|07/01/22 07:28 AM

La olivicultura es un potencial desaprovechado y olvidado

Referente del sector aceitunero aseveró que la situación del sector viene desde hace varios años en decrecimiento. Piden políticas públicas 

La producción olivícola de Mendoza, al igual que las provincias de San Juan, La Rioja, Catamarca y el resto de las provincias del Noroeste argentino, constituyeron la nación sudamericana que mostró y comercializó ante el mundo un producto de real magnitud en cantidad y calidad.

La crisis de los mercados y los vaivenes de la economía mundial de hace algunos años hizo que legendarias y prestigiosas regiones olivícolas atravesaran por momentos de depresión profunda, donde todo lo que produce la aceituna argentina se posicionó en el exigente comercio internacional.

Lamentablemente, nuestro país no supo fortalecer el lugar alcanzado en el contexto mundial y, como todo lo que ocurre con la Argentina y su desequilibrada economía, los desaciertos alcanzaron también a la producción en sí y comenzó un retroceso en toda su inversión, con el lamentable resultado de miles de familias de productores y peones que engrosaron las listas de desocupados.

De allí que lo alcanzado por la olivícola Laur, a principios del pasado diciembre, ubicándose entre las cien mejores del mundo, es una clara demostración de la calidad de este sector del campo mendocino y lo que podría ser aún más, si la política regional acompañara toda inversión que se pretende hacer y que no se concreta por la inestabilidad de lo que hoy ocurre con la política agropecuaria.

Profundizando el tema, El Ciudadano entrevistó al un importante productor y referente del sector aceitunero, Roberto Pradines, quien al responder de cómo ve la situación de la olivicultura mendocina para el año que se inició dijo: “Viene desde hace varios años en decrecimiento”.

 

—¿Cuáles son las causas?

—Las cuestiones estadísticas en la provincia no son buenas. Acá se habla de miles de hectáreas, pero, en definitiva, lo que se están contando son solo troncos de olivo y no un olivar que rinda. Acá, en la provincia de Mendoza, hay muy pocas propiedades que verdaderamente están muy bien cultivadas.

 

—¿Hay un buen número de ellas?

—En realidad, esas propiedades están bien cultivadas con el riego que corresponde, con los trabajos culturales que le hacen falta, agroquímicos y las desinfecciones que corresponden, generan producción y dan un kilaje importante como para ser sustentable. El resto, lamentablemente, no es así.

“En líneas generales, ha decrecido la producción olivícola en Mendoza, y el Gobierno, en este aspecto, no está dando la importancia que en su momento tenía la olivicultura en la provincia”, se sinceró el productor.

 

Para el gobierno nacional no existe la olivicultura

Cuando nuestro diario lo introdujo a Pradines en la economía regional de Cuyo y se le preguntó si la Nación, con su política económica incide en ella, respondió en forma tajante: “La olivicultura no mueve absolutamente ninguna aguja a nivel nacional y los funcionarios, en su gran mayoría, no saben distinguir si una aceituna es verde o es negra, porque creen que el olivo es distinto, cuando ambas provienen del mismo árbol”.

 

—¿Es tanta la ignorancia?

—Es así, la mirada desde la política nacional a las economías regionales y, en este caso específico, la olivicultura es muy sesgada, lamentablemente. Tendría que haber una incidencia importe o una propuesta fuerte por parte de los gobiernos provinciales para que la Nación también acompañe esta actividad. Todos tienen que ser conscientes que la olivicultura dio prestigio al país, trajo inversiones y creo importantes fuentes de trabajo.

 

—Todo esto que usted dice, ¿perjudicó al sector?

—No existe ninguna política para que se pueda implementar y generar nuevas inversiones. En definitiva, una política direccionada a incrementar la producción olivícola, ya sea para aceituna de mesa como para molienda para obtener aceite de oliva, algo que se plasmó en aquella ley de mi autoría, sobre la denominación de origen de aceite de oliva, herramienta legal a la que no se le ha dado esa gran envergadura, sobre una producción del aceite de oliva que es el mejor que se produce en el país.

“Por eso, distingo y felicito a una empresa (Laur) en la provincia de Mendoza que ha sido premiada este año como el establecimiento de mejor producción de aceite de oliva, que demuestra que teniendo todas estas condiciones naturales y teniendo empresarios que creen en esta actividad, hacen el esfuerzo de invertir y crear fuentes de trabajo desde nuestro sector, deben contar con el acompañamiento de políticas precisas desde el Gobierno provincial, como desde el nacional”, destacó el olivicultor.

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