|01/03/21 12:14 PM

Solo 3 aulas para 104 alumnos con discapacidad: exigen mejoras

Se trata de la escuela de formación integral 2-710, que se encuentra dentro del predio del colegio Polimeni. Debido al espacio reducido con el que cuentan, advierten que no pueden garantizar el protocolo establecido por la DGE. Los docentes se encuentran de paro 

Este lunes, 1 de marzo, gran cantidad de alumnos y docentes volvieron a las escuelas, para iniciar un ciclo lectivo diferente. Esta realidad, distinta a la que presentó el 2020, se logró gracias a un arduo trabajo de organización desarrollado por la cartera educativa, que optó por un esquema semipresencial para este año.

Lo cierto es que no todos los educadores dieron el presente en las aulas, ya que muchos de ellos se encuentran en acción de lucha por una recomposición salarial. Además, advierten que los establecimientos no están en condiciones.

Esta decisión, impulsada por el SUTE, se sostuvo en varios casos, pese a la aclaración de la DGE de que a los que adhieran a la medida de fuerza, se les descontará el ítem Aula

No obstante, en la escuela de formación integral 2-710, de Las Heras, mantuvieron firme la postura y no iniciaron las clases. Se trata de una institución que recibe a jóvenes con discapacidad -intelectual, sensorial y motriz-, de entre 14 y 21 años

 

Un reclamo de larga data

Según indican los que allí trabajan, la presencialidad -tal como se la ideó para este año- no se puede desarrollar, ya que la infraestructura no lo permite. 

El edificio era un anexo de la escuela Vicente Polimeni, que estaba pensado para el nivel primario e inicial y es por esto que las áreas son muy pequeñas.

En total, cuenta con tres aulas y dos baños, para 104 alumnos. La matrícula crece, el espacio es reducido y no se les brinda a los estudiantes las adaptaciones que necesitan. 

 

 

"Por resolución, tenemos la obligación de recibir a todos los chicos que tengan domicilio en Las Heras, además de otros", contó a El Ciudadano Ángela Garin, la docente con más antigüedad allí.

"Al ser tan pequeño el edificio, no podemos garantizar el distanciamiento. Sumado a todo el factor ocupacional que tiene el mobiliario, porque son aulas taller", explicó otro docente, además de remarcar que la ventilación es reducida.

Indicaron que recibieron $20.000 por parte del Estado, que debe ser destinado a la compra de insumos de higiene, librería y limpieza. "Lo que se arregla, sale del bolsillo de los docentes y la colaboración de algunos padres que pueden hacerlo", planteó una madre.

Garin, en tanto, aclaró que el reclamo principal es de infraestructura: "Los baños, un espacio techado. Condiciones para que los alumnos que tengan dificultades motrices o sensoriales, puedan moverse sin complicaciones".

 

"Tenemos 104 alumnos y el protocolo dice de personalizar las sillas. Por más de que les pongamos cartelitos movibles, 26 sillas no son suficiente", agregó.

 

"Son demasiados los derechos de los jóvenes que se vulneran. Mucho más con estos chicos con discapacidad, por las familias de las que provienen que, en gran mayoría, son de escasos recursos", enfatizó.

Por último, advirtió que "todo lo que se ha hecho estos años ha sido a pulmón. Es muy poco el presupuesto que se invierte en infraestructura" y que desde el 2008 el reclamo aún no recibe respuestas.