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Clases: el gobierno dice que comienzan, los gremios aseguran que no

El SUTE adhiere a lo dispuesto a nivel nacional por la CTERA y la CONADU Histórica, que nuclea a los docentes universitarios. Sin embargo, la DGE anunció que las clases comenzarán con normalidad. De cumplirse las medidas de fuerza, el ciclo lectivo arrancaría recién el lunes 11

Nuevamente el comienzo del ciclo lectivo se ve alterado por reclamos sindicales, por lo que no habrá clases mañana, jueves y viernes, en adhesión a lo determinado por la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), entidad nacional que nuclea a los diferentes gremios provinciales. En rigor, los paros docentes son mañana y el jueves, pero para el viernes y por unanimidad, los gremios docentes han decidido adherir al paro internacional de mujeres del 8M, lo que redondea una semana sin clases. 

De todos modos, anunciar un paro docente al comienzo de las clases ya no parece una noticia, en vista de lo repetitivo que resulta el tema desde hace años. En este caso, la escalada de enfrentamientos entre el Gobierno y los sindicatos ha tenido condimentos que exceden lo puramente laboral, en tanto que frente a un año electoral los alineamientos políticos le dan un condimento extra.

A nivel provincial, la decisión de adherir a lo dispuesto a nivel nacional la anunció el secretario general del SUTE, Sebastián Henríquez: “En el congreso nacional de CTERA se decidió convocar a paro educativo en todo el país, también con la docencia universitaria. La principal consigna tiene que ver con la reapertura de la paritaria salarial nacional que está cerrada por decreto del presidente Macri, que es un caos enorme de desigualdad salarial en todo el país y entre las provincias”. 

Sebastián Henríquez, titular del SUTE.

Henríquez señaló además que “hasta ahora cinco provincias han hecho acuerdos paritarios nada más, el resto está en conflicto o vías de conflicto, pero además tenemos el incentivo docente congelado, por tanto necesitamos que se abra la paritaria nacional para poder tener un salario referencia, si no se producen enormes desigualdades. Mendoza está entre las provincias que tienen los salarios más bajos del país”.

Pero vale recordar que el SUTE había llegado a un acuerdo con el Gobierno provincial en diciembre. El 19 del último mes de 2018 se informó oficialmente: “Se acordó un incremento salarial mensual con ajuste automático de acuerdo al índice de precios que mide la DEIE, pero también abarca otras mejoras. Para los docentes se acordó además un incremento adicional de 1,6% para compensar el congelamiento del Fondo Nacional de Incentivo Docente y también se amplió la escala de antigüedad docente a 28 años de servicio, lo que implica mejoras para los trabajadores que están cerca de jubilarse. También se incluyó ayudas escolares de $3.800”.

Para el titular del SUTE “eso despejó una parte del conflicto, pero hay una parte de nuestro salario que lo define la Nación y que está haciendo que nuestros salarios se pulvericen. Frente a eso, CTERA convocó a un paro nacional y además está el problema del ajuste educativo, la reducción del Presupuesto nacional que afecta a Mendoza con los problemas de reducción del Presupuesto provincial”.

La misma tesitura ha tomado el gremio que representa a los docentes de la UNCuyo y sus colegios dependientes. Lo explicó su secretaria general, Francisca Staiti, señalando que un documento de la Conadu Histórica marca que se tiene el peor retraso salarial de los últimos 15 años, quedando por debajo de la inflación de 2018 en más de dos puntos.

Contrastando con la postura de los sindicatos, para la Dirección General de Escuelas (DGE) no corre riesgo el normal comienzo del ciclo lectivo.

Su titular, Jaime Correas, señaló a la prensa: “Por supuesto que está garantizado el inicio de clases. Las clases inician el 6, así que está todo en orden. Estamos trabajando muy fuerte en la infraestructura con el plan más grande de obras que recuerde la provincia de Mendoza. Cuando terminemos este año, mil escuelas van a ser intervenidas en estos últimos cuatro años, de los 1.300 y tantos edificios, además de todas las cosas que se han hecho,  entre ellas haber firmado el 19 de diciembre el acuerdo paritario que garantizó, por primera vez desde nuestra gestión, que estaba todo en orden”.

Jaime Correas.

El funcionario también chicaneó a los gremialistas, señalando que “los paros que ha venido convocando el sindicato en estos últimos tres años no han tenido prácticamente adhesión. La adhesión nunca ha superado del 2% al 3%. Con lo cual les podemos decir a todos los padres de Mendoza que el miércoles se inician las clases. Los chicos tienen que ir y todo va a estar en orden, las escuelas van a estar abiertas y el servicio está garantizado”. 

Una herramienta cuestionada

Se sabe que las huelgas son la medida de reclamo que más frecuentemente se usa, pero también ha crecido muy fuertemente el cuestionamiento social, no por su eficacia, sino por la repetición y el tinte político que toman en tiempos delicados. A propósito de ello, un informe confeccionado por el Observatorio Argentinos por la Educación, que midió las huelgas en las distintas provincias desde el regreso de la democracia, revela que La Pampa es la que menos paros ha sufrido, con un promedio de seis días de huelga por año, mientras que Neuquén y Santa Cruz, con 16 días, lideran la estadística. Mendoza tiene un promedio de ocho días de paro al año, mientras que el promedio nacional es de 12 días. 

El año pasado, nuestra provincia tuvo tres días de paro, mientras que Buenos Aires tuvo 25, y rompió la estadística Chubut, con 78 días sin clases por medidas de fuerza.

Según analizó el autor del informe, David Jaume, economista e investigador del Banco de México, a Infobae, “las diferencias interprovinciales no se pueden explicar a partir de las variables que uno comúnmente asocia a los paros, como sueldos o la situación económica de cada provincia. En el Sur, donde se registran más paros, están los salarios más altos, pero también el costo de vida es el más elevado. Uno lo podría asociar a qué tan ‘combativos’ son los sindicatos, aunque seguramente haya muchos factores adicionales”.

La ley que nunca se cumplió

Luego de años de plantearlo como una aspiración del sistema educativo, finalmente el 4 de diciembre de 2003 se sancionó la Ley Nº 25.864, en cuyo acápite se lee: “Establecimientos en los que se imparta educación inicial, general básica y polimodal, o sus respectivos equivalentes. Fíjase un ciclo lectivo anual mínimo de ciento ochenta días efectivos de clase”, obteniendo su promulgación el 8 de enero de 2004. A partir de ahí comenzó su incumplimiento, ya que nunca se logró su efectiva aplicación, excepto en Mendoza en los ciclos lectivos de 2017 y 2018. Posteriormente, en 2011, en un Consejo Federal de Educación, los ministros acordaron llevar paulatinamente el calendario escolar a 190 días.