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Mariana Cuervo, la primera neurocirujana infantil de Cuyo

Cuando la realidad ofrece más ventajas para los hombres, una mujer se suma profesionalmente al mundo de la neurocirugía pediátrica.  

Por Redacción

Mendoza tiene a la primera neurocirujana infantil de Cuyo. Su nombre es Mariana Cuervo y recientemente terminó la residencia. 

En función del orgullo provincial que todo esto representa y tomando en cuenta el arduo camino recorrido para llegar a ser la primera mujer que ocupa este rol en el Hospital Humberto Notti, el programa Enfoques radio CNN (FM 91.7), tuvo el placer de hablar con la joven Dra.Cuervo.

__¿Qué se siente ser la primera neurocirujana infantil?

___Es todo un orgullo. Yo tengo la suerte de haber estudiado y trabajar junto a un equipo de profesionales, como así también de haber recibido una muy buena educación. A pesar de que tiene sus momentos duros, la profesión es muy reconfortante y lo ha sido durante los 5 años de residencia.

“Me me siento una privilegiada”

___¿Fuiste la que inauguró la residencia? 

___No, en realidad fui la primera mujer porque anteriormente se recibieron dos médicos en la provincia; uno hace 5 años y el otro hace 10. 

___¿Cómo es trabajar en esta profesión en un momento tan difícil?

___Hoy la salud está mayormente abocada al COVID-19 y bueno,  todos los hospitales de Mendoza también. Pero hay especialidades que son críticas y en esas especialidades estamos nosotros. Tenemos una alta frecuencia de urgencia, así que tenemos que convivir con esa situación a pesar del contexto de pandemia.

Cuando aparece alguna urgencia estamos a presentes, sin importar el COVID-19 o alguna situación hospitalaria extra. Esto es lo que hace que el trabajo sea un poco más difícil porque cuando un paciente necesita operarse tenemos que llegar a tiempo”, indicó Cuervo.

Además, "Marian", como le dicen sus amigos, sostuvo la importancia del Hospital Dr. H. Notti como abastecedor de toda Mendoza: “Llegan personas de Mendoza capital y de otros departamentos como Malargüe. Pero también, llegan algunas personas de otras provincias para que sean operadas acá”.

Según la especialista Mendoza tiene al hospital cabecera, ya que no hay otro hospital público y centro que pueda acaparar este tipo de patologías. En este sentido, la entrevistada resaltó la importancia de la especialidad y reconoció que fue emocionante poder ser neurocirujana infantil: “Yo creo que más que elegir a la profesión, ella me ha elegido a mi.  La cursé durante muy poco tiempo en la facultad y decidí ver la parte quirúrgica de neurología. Ahí, descubrí que los temas eran interesantes, el grupo de trabajo era muy bueno y sentí que tenía ciertas aptitudes para lograrlo”.

Pasión, atención y gratitud

Por otra parte, la joven contó las dificultades propias del ejercicio de su trabajo como médica y cómo la pasión y el amor por lo que hace, están día a día presentes en su vida: “La atención del paciente pediátrico es mucho más difícil por qué hay pacientes de meses en donde la colaboración de su parte generalmente no está, entonces recurrimos a los padres y dependemos mucho de su colaboración”. Y agregó: “Nosotros podemos ayudarlos pero después quedan en manos de su familia y de ellos depende también la recuperación del niño” 

Para finalizar, Mariana dijo que todo el tiempo siente que lo que vive “gratificante”. Poder estar en contacto con niños tan pequeños, “ver su inocencia su fragilidad y ver la manera en la que evolucionan” la llena de felicidad. 

Mariana como muchas médicas es un ejemplo de dedicación y perseverancia. Mendoza hoy cuenta con la primera mujer neurocirujana y nos demostró que todo es posible a pesar de las diferencias propias de una sociedad con mejores posibilidades para los hombres.

Esta historia probablemente también nos demuestre que a pesar de las adversidades de la vida, "siempre podemos ver lo bueno siguiendo el ejemplo del niño internado que, si le traen una comida rica ya es feliz, su día cambia y te regala una sonrisa” finalizó emocionada, la flamante doctora Mariana Cuervo.

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