje de víctima ante la Justicia Penal".

Claro, el cómplice después de eso adujo ser una víctima. Porque según él compró de buena fe”, agregó Costana.

Con el tiempo conseguido, “unos cuatro años desde 2017, tuvo tiempo de armar un escenario inmobiliario en torno a las propiedades que ofrecen. Llegaron otros interesados y fueron estafados. Esa persona sin escrúpulos debe estar acostumbrado a hacer usurpaciones”, definió.

“Conseguido eso en un lugar ideal, pudo pensar haber conseguido un gran negocio que hoy está sobre una propiedad de unas 26 hectáreas, entre las calles Vior y El Alto, al costado de la Ruta 50, en San Martín”, detalló.

 

Negocio inmobiliario

El lapso de cuatro años de litigiosidad judicial, según Costana, “le permitió al cómplice el pretexto perfecto para vender lotes aunque bajo la condición para los adquirentes de continuar el trámite judicial”.

El agrónomo reflexionó que “en el tratamiento que se le está dando a la causa en la Justicia civil se continúa en el intento de burlarla argumentando que hace unos 20 años que cultiva la propiedad con chacras junto al usurpador original de la casa".

Agregó que "toda la obra está dirigida por el mal letrado sin tener en cuenta que en Mendoza es imposible cultivar sin agua y sin ningún tipo de movimiento de suelo. Así consta en unas 30 fotos aéreas obtenidas desde Google Maps de la propiedad”.

“Ya con la insistencia de seguir engañando a la Justicia para ganar más tiempo y seguir estafando a incautos, se podría decir que están totalmente limitados por la contundencia de las pruebas aportadas en el proceso”, completó.

Bodegas y Viñedos Marín Costana es el producto del trabajo de una familia de inmigrantes españoles oriundos de la localidad de Palencia, que llegó a la Argentina en 1904.