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Monóxido de carbono: no empezó el invierno y ya hubo diez intoxicados

Cada año, pese a las campañas de prevención, es una constante dar cuenta de intoxicaciones e incluso de fallecidos frente a la falta de ventilación de los ambientes y la mala combustión de elementos usados para calefaccionar

Por Redacción

En la provincia se registraron, hasta ahora, diez personas intoxicadas, dos de las cuales están graves según informaron las autoridades.

Quien se refirió al problema fue el jefe del Departamento de Toxicología, Sergio Saracco, señalando: “Nos ha tocado en el centro de Intoxicaciones la consulta y el asesoramiento en estos casos. Hubo tres familias que estuvieron afectadas en el Valle de Uco, hace unas semanas atrás. Y el último caso es de una pareja que ingresó a unidad coronaria”.

El profesional aclaró: “Esto es producto de la exposición al monóxido de carbono que siempre está presente cuando hay una combustión, una llama encendida, que hace que se desprenda este producto de la combustión, sea de gas, de carbón o un combustible líquido como el kerosene que queda en el ambiente. Esto pasa en el invierno y en verano, pero el hecho es que cuando hace calor tenemos las puertas y ventanas abiertas, y esto permite una libre circulación, cuando hace frío empezamos a encerrarnos y al quedar cerrado quedamos en esta trampa mortal, junto con el gas que no tiene olor, no tiene color, no genera irritación e ingresa inadvertidamente cuando respiramos y se une fuertemente al glóbulo rojo, incapacitándolo para llevar el oxígeno a los órganos”.

Este efecto silencioso, que en los casos extremos es mortal, tiene efectos que fueron descriptos particularmente por Saracco: “La reacción es que se ve incapacitada la función natural de cada órgano. Los que son más sensibles son aquellos que contienen un mayor consumo de oxígeno, como el cerebro y el corazón. Entonces, los primeros síntomas que aparecen son dolor de cabeza, porque el cerebro trata de incorporar más oxígeno y se dilatan los vasos cerebrales, eso produce una cefalea intensa en la región de la sien o frontal. Si esta dilatación es importante comienza un edema cerebral que se traduce con síntomas como vómitos, a veces puede acompañar con un decaimiento y torpeza”. 

Por el lado del corazón, “habrá sintomatología de falta de oxígeno, sobre todo los que ya tienen la patología de base que puede generar arritmia o un infarto de miocardio. La falta de oxígeno a nivel intestinal genera un cuadro de diarrea. Muchas veces pensamos que nos estamos engripando porque estamos debilitados, con sueño o que nos cayó mal una comida porque nos duele la cabeza, tenemos vómitos y diarrea. Pero si es invierno y estamos con la calefacción encendida o estamos cocinando en ambientes muy cerrados, estos síntomas siempre tenemos que pensar que son efectos directos del monóxido de carbono”.

También explicó qué hacer para evitar estas situaciones: “Lo que hay que hacer inmediatamente es salir al exterior, abrir puertas y ventanas para permitir la libre circulación de aire. Al entrar aire fresco mejora la combustión de la llama”.

Ante cada caso siempre se hace una investigación, conjuntamente con Defensa Civil y Bomberos. “Acá en Mendoza casi el 80% son los calefones de gas instantáneos que no están correctamente instalados, o están en el baño, que es un lugar muy pequeño y que al encenderlo genera gran cantidad de monóxido. La recomendación es que esto esté bien conectado, el calefón al techo, subir y ver que no esté tapado con nidos u otras cosas”.