|09/01/21 11:00 PM

Las vidas que se llevó la Inteligencia Artificial

Son pocas las víctimas a manos de robots, pero la preocupación de la evolución de las máquinas está latente.

Corría 1950 y parte de la humanidad quedaba fascinada por la aparición de un libro conteniendo una serie de relatos de ciencia ficción bajo el nombre de Crónicas Marcianas, del genial escritor Ray Bradbury, también autor de obras maestras como Fahrenheit 451, reconocido como uno de los mejores libros con descripciones poéticas de Marte.

Era una de las primeras veces cuando los lectores quedaban sorprendidos por una visión de la humanidad sumida bajo el encanto del desarrollo tecnológico que en ese entonces nadie se atrevía a bautizarla como inteligente.

Hoy sí escuchamos y leemos el término Inteligencia Artificial –definido simplemente como IA – que abunda en diversas series y películas del estilo cinematográfico contemporáneo.

Varios años más tarde, en 1982, llegaba al cine la maravillosa creación de Ridley Scott Blade Runner. Bautizada en algunos países como El cazador implacable, su objetivo era capturar y terminar con la autonomía de los llamados replicantes: androides súper inteligentes creados para conquistar los confines del Universo. Con una gran destreza para la guerra. 

 

 

El problema para los robots que semejaban ser casi perfectamente humanos era el corto tiempo de vida que tenían por cuestiones de seguridad. 

En 2017 llegó la secuela pero ya dirigida por Denis Villeneuve aunque Scott ejerció como productor ejecutivo de la película que deslumbró a los fanáticos de la primera entrega. La misma que dejó a medio mundo estupefacto por la propuesta futurista que hoy parece estar a la vuelta de la esquina.

En el medio de ese pasado original, de propuestas soñadas a base de la IA, y el ahora, están las recordadas realizaciones de Terminator y Matrix, donde la génesis es la misma: la evolución de las máquinas con pensamiento propio que buscan eliminar a la raza humana de la faz de la Tierra.

 

 

Pero todo lo hasta aquí forma parte de la creación de mentes geniales dedicadas al mundo del entretenimiento y la imaginación, que hasta cierto punto logran conmover y hasta generar un temor que no siempre estuvo infundado.

Al menos, desde 1979 y hasta 2018, lapso en el que existen sucesos que finalizaron en fatalidades a manos de la Inteligencia Artificial (IA) y que lograron cierta trascendencia.

 

La primera víctima robótica

El 25 de enero de 1979, Robert Williams (25) se convertía en el primer muerto documentado por causa de un robot diseñado para retirar piezas de recambio de almacenamiento en la fábrica Ford Motor Company en Michigan, Estados Unidos.

El hecho ocurrió cuando Williams estaba retirando una pieza y súbitamente fue golpeado en la cabeza por el brazo mecánico del robot ocasionándole inmediatamente la muerte.

 

 

Luego del triste suceso la familia del fallecido entabló una demanda contra la multinacional argumentando que el robot carecía de mecanismos de seguridad para prevenir un accidente de ese tipo y sin disponer al menos de algún tipo de sonido de alerta para cuidar la integridad de los trabajadores cercanos a la IA.

 

Empujado a su propia muerte

En julio de 1981 el ingeniero japonés, Kenji Urada (37), estaba trabajando en la conocida planta Kawasaki Heavy Industries cuando de repente un robot se extendió y lo empujó a lo que en su momento fue definida como una máquina de moler. Técnicamente se trataba de una rectificadora. 

Al parece el robot debía haber quedado desconectado para que realizara su labor de mantenimiento Urada, pero finalmente lo terminó empujando hacia su destino final.

 

 

El caso alemán

El tercer suceso fatal fue conocido a través de la prensa internacional aunque nunca se pudo confirmar la identidad de la víctima, un operario de 22 años de la fábrica de automóviles Volkswagen. 

El hecho ocurrió en la localidad alemana de Baunatal, en el centro del país germano. Los registros indican que ocurrió un día lunes de 2015, cuando el joven fue golpeado por un robot, según informó la compañía.

 

 

La víctima había sido contratada por una empresa externa y sufrió la grave contusión cuando estaba programando al robot para una nueva línea de producción de motores eléctricos. La máquina lo aplastó contra una placa metálica.

El trabajador estaba contratado por una empresa del Estado federado de Sajonia, en el Este de Alemania, y sufrió golpes en el pecho. Aunque lograron reanimarlo murió posteriormente en el hospital local.

 

La embestida del auto autónomo 

Muchos recordarán cuando en 2018 se produjo la intempestiva suspensión de las pruebas de Uber con sus autos sin conductor en todas las ciudades de Estados Unidos luego de un accidente fatal en Arizona.

Fue después de que Elina Herzberg (49) falleciera un día domingo como consecuencia de haber sido embestida por un automóvil guiado por IA en la ciudad de Tempe, donde la trasnacional llevaba tiempo haciendo pruebas en ese tipo de automóviles.

Según la crónica policial la mujer no había utilizado la senda peatonal para cruzar la calle, y después del accidente fue trasladada al hospital más cercano donde murió.

Según las autoridades, el incidente sucedió por la noche mientras el auto estaba en modo autónomo, aunque había una persona detrás del volante.

 

 

El director ejecutivo de Uber, Dara Khosrowshahi, declaró que la muerte supone “una noticia increíblemente triste”.

“Estamos pensando en la familia de la víctima al tiempo que colaboramos con las autoridades locales para entender qué pasó”, escribió Khosrowshahi en la red social Twitter.

Hasta ahora, Uber realizaba pruebas con autos sin conductor en las ciudades de Tempe (Arizona), San Francisco (California), Pittsburgh (Pensilvania) y Toronto (Canadá).

La organización Consumer Watchdog, un grupo que defiende los derechos de los consumidores y demanda reglas más duras para los vehículos autónomos, pidió una moratoria para estos autos en las carreteras públicas.

El grupo calificó el accidente como una tragedia que lleva años intentando evitar.

“Esperamos que Silicon Valley y el gobierno de Trump tomen en serio nuestras demandas de regulación real para los autos sin conductor”, escribió tras el accidente Consumer Watchdog en Twitter.

Por su parte, Anthony Foxx, quien fue secretario de Transporte bajo el gobierno de Barack Obama, dijo que el accidente fue “una llamada de atención para que la industria de los vehículos autónomos y el gobierno pongan la prioridad en la seguridad”.

 

 

Tal vez estemos muy lejos de conocer personalmente a los Troopers Oscuros que presentó la serie The Mandalorian, ubicada como una nueva secuela de Star Wars de George Lucas.

Sin embargo la inquietud por la IA sigue latente alrededor del Planeta rendido a los pies de la tecnología moderna. Al menos hasta que aparezca un Jedi que nos ampare en el último minuto de desesperanza.