|07/07/21 07:53 AM

Destacan el rol de las organizaciones civiles en la educación

Un estudio reivindica el papel de la familia como un importante actor del proceso educativo en tiempo de pandemia junto a las organizaciones de la sociedad civil

Como se dijo y se continuará afirmando, la pandemia del COVID-19 dio un giro de 180 grados a la vida de los argentinos y su interrelación económica, social y hasta educativa. Esta última es la que mayores cambios sufre y en donde se agregan otros factores y actores que hasta marzo del año pasado no tuvieron gravitación en el sistema educativo como hoy lo tienen, a punto tal que tendrán incidencia en la educación que viene. 

Negarlo sería no ver con objetiva profundidad lo que está sucediendo con el sistema educativo, más allá del histérico tironeo político entre presencialidad o no presencialidad.

Entre los nuevos actores que ya tienen incidencia en la educación se encuentran las denominadas organizaciones de la sociedad civil (OSCs). Con ellas, o a través de ellas, tomaría escenario de la vida del país la familia, ese principal aspecto de toda la educación que recibieron niñas, niños y adolescentes tras declararse la pandemia y vivir todo un año encerrados por la misma.

 Al respecto, un minucioso trabajo fue confeccionado por Gabriela Catri; Víctor Volman, del Observatorio Argentinos por la Educación, y Alejandro Castro Santander, de la Universidad Católica de Cuyo, volcado en el Observatorio Argentino por la Educación, con el apoyo, además, del grupo de fundaciones y empresas y el Centro de Innovación Social de la Universidad de San Andrés. Toda una tarea donde se muestra el crecimiento muy importante que han tenido las organizaciones de la sociedad civil en la educación.

 

Desigualdades en fondos estatales para estas importantes organizaciones

Bajo el interrogante de qué hacen y cómo actúan las organizaciones de la sociedad civil de educación en la Argentina durante el COVID, el material al cual tuvo acceso El Ciudadano indica que “seis de cada diez OSCs han incrementado sus actividades durante la pandemia, pero solo una de cada diez obtuvo mayores recursos económicos”.

Y se pregunta: ¿qué han hecho las organizaciones de la sociedad civil del sector educación en la Argentina durante este tiempo?; ¿cómo podrían articular con el sector privado o público durante el aislamiento y el actual contexto de vuelta a clases? “Este informe pretende iluminar sobre esta cuestión. Si bien no es el objetivo principal, el estudio también constituye un mapeo de las organizaciones de la sociedad civil en el sector educación”, se indica.

Señala también que “el estudio se realizó a través de un formulario en línea contestado por 53 organizaciones entre 14 y el 23 de octubre de 2020. Es un análisis exploratorio, no tiene representatividad estadística del universo total de OSCs en el país”.

 

Una aproximación para el debate que viene

Para profundizar en el tema, nuestro diario tomó contacto con el especialista Alejandro Castro Santander, quien dijo: “Sobre el estudio, debo aclararle que se realizó a través de un formulario en línea que fue contestado por 53 organizaciones de la sociedad civil entre el 14 y el 23 de octubre de 2020. Este material es un análisis exploratorio y no tiene representatividad estadística del universo total de organizaciones de la sociedad civil del país, pero sirve como una aproximación diagnóstica para el debate que considero necesario que se dé”.

—Entonces, ¿dónde se lleva a cabo este análisis exploratorio?

—Sobre lo que hacen en el sector educativo argentino las organizaciones de la sociedad civil durante la pandemia de COVID-19, debemos comenzar a recordar que los movimientos sociales organizados no han dejado de estar presentes en la esfera pública y de manera muy significativa desde los años ‘70.

—Y eso, ¿qué significa hoy?

—Que la sociedad civil es el tercer sector que se pone en movimiento y lo reconocemos, junto al Estado, como el otro actor principal de la política social. Por eso, la articulación de las organizaciones de la sociedad civil con el Estado son claves para proyectar el futuro cercano.

—¿Cómo nota esto la comunidad, ya que de lo que se habla es de ella?

—Mire, en pandemia este tercer sector incrementó un 60% de sus actividades, pero solo recibe un 10% de mayores recursos para poder llevar a cabo su actividad, que está generalmente dedicada a la capacitación docente, a la educación no formal, a la inclusión educativa y al trabajo con padres, entre otros aspectos.

—Ante este estado de situación, ¿qué debe esperarse?

—Creo que junto con el deseo de que se reconozca la función estratégica de las organizaciones de la sociedad civil, sería pertinente que para poder mediar entre la burocracia de las autoridades educativas y los gremios docentes, la familia como primera educadora pudiera ocupar una tercera silla, porque esa familia se ha mostrado como un actor significativo en estos pandémicos tiempos, por lo que sería pertinente que sea la gran diversidad de organizaciones sociales las que la pudieran asistir y acompañar para que su voz sea escuchada.
conclusiones para un nuevo debate educativo.

El material, que ya se muestra en ámbitos político, educativo y gremial de todo el país, concluye: “Este informe muestra que previo a la pandemia, el tercer sector se focalizaba en actividades de capacitación docente, de educación no formal y de inclusión educativa. Durante la pandemia hubo un incremento en apoyo escolar a los alumnos (+9,5 puntos), provisión de viandas escolares (+5,7 puntos) y trabajo con padres (+1,9 puntos)”.

“En el contexto de COVID-19 se nota una mayor articulación entre las OSCs y una adaptación de sus tareas a un contexto donde lo presencial dio paso a la virtualidad. En situaciones de mayor vulnerabilidad social la interrupción del contacto cara a cara presentó un desafío mayor que, en ciertos casos, repercutió en la adaptación o cambio de actividades”, refleja el informe.

Finalmente, resalta que “las clases presenciales en las escuelas debido al aislamiento preventivo de “burbujas” plantea un nuevo desafío para el tercer sector. A su vez, constituye una oportunidad para fortalecer las alianzas tanto del sector privado como público con las OSCs”.
 

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