Mendoza, Argentina
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|24/02/20 08:04 AM

El vino pierde consumidores por los precios

Sergio Villanueva de la Unión Vitivinícola Argentina indicó que el promedio de consumo mundial se acercará a los 20 litros por habitante

A días de conocerse los pronósticos para la actual cosecha por parte del Instituto Nacional de Vitivinicultura, que indican una merma del orden del 10,5%, la incertidumbre sobre el valor de la producción desvela a muchos, teniendo en cuenta que los costos han crecido exponencialmente, las medidas anunciadas por el gobierno ponen algún aliciente, pero el mercado no parece responder con un ‘veranito’ de plata en el bolsillo, tal como se prometió en las campañas electorales.

Sergio Villanueva, presidente de la Unión Vitivinícola Argentina, realizó un pormenorizado análisis de la realidad del sector, en diálogo con CNN Radio Mendoza.

En primer término mostró sus críticas a los pronósticos oficiales, al señalar que “el pronóstico viene estando en el centro de la discusión, porque de alguna manera se cambió una metodología que establecía dos pronósticos, uno en diciembre estimativo y otro en esta fecha, en febrero. Como hubo errores y alguna pifia muy grande, se optó por esta modalidad de establecer bandas, que son tan amplias que pierde un poco de sentido el pronóstico, porque entre 21 millones y 23 millones, 600 mil no produce ningún efecto, es una banda muy grande, es toda una arquitectura que no cumple con el pronóstico”.

Además, aclaró “esto no tiene que ver con Martín Hinojosa (nuevo presidente del Instituto), viene de la gestión anterior, y para mí termina favoreciendo al comprador de uvas y no al vendedor, porque lo deja en la misma postura de antes, cuando en general hay una opinión en la calle que puede ser no sistémica, no cierta, falta de una metodología, pero en general los productores están estimando que la baja es mayor”.

Precios inciertos

“Creo que los precios más definitivos se van a ir armando dentro de dos semanas, cuando entren las tintas –las blancas todo el mundo está avisado que vienen con bastante merma–, vamos a ver cuál es la relación”, detalló Villanueva.

“Si hay una tendencia a la baja más pronunciada los precios se van a tonificar, y si no van a quedar como están, lo cual es terriblemente grave porque el productor está en mala situación, o de ahí para abajo, porque no le dan los costos, la inflación ha hecho mella. Lo que vamos a tener como consecuencia, también, es una baja cosecha en 2021, porque los consumidores nos abandonan no porque no le guste el vino, sino porque no le gusta el precio”.

Claro que recuperar los consumos de otrora, en un mundo donde muchas cosas han cambiado, desde las configuraciones familiares hasta los hábitos sociales, le resulta al presidente de la UVA como bastante utópico: “el mundo, por una cuestión de hábitos, de cambios de costumbres, se encamina hacia los 20 litros de consumo por año por habitante. Los países que tienen poco consumo, que son nuevos en esto, están aumentando, pero los tradicionales están todos bajando y se están acercando a los 20. Es lo que las sociedades modernas están dispuestas a tomar. El desafío de la industria no es que tomen más, porque no lo van a hacer, sino que haya nuevos que no están tomando y que tomen. He leído artículos que hablan de 40 litros y eso no va a ocurrir, salvo en países como Francia e Italia, porque no toman tanta cerveza, pero en general el consumo va a ser eso”.

Villanueva reflexionó: “Como dice el tango, se vive ‘el recuerdo de haber sido y el dolor de ya no ser’. No existe más la familia Campanelli, ni los obreros en la obra tomando vino, entonces plantearse esos consumos per cápita es una fantasía, la gente toma otras cosas, cambian los hábitos de consumo. Mantenerlo en 20 o arriba de ahí es todo un logro”.

Pensar en el afuera

Con una producción que genera abundantes saldos exportables, hay productos para colocar en el mundo. Pero para que eso se transforme en realidad se tienen que cumplir una serie de factores que aparecen lejanos, y van desde la competitividad hasta los relacionamientos de la Argentina a escala global. “La salida para los excedentes es la exportación, Argentina no alcanza hoy a ser el 3% del mercado mundial de vinos, tiene mucho para crecer, y por ahí se puede llegar a dar, pero las condiciones del libre comercio no están como uno desearía: la Unión Europea subsidia, y en un país como el nuestro con la macro siempre en contra, o al menos en los últimos 10 años, se hace difícil que la exportación pegue un súper salto, se puede crecer, pero tampoco pensar fantasías”, explicó Villanueva.

 Plan vitivinícola del gobierno

Hace pocas semanas el gobierno de la provincia de Mendoza presentó un ambicioso plan vitivinícola, que incluye desde financiamientos a tasas blandas hasta la creación de un Banco de Vinos. Para el presidente de la Unión Vitivinícola Argentina, “el problema de las producciones agrícolas también es financiero, el precio del vino es escasez, expectativa y tasa de interés, porque cuando producís, producís para todo el año. A una fecha de liberación, pongamos primero de junio, tenés toda esa masa de vino más lo que queda del año anterior, 18 o 20 meses de vino que, a la tasa actual, el comprador prefiere tener la plata a tasas de interés, y voy comprando de a puchitos. Y el que vende está apurado, tiene que cubrir sus costos. Estas ideas de banco no son de volúmenes físicos, sino financieros, son maneras en un país que tiene 50% de tasas, donde la producción se hace imposible”.

Suarez en la presentación del Plan Vitivinícola 2020.

Finalmente, y volviendo a los precios y la situación de incertidumbre, Villanueva advirtió de otros peligros: “La problemática es que cuando baja la cosecha se favorece al productor, pero tiene un límite, que es a qué precio llega al consumidor. Ahora estamos desequilibrados hacia el otro lado, a que el productor se funda, pero en 2017 el vino subió una barbaridad y el consumo se desplomó, porque la gente no tiene plata, no es que no le guste el vino. La gente tiene otras opciones, bebidas frescas, modernas, el vino necesita una productividad alta, y esto no es tan fácil porque hay mucha viña vieja, abandonada, falta de inversión, esa es la lógica y no es tan fácil como el negocio cervecero, donde prenden la máquina y producen”.

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