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Balance de la cosecha: 22 millones de quintales y la pifia del INV

Entre el exceso de lluvias, el aumento del consumo por la pandemia y un pronóstico notoriamente equivocado del Instituto, la vendimia dejó un saldo superior al del año pasado

Con 22 millones de quintales de uva cosechados hasta los primeros días de este mes, la presente vendimia ya superó por un 7% a la del 2020. Esto se avisora luego de 22 semanas de recolección, y a falta de entre dos y tres semanas para el final de la campaña, en las 15 provincias vitivinícolas argentinas relevadas.

El total cosechado también excede la estimación previa de 19,3 millones de quintales. En parte, para explicar esta variación con respecto al estimado, lo adjudican a las intensas lluvias registradas en los últimos meses, que aceleraron la maduración de algunas variedades, acumulando más azúcar y más peso en los racimos.

 

Intervención del Banco de Vinos

Sobre todos estos temas se expresó Alfredo Aciar, director ejecutivo del Banco de Vinos de Mendoza, en diálogo con CNN Radio Mendoza: “La verdad es que la cosecha arrancó con precios bastante bajos para lo que deberían haber sido. Ahí fue cuando decidimos intervenir, desde el estado mendocino para corregir esa situación, y ahí es donde montamos los dos operativos que llevamos adelante durante esta cosecha” explicó.

Sobre los operativos, dijo que uno fue el clásico para uvas criollas, cerezas, las uvas que van a mosto, “y agregamos por primera vez el de malbec, porque veníamos del año pasado de su precio, y consideramos que esta situación era incorrecta”, precisando que estaba hablando “desde el punto de vista del mercado, no haciendo juicios de valor de otra índole”.

Continuando con el análisis, detalló: “Teníamos un bajo stock vínico, y una cosecha relativamente menguada, por eso salimos e intervinimos, y rápidamente los precios fluyeron hacia los valores que más o menos estipulamos desde el Gobierno, y desde ese punto vista estamos muy conformes”, enfatizando que “aquellos productores que pudieron vender las uvas lo hicieron a un precio bastante razonable desde el punto de vista de la distribución del ingreso y de la rentabilidad, que en definitiva es lo que realmente nosotros buscamos por cuanto siempre es el eslabón más débil”.

Alfredo Aciar, Banco de Vinos.

También se refirió al errado pronóstico del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) al explicar que “prácticamente terminada la cosecha resulta que el INV erró nuevamente el pronóstico por mucho –17 puntos y medio porcentuales acá en Mendoza y 5 puntos en San Juan–, por lo cual tenemos que administrar ahora alrededor de 150 millones de litros más de vino, que se corresponden con ese error de cosecha”.

“En este contexto es muy probable que en la próxima reunión del Banco de Vinos, de su Consejo Asesor, resulte que vamos a tener que intervenir en el mercado, salir a captar depósitos en vino de modo de corregir este desbalance, producto fundamentalmente de error de pronóstico de cosecha”, consideró.

Este suceso evidentemente pone en valor la existencia de la entidad recientemente creada, y en ese sentido, su titular agregó que “el Banco de Vinos, básicamente, ha aportado un instrumento nuevo, presente dentro del instrumental que tiene la política económica, en este caso política vitivinícola, para actuar dentro del mercado si hace falta”, resaltando que hasta el momento no había debido actuar porque los stocks siempre han estado por debajo de los cinco meses, que es el parámetro fijado para que se homologue su actuación.

“Ahora, con el error de cosecha y alguna caída de mercado interno y de exportaciones a granel, este parámetro ya está por encima de cinco meses. Por eso lo vamos a debatir y tenemos que escuchar qué nos dice el INV, que es la fuente de esta información”, indicó.

“Ahora te invierto la pregunta: ¿qué pasaría si no estuviera el Banco de Vinos? Tendrías ese excedente y no tendrías nada que hacer hasta la próxima cosecha. Tendríamos prácticamente que transitar un año o poco menos, ponele 10 meses, esperando para corregir el desequilibrio provocado. Ahora tenés el Banco de Vinos, un instrumento más para salir a corregir el desbalance”, expresó Aciar.

 

Crecen las exportaciones

Otro de los puntos fuertes de la vitivinicultura mendocina radica en las ventas a mercados externos, donde se ha ganado en prestigio y en valoración pese a la crónica falta de competitividad de nuestra economía.

Al respecto, Aciar señaló que “lo que viene ocurriendo en este primer cuatrimestre es que el vino fraccionado sigue creciendo en exportaciones, en volúmenes. En lo que sí se ha caído mucho es en exportación de vino a granel, básicamente por una cuestión de precio”, y precisó que “el vino a granel se mueve como una commoditie básicamente, y como se ha revalorizado nuestro vino por una cuestión de precios, hay mercados muy baratos a los cuales ya no accedemos, o no somos competitivos”.

De todos modos, un suceso que ocurrió en Europa puede mejorar las expectativas de exportación para los próximos meses, y es “la fuerte helada que han sufrido básicamente Francia, el norte de Italia y Alemania, que han sido muy afectadas. Cuando ellos cosechen en septiembre muy probablemente va a tener un impacto muy fuerte y se van a reducir los stocks vínicos en el mundo, lo cual va a hacer crecer el precio mundial y muy probablemente nosotros volvamos a ser competitivos por efecto del aumento de precio. Yo creo que la expectativa, mirando a un año vista o un poquito más, es favorable para la exportación de vino argentino”.

 

Endulzantes naturales

Finalmente, el director del Banco de Vinos se refirió a la siempre postergada ley de endulzantes naturales, que abriría un nuevo mercado para la producción local. “Es una pelea histórica del sector vitivinícola –precisó- que se quiso hacer por distintos mecanismos y proyectos de ley a nivel nacional”.

La elaboración de esos productos hoy se hace básicamente con azúcar o jarabe de maíz de alta fructuosa, porque son mucho más baratos que, por ejemplo, mosto de fruta, en este caso el sería mosto de uva.

“Lo he visto en dos formas: los más conocidos, los que más han trascendido mediáticamente, son aquellos que proponen una modificación a los Impuestos Internos de modo de aumentarlos para los que edulcoran con jarabe de alta fructuosa, y reducirlos de una manera significativa para los jugos de fruta”, indicó el funcionario, agregando que “de esa forma, por una cuestión impositiva, les convendría a las grandes empresas embotelladoras de estas bebidas analcohólicas utilizar jugos de fruta”.

Pero hay otro proyecto, que lo ha tenido como uno de sus impulsores y autores, que en lugar de ir por el lado impositivo exige que un mínimo de la edulcoración tiene que estar hecha con jugo de fruta. Contado en términos muy sencillos, “tanto unos como otros no han pasado ni siquiera un tratamiento de comisión, con lo cual hasta hoy venimos perdiendo por goleada ese partido”, resumió.

Finalmente, brindó su opinión sobre la idea de producir vinos sin alcohol, y su inicial dificultad legal: “La ley que rige es la ley general de vinos, una ley que tiene muchísimos años, de 1959. que se ha mantenido estable y no la ha cambiado absolutamente nadie. Pasaron muchas cosas del 59 a la fecha, entonces hoy lo que estaría habilitando es el hacer vino desalcoholizado: primero hay que hacer el vino convencional y luego por alguno de los mecanismos existentes se le extraería el alcohol”, indicó Aciar.

Entonces, eso le agregaría un costo más al producto, lo que lo llevó a preguntarse “si alguien pagaría un diferencial de precio por tener vino sin alcohol. Es un tema interesante para debatirlo con una mirada larga, muy larga”, concluyó.