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Inédita cirugía en el hospital Notti salvó a una niña de 10 años

A través de una combinación de técnicas que nunca habían sido aplicadas en un paciente pediátrico, los médicos lograron curar un cáncer de páncreas, muy infrecuente en la niñez. La pequeña ya volvió a su vida normal y el caso será material de publicaciones especializadas

La medicina nos sorprende día a día con sus avances, pero a veces tomamos poca dimensión de las historias humanas que encierra, donde cada descubrimiento son vidas que se salvan, cada nueva técnica para muchos es una esperanza concreta, y la vocación de salvar vidas cobra una dimensión que conmueve.

En este caso, el lugar fue el Hospital Pediátrico Humberto Notti, la paciente una niña, de tan solo 10 años, y los protagonistas el equipo de cirugía pediátrica que, apelando a innovar en la aplicación de técnicas nunca usadas en la especialidad, lograron enaltecer esa vocación. El doctor Humberto Scherl, jefe de Cirugía Pediátrica del Hospital, contó los detalles del caso en diálogo con FM 91.7: “Te cuento un poco el resumen de lo que fue la historia de esta niña, a la que hace un año se le diagnosticó un tumor maligno de la cabeza del páncreas, cosa que es infinitamente infrecuente en pediatría”.

“Con 9 años, se le diagnosticó, gracias a Dios en forma temprana, esa patología y se realizó hace un año una cirugía que no se había hecho en Mendoza hasta ahora. Se llama duodeno-pancreatectomía, que se hace en adultos para los pacientes con cáncer de páncreas, y para eso contamos con la ayuda de un cirujano de adultos, el doctor Jorge Bufaliza, que especialista en cirugía pancreática”, indicó el médico. La cirugía en esa oportunidad requirió un postoperatorio prolongado, de por lo menos tres semanas en Terapia Intensiva, y un mes y medio en el hospital, “pero la niña salió muy bien y libre de la enfermedad oncológica que era lo más importante, o sea, no necesitó quimioterapia, evolucionó muy bien”, agregó Scherl.

 

Una técnica inusual

Pero ahí no terminó el calvario de la niña. “Hace unos meses comenzó con dolores abdominales – continuó el cirujano– y diagnosticamos pancreatitis crónica. Logramos encontrar la causa, que era una disminución, o popularmente se llama una estrechez, científicamente una estenosis del conducto principal que le había quedado del páncreas, ese conducto que permite todo el líquido pancreático volcarlo al intestino para su digestión. Ella no lograba hacer eso”, refirió.

Ahí viene entonces la novedad y la aplicación de recursos que nunca se habían puesto en práctica. El cirujano explicó que la solución más fácil era volver a operarla y desarmar todo lo que se había hecho en la anterior, que había sido ya una gran cirugía y tardó entre ocho y nueve horas.

“Nos reunimos con todos los especialistas, con todos los servicios, se consultó al Hospital Italiano de Buenos Aires, al Garrahan, en hospitales de Brasil, y se nos ocurrió hacer una combinación de técnicas para que la niña tuviera un posoperatorio mucho mejor. Entonces, por laparoscopia –como cuando se opera una vesícula– ingresamos a la cavidad, tomamos un sector del intestino que era el que teníamos que identificar, lo esterilizamos, y a través del intestino hacia afuera logramos colocar el endoscopio, en donde el doctor Izaguirre, que es el endoscopista terapéutico, logró localizar el conducto que estaba estrechado y le colocamos un stent, un tubito que permite dilatar y hacer permanecer abierto ese conducto que se había cerrado”. Esta resolución, además, resultó muy satisfactoria, porque, “por suerte, la evolución de la niña fue espectacular. La cirugía duró entre una hora y media y dos horas; en 24 horas, la teníamos alimentando y a las 48 horas estaba en su casa”, agrega el médico, resaltando que “lo bueno de todo esto y en definitiva se logró erradicar un tumor maligno en la niña, que actualmente se encuentra concurriendo a la escuela en forma habitual y practicando el deporte que le gusta, ya que juega al fútbol”.

 

El valor de la vocación

Además de describir la técnica aplicada y sus resultados, el cirujano reflexionó sobre las implicancias humanas del caso. “La verdad es que es una sensación muy, muy linda, y realmente es la vocación que tienen todos los cirujanos, los pediatras, los enfermeros, todo el personal del hospital. Siempre trabajar en pos del paciente, tratar de llegar siempre a un final feliz. Lamentablemente, no siempre se logra, pero el empeño y las ganas es lo que ponemos todos cada día, o sea, nos metemos como si fueran nuestros hijos, y pensamos qué haríamos si fuera nuestro hijo, y es la mejor forma de tratar de a estos niños y a todos los niños que tratamos en este hospital”, expresó.

 

Publicaciones especializadas

Como siempre que se registra un avance de este tipo, la experiencia debe ser descripta y compartida en las publicaciones especializadas de la ciencia médica. Sobre el particular, el especialista indicó: “Esto es, prácticamente, una obligación nuestra, de alguna forma, comunicarlo, publicarlo y hacer que otros servicios del país, de Sudamérica y del mundo puedan llegar a conocerlo, porque es algo que se hace en adultos, no se ha hecho nunca en un niño”. Además, destacó: “Las armas las teníamos todos, lo sabíamos. De hecho, para decidir esta cirugía que no se había hecho nunca en ningún lado –por lo menos no está publicada ningún lado– hicimos una reunión multidisciplinaria con todos los servicios del hospital, y todos concordamos en un 100% que debíamos intentar hacer esta cirugía, o sea, no fue algo que se nos ocurrió a nosotros solos, fue totalmente consensual, con todas las normas de seguridad que se pueden obtener para este paciente”.

 

 

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