|24/10/18 08:00 AM

Denuncian que 500 empleados de comercio fueron despedidos

En los últimos meses  creció considerablemente la cantidad de personas despedidas en comercios de barrio y supermercados.  La devaluación del peso y la presión impositiva son las causas principales que explican la pérdida de puestos en el sector.En contraposición, el empleo en negro crece  y se posiciona como una salida ante la crisis económica

La cantidad de despidos en los comercios mendocinos fue creciendo mes a mes y por ahora no parece que detendrá su lamentable crecimiento. Así lo indica el número que aportan empleados del sector, que ya sería de unos 500 en lo que va del año.

El comercio considerado tradicional, compuesto por almacenes y pequeñas Pymes comerciales con dos y hasta cinco empleados, es donde se detectan más despidos. Le siguen supermercados y los mayoristas en menor medida, estos últimos por tener pocos trabajadores más que por la crisis económica, que también los afecta.

En porcentajes, el panorama se muestra más agresivo si se unen los despidos a lo que está sucediendo con el empleo en negro, ya que en la provincia hay un 72% de gente que quedó sin trabajo, solo en el rubro mercantil. 

El mes de abril fue, hasta ahora, el que registró más despidos en el sector tradicional, con 64 bajas. La suma en el mismo mes junto a supermercados y establecimientos mayoristas es de 73 personas. Un número que, agregado al de otros meses (incluido lo que va de octubre) da un total de 339 trabajadores expulsados del circuito formal. 

Las causas directas de la crisis laboral en el sector del comercio están ligadas a la devaluación de peso, los índices inflacionarios, la presión impositiva, el aumento de los alquileres y una fuerte caída en las ventas.

Éstas tuvieron un nuevo registro la semana pasada, indicándose al respecto que por sexto mes consecutivo se mostraba en baja, siendo en septiembre del 9%.

Empleo “en negro”

El cierre de comercios es la señal más clara de la crisis y de cómo golpea a la provincia. A los negocios de distintos rubros que cerraron en 2017, se suman los ocurridos en lo que va del 2018, con una cifra que rondaría las 350. 

Pero los comercios que no cerraron y se mantienen a flote como pueden, acordaron con sus empleados salarios que tienen una mezcla de formal e informal. Es decir que se paga la obra social, la jubilación y algunos ítems en blanco, y el resto es “en negro”. Una modalidad que no todos pueden concretar porque las ventas, al escasear, no permiten que el negocio continúe y deba bajar las persianas.

La información a la que accedió El Ciudadano indica que de los 500 trabajadores que, hasta ahora, quedaron sin trabajo este año, 14 arreglaron su salida, solo seis presentaron su renuncia y el resto fueron despedidos. 

Esta cantidad, por la dinámica de la situación económica y financiera del país se modifica semana a semana, por lo que se debe actualizar, lamentablemente, de manera permanente.

Una de las consecuencias que tienen los despidos, además de la crisis psíquica y social que provocan en los hogares perjudicados y la precarización de la vida de cientos de familias, es el acrecentamiento de uno de los rubros en los que Mendoza se destacó en los últimos años en el campo laboral: el empleo informal, comúnmente denominado “en negro”

Si bien había dado muestras de disminuir a mediados del 2017, a principios de 2018 comenzó a crecer nuevamente llegando a más de un 30% en junio de este año ya superaba el 37%. De esta forma, nuevamente ubicaba a la provincia superando la media nacional.

El empleo “en negro” pareciera ser la salida para que el trabajador mendocino despedido tenga un mínimo de ingresos para mantener a su familia. Pero también para que algunos comerciantes apliquen  prácticas desleales con una acción que implica evasión impositiva, previsional y social. 

A propósito, algunos empleados despedidos que dialogaron con nuestro diario y pidieron no ser identificados, explicaron que la única condición que les pusieron para tener el trabajo es aceptar estar “en negro”. Una inaceptable condición que implica sometimiento más que empleo informal. 

Este es el duro rostro que hoy muestra una parte del sector privado de la provincia, como el mercantil, quizá el más castigado por la crisis económica y en donde los despidos crecen tanto como el cierre de negocios.