|15/04/21 06:38 PM

El loco de los vinos blend del distrito Montecaseros

El hombre también es fanático de elaborar vinos exclusivamente con uvas de la Zona Este de Mendoza.

El nombre Almahuar bien podría ser interpretado rápidamente con un significado que aluda al alma huarpe. Aunque no es correcta dicha reflexión imaginativa, el jueves antes del mediodía, bajo el espléndido Sol, en el distrito de Montecaseros, en San Martín, se logró conocer su verdadero origen legendario.

Según Walter Velázquez (54), de profesión enólogo, “la leyenda cuenta que una vez la Tierra y la Luna se fundieron en un gran acto de amor. Fue durante un eclipse de Sol. Y fruto de ese ensamble fue que nació una hija a la que llamaron Almahuar”.

Sólo con esa hermosa historia es que el hombre, orgulloso de su tierra y de sus frutos, fue que introdujo a los visitantes una de sus pasiones como trabajador de la vitivinicultura local. La de crear vinos de corte, de ensamble, o los también conocidos como blend. Que no son otra cosa que vinos logrados con una combinación armoniosa de distintos vinos varietales. En su caso, básicamente con vinos Malbec, Cabernet Sauvignon y Bonarda.

 

 

Un hacedor inspirado y orgulloso, justo antes de la celebración argentina por la primera variedad emblemática nacional que resulta ser el Malbec, quien precede al Torrontés y a la gran dama del vino albiceleste, la Bonarda. La tercera en su especie noble de los vitivinicultores del desierto mágico.

 

 

Arte que lo llevó a obtener en diciembre pasado una doble medalla de oro con su Gran Reserva 2017 en el Concurso Internacional Sub 30, donde las degustaciones las realizaron sommelier de hasta 29 años. Este vino fue armado con un 50% de Malbec, un 20% de Bonarda y un 30% de Cabernet Sauvignon.

“Para mí no es incómodo que me traten como el loco de los vinos blend de Montecaseros. Al contrario, me siento identificado con eso porque creo que es un aporte a la creación de productos vínicos que cuando la gente los consume pueda encontrar sensaciones, que es lo que busca un consumidor a la hora de probar el vino. Y para mí viene bien esto del blend que aporta lo mejor de distintas variedades”, confesó.

 

 

Ante las tendencias en el Nuevo Mundo Vitivinícola donde se apuesta mayormente a los vinos varietales puros y las del Viejo Mundo que busca la combinación de variedades, Velázquez explicó que “hay que tomar las cosas buenas de cada lado. Creo que Argentina posee un potencial de vinos que en algunos puntos sobrepasa a los europeos. La enología nueva que está buscando nuevos varietales, que camina hacia el encuentro de nuevas formas de vivificar entre la tecnología y un buen manejo de la uva ha empezado a entender el mensaje que un buen vino nace en el viñedo”.

 

 

“Por lo tanto ya está cuidando el viñedo y eso hace que tengamos bondades que en otros países ya se están viendo por lo que Argentina se está posicionando muy bien. No tan sólo con el Malbec sino también con el Bonarda que es muy versátil ya que se puede elaborar vino rosado o Blanc de Noir. Qué es lo que está buscando la gente que mira hacia las experiencias nuevas y está saliendo de esa estructura antigua de decidir quedarse solo con este o con otro varietal”, definió.

 

 

El hacedor mendocino señaló que “el consumidor de vinos hoy quiere cosas nuevas, que le despierten sensaciones que van cambiando año a año. Por eso para mí, elaborar un vino no es igual todos los años. Porque las añadas cambian, el mismo clima está cambiando y por lo tanto creo que enólogo tiene que ser versátil a todo eso. Se tiene que amoldar a lo que tiene y elaborar con eso lo mejor que pueda dando todo de si”.

 

 

Uno de los desafíos que encaró hace tiempo es el de trabajar exclusivamente con uvas de la Zona Este de Mendoza: “Solamente este proyecto se basa en la elaboración de uvas de esta zona. Con la mejor calidad, buscando los terruños que me mejor se ajusten a nuestra filosofía de trabajo, logrando lo que llamamos nuestra columna vertebral y que se refiere a vinos ricos, fáciles de tomar, que te inviten a tomar otra botella y que se ajusten al maridaje que quieras. Ya sea con una picada, un postre, una pasta o una carne. El objetivo es que el vino se consuma y te deje una sensación linda a la hora de tomarlo”.

En la misma línea que ya definió para El Ciudadano el joven enólogo Lucas Niven, Velázquez apuntó que “todos y principalmente los jóvenes, estamos en condiciones de encontrar esas nuevas sensaciones. Y en el caso de los jóvenes buscan sorprenderse con cada vino que prueben. No estando atados a una sola marca, a un estilo de vino, siempre mirando la forma de alcanzar algo distinto”.

“Estamos ante una generación cambiante, que lo aburre lo monótono. Trata de sentirse bien. Está muy al tanto del tema maridaje. Inclusive ya hemos observado a chicos que ellos mismos se ponen a cocinar. Eso antes no sucedía, cuando solamente cocinaban las madres o los padres. Y todo esto nos ha obligado a cambiar esos parámetros para estar a la altura de esa búsqueda de disfrutar un vino, siempre en forma responsable, con una buena comida”, consideró.