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Padece trastornos compulsivos por el COVID y necesita ayuda

Alan Bastida Robert tiene 20 años y es oriundo de San Rafael, Mendoza. El día a día agrava las secuelas en su cuerpo

A más de un año y ocho meses de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconociera la pandemia de COVID-19, la enfermedad continúa mostrando versatilidad en sus síntomas y secuelas. Un mendocino atraviesa un difícil momento tras haber padecido la enfermedad y necesita asistencia neurológica.

Según un artículo publicado en la revista JAMA, ocho de cada diez personas hospitalizadas desarrollan problemas neurológicos, que incluyen desde dolor de cabeza, pérdida del olfato y el gusto, hasta ataques cerebrovasculares.

Lo cierto es que se trata de una patología de corta data, por lo que la ciencia y los especialistas estudian de manera permanente las diversas manifestaciones. 

 

Secuelas neurológicas del COVID-19

Si bien en varios pacientes la enfermedad, ocasionada por el virus SARS-CoV-2, se presenta como una neumonía, en algunas personas se desarrolla diferente.

Tal fue el caso de Alan Bastida Robert, de 20 años, oriundo de San Rafael, quien se contagió y, como consecuencia, comenzó a sufrir Trastornos Involuntarios Compulsivos (TIC).

"Le atacó el sistema nervioso y, hoy por hoy, no puede hablar. El día a día lo va perjudicando cada vez más. Cada día que pasa tiene más secuelas en su cuerpo", contó su mamá, Mariela, a El Ciudadano

El 1 de junio el joven dio positivo de COVID-19 y, al día 17, comenzó a manifestar espasmos: "Empezó con un tic en una mano, luego pasó a la otra, a las piernas, al tórax y hoy está atacando toda la parte de la mandíbula".

 

Alan necesita estudios especiales y un diagnóstico

"El día 17 él se hincha y empieza a hacer una reacción roja en toda su cara y se le hincha la cabeza. Entre tantas veces, llamé a la ambulancia y el doctor le diagnosticó una reacción alérgica a los corticoides", indicó la mujer.

Médicos que lo atendieron, identificaron en principio una neumonitis que, en tan solo días, pasó a ser una neumonía bilateral, por lo que fue tratado con los fármacos mencionados.

Gracias a los estudios pertinentes detectaron que el joven, en realidad, había sufrido una encefalitis, es decir, una inflamación del cerebro.

Poco más de un mes atrás, Alan llevaba una vida saludable y activa que, por el momento, se ve interrumpida. Es estudiante de segundo año de instrumentación quirúrgica, aficionado al boxeo y trabaja en las redes sociales del área de Cultura municipal, a donde asistía diariamente en bicicleta.

En el distrito donde reside, junto a su madre y hermano, fue atendido en el sector de psiquiatría y tratado con un medicamento antiviral, antipsicóticos y relajantes: "Cada día que pasa, es como que su cuerpo se acostumbra, por lo que tenemos que aumentar las dosis".

"Buscamos algún neurólogo o centro neurológico en donde le hagan todos los estudios porque, aparentemente, en San Rafael no se consiguen", pidió Mariela.

Para colaborar con Alan, pueden contactarse con su madre al 2604032365.