|22/09/20 07:16 AM

Mendoza busca crear una empresa minera que explote Potasio Río Colorado

Se trata de una compañía provincial que tendrá inversores privados. La mina de Malargüe será un proyecto de menor envergadura que el original

Luego de las negociaciones con la empresa brasileña Vale, que tenía la concesión de la mina de potasio Río Colorado, cuya explotación resultó fallida, la provincia de Mendoza recuperará el control del yacimiento – el acuerdo cerrado se estaría firmando en los próximos días– y la idea del Gobierno es su explotación a manos de una empresa provincial a crearse.

Pero se asegura que reactivar Potasio Río Colorado sería solo el primer objetivo. Para ello, luego de recuperar el control de la mina, se llevará a cabo un plan de explotación más pequeño que el de los brasileños, pero más a medida de las posibilidades reales de inversión en cuanto a la rentabilidad prevista.

Según se informó, el modelo sería parecido al de la Empresa Mendocina de Energía (EMESA), que entre las expectativas tendría también la de asociar inversores privados para la concreción. En el caso de la de energía, que actúa tanto en las áreas petroleras como en emprendimientos de energías limpias, el esquema asociativo con privados funciona dentro de lo que se esperaba, y se espera un desempeño similar para la nueva propuesta.

Es menester recordar que, cuando se piensa en la necesidad de una reactivación económica para Mendoza luego de la profunda afecta ción que dejarán las restricciones y las consecuencias de la pandemia, tanto desde el Gobierno provincial como del nacional destacan el potencial minero como la gran posibilidad, pese a los resquemores que despierta en parte de la sociedad mendocina.

 

La palabra oficial

Emilio Guiñazú, subsecretario de Energía y Minería en Gobierno de Mendoza, se refirió a esto en declaraciones periodísticas, señalando que “la mina de potasio río Colorado, probablemente, el proyecto más grande de la provincia de Mendoza sufrió innumerables inconvenientes, los cuales después podremos charlar. Cuando llegamos empezamos a discutir con ellos cómo hacemos para reactivar este proyecto, la primera estrategia fue reducir la escala a un nivel que se considerase factible para atraer inversores internacionales no dio resultado y terminó siendo un proyecto caro en un contexto de precio bajo”.

El funcionario recordó que se había acordado con la empresa brasileña un lapso de dos años para que encontrara un inversor, cosa que no sucedió. “Analizando el proyecto de vuelta, sentándonos con ellos, entendiendo qué es lo que había, qué es lo que se perdería en los diferentes escenarios. Tratando de evitar conflictos, que lo único que hubiera generado hubiera sido ya la clausura total del proyecto, llegamos a un acuerdo en el cual la Vale le transfiere a la provincia la mina de Potasio Río Colorado, la empresa con todos sus activos y la provincia asume la responsabilidad de buscar un nuevo inversor y desarrollar el proyecto”. Entre los activos que le quedan a Mendoza de la inversión de los brasileños, el secretario de energía enumeró la información geológica, los estudios de impacto ambiental, los permisos de agua. “Podríamos haber terminado en un juicio que hubiera trabado todo, la Vale quería irse, cerrar este capítulo de su historia empresarial en Mendoza, desgraciadamente no fue bueno, pero ya se quería ir y la provincia no quería que se perdiese el remanente del valor del proyecto, que es. Todo lo que es, mucho de eso intangible, que tiene un valor altísimo se hubiera perdido y se hubiera desguazado Potasio Río Colorado”, agregó.

Emilio Guiñazú.

Entre las tareas que desarrollaron en este tiempo, señaló un estudio de mercado que arrojó que Argentina importa unas 100 mil toneladas de potasio por año y las paga al doble de lo que es el precio internacional. Eso dio pie a la alternativa de un proyecto más chico, que situó en el orden de las 200 mil toneladas por año.

Esa magnitud permitiría cubrir ese mercado, exportar remanentes, y también se piensa en utilizarlo para productos de mayor valor agregado. Se habla de inversiones que rondarían los 200 millones de dólares, y habría ya empresas que manifestaron su interés en ser parte de futuros proyectos, cuyas negociaciones comenzarían luego de que se firme el convenio de devolución de la planta malargüina.

“Hay varios interesados, los chinos han demostrado mucho interés, pero se han acercado empresas australianas, inglesas y se han acercado empresas locales inclusive”, explicó Guiñazú, puntualizando que “es un concepto de proyecto totalmente diferente al que tenía La Vale, que era una cosa aislada totalmente en independiente del resto de la economía provincial, sin sinergia de ningún tipo y lo que buscamos ahora es justamente desarrollar la mina, pero totalmente integrada a la economía provincial, al petróleo, al resto de las actividades, compartir infraestructura, apuntalar el polo de Pata Mora, que es un polo fundamental para poder desarrollar Malargüe”.

 

La cuestión ambiental

En este aspecto la provincia realizó una auditoría en conjunto con la Secretaría de Ambiente para ver si se estaba cumpliendo todo lo indicado por la declaración de impacto ambiental, de la que resultó que la empresa brasileña tuvo un estricto cumplimiento.

“Esto no es una mina metalífera, desde el punto de vista que no utiliza ningún proceso de lixiviación para afectaseparar el material, esta es una cristalización física prácticamente, se extrae la salmuera y la precipitación de las sales es lo que te permite separar el potasio del sodio, por lo cual, no existe ningún riesgo de contaminación por este lado”, precisó Guiñazú.

Equipos de perforación que operaba la brasileña Vale.

En cuanto a los proyectos asociados, uno de los que se estudió es la producción de soda solvay, uno de los insumos para la producción de vidrio. Uno de los subproductos del potasio es el cloruro de sodio, que es ni más ni menos que la sal de mesa, y que junto con la calcita es el otro insumo para producir la soda solvay, cuya demanda en Mendoza está ponderada entre las 60 y 70 mil toneladas al año, lo que le aseguraría un mercado potencial.

Otra de las esperanzas que tiene el Gobierno provincial es que, teniendo en marcha el desarrollo de la mina, sería un aliciente también para que crezca la parte mendocina de Vaca Muerta, donde todas las inversiones previstas se han caído o postergado en los últimos meses.