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El inicio de la segunda ola preocupa a la Asociación de Clínicas y Sanatorios

Esta etapa de contagios, que para algunos es inminente y para otros ya llegó, encuentra al sector de los efectores privados de salud con alta ocupación de camas y una situación que denominan de ‘alerta amarilla’. También advierten sobre las dificultades financieras del sistema

El aumento de los contagios en las últimas semanas, verificado también en Mendoza, aunque no se han tomado políticas tan restrictivas, genera angustia en la sociedad, pero también preocupa seriamente a las instituciones de salud, no solo públicas, sino también a las de la esfera privada.

Rodolfo Torres fue muy explícito: “Estamos en el inicio de la segunda ola”, señaló el coordinador médico de la Asociación de Clínicas y Sanatorios Privados, en diálogo con CNN Radio Mendoza. Expresó: “La ocupación de camas críticas en el sector privado de Mendoza está en el 86%, esto viene creciendo en forma paulatina en las últimas tres semanas, si bien con porcentajes leves de incremento, enciende una alerta amarilla en el sector”.

El especialista agregó: “Hoy estamos en valores que todavía son controlables y todavía estamos con cierta tranquilidad para dar respuesta a la atención, claramente estamos preocupados y tenemos que ver qué sucederá en las próximas semanas”.

Claro que en este tema hay que contemplar una circunstancia especial. Si bien en enero, febrero había entre 60 y 80 casos por día, la realidad de las instituciones es que también debieron atender otras demandas.

Lo clarifica el médico cuando señala: “Este año las camas críticas han tenido un comportamiento inusual debido a muchas causas, pero fundamentalmente se debe a que desde fines de noviembre, diciembre, enero y febrero, las camas críticas se han ido ocupando por las cirugías atrasadas del 2020, año en que la salud prácticamente fue dedicada al COVID”, y a la vez hizo la salvedad: “Tenemos muchas camas ocupadas por patologías no COVID por personas que llegan con insuficiencia cardíaca descompensada, insuficiencias renales, patologías que no se veían el año pasado porque estaban con un buen control ambulatorio de primer nivel, y llegan pacientes más complejos, igual que las cirugías que llegan terminan siendo más complejas”.

Entonces, a diferencia del 2020, “la ocupación de terapia no decimos que es terapia de COVID; es ocupación de terapia porque la cama la necesitamos para las dos patologías, e impactan en los dos casos cuando faltan”.

 

La primera ola

Torres explicó: “En octubre del año pasado fue el pico, septiembre y octubre fueron los meses más complejos del año pasado, y eso también coincidió con una ocupación del sector privado, del 95%”, y agregó: “Tuvimos algunos días, sobre todo en octubre, de ocupación plena, y muy pocos días con ocupación sobre el 100%, es decir, que una cama se ocupó dos veces el mismo día, por ejemplo”, aunque hizo la salvedad de que no se registró ningún caso de un mendocino sin atención, o que haya estado esperando una cama de terapia. “Pero estuvo muy al límite el sistema el año pasado”, aclaró.

Si se establece una comparación con marzo del año pasado, cuando comenzó la cuarentena, el profesional señala: “Es mucho más lo que hemos visto, el año pasado tuvimos un poco menos de 400 pacientes y este mes lo vamos a terminar con 4 mil pacientes, siendo marzo el quinto mes de la pandemia desde que inició. De todos modos, en marzo del año pasado estábamos recién empezando el coronavirus así que, no son meses comparables desde lo lineal”.

 

¿Segunda ola?

“Estamos en el inicio de la segunda ola, es algo que viene grande y depende de nosotros cómo lo podamos parar”, aseveró Torres. “No es lo mismo que llegue una ola de tsunami y lleve a todo el sistema de salud por delante, a que venga una ola en la que juega un niño en la playa, y ese cambio en la ola depende de la actitud en la sociedad, el distanciamiento, lavado de manos”, reflexionó.

Acerca del nivel de preparación para este fenómeno, resaltó: “Hoy el sistema de salud está bien parado en cuanto a lo técnico, lo humano; si bien el personal está muy agotado, tenemos una debilidad importante en lo económico financiero, con un año en que los financiadores se han olvidado de los prestadores, han sido los grandes ausentes de la pandemia”. Por ello, destacó: “El sector está en una crisis económica financiera que puede impactar en la segunda ola, y eso puede ser lo que nos encuentre mal parados, con las clínicas con muchos problemas para conseguir insumos y para hacer frente al impacto económico”.

Recordó que, en la primera ola, “las clínicas tuvieron incrementos terribles de hasta 800% algunos medicamentos, y no hay forma de elegir. Uno tiene el paciente en la cama y no puede decir este medicamento está caro lo voy a comprar mañana. Esto puso en un estrés financiero a todo el sector privado, que hoy hace que esté más precario que en marzo del año pasado”.

 

Infraestructura

Según informó el coordinador médico de la Asociación de Clínicas y Sanatorios Privados, el sector privado aumentó un 30% su capacidad instalada en camas críticas, lo que consideró: “Un número muy importante, y hubo una renovación tecnológica en cuanto a respiradores y al resto del equipamiento que hace falta para mantener una cama de terapia”, en lo que fue “una inversión histórica, comprar un respirador o hacer una cama de terapia hay que proveer cañería de oxígeno, aspiración, gases, sistema electrógeno de respaldo, capacidad de electricidad en la red de mayor consumo. Cada cama crítica requiere una inversión en la infraestructura que es muy importante, y de eso el año pasado se hizo cargo el sector”.

Al mismo tiempo, finalizó señalando: “No hay mucha más capacidad de aumento, porque las clínicas fueron diseñadas para otra capacidad de terapia intensiva. Inclusive, muchas clínicas privadas han sacrificado parte de su sector de quirófanos y reasignado a terapia hasta que pase la pandemia. El esfuerzo del sector ha sido grande y también su compromiso hacia la sociedad”.