|08/01/21 08:55 AM

La ventaja de ver lo que hizo Hitler y lo que hace Trump

Aunque no son casos calcados guardan similitudes en cuanto al uso de la democracia sin creer en ella.

Los recientes sucesos en Estados Unidos a manos de los seguidores radicalizados de Donald Trump bien podrían ser mirados bajo el tamiz del periodismo histórico considerando la evolución política de Adolf Hitler.

Si bien no son casos calcados, ya que encierran sus diferencias, sí hay algunos elementos a ser estudiados que podrían ayudarnos a entender hacia donde estaría buscando ir el expresidente del país del Norte, quien a sus fanáticos les pidió que se expresaran, aunque aclarando que nunca solicitó una insurrección en el Capitolio.

El historiador mendocino Walter Burriguini, quien viene proponiendo a través de El Ciudadano pensar soluciones buscando similitudes en el pasado, admitió que “lo que ha ocurrido en Estados Unidos es un ejemplo perfecto para establecer una comparación, estableciendo un paralelismo aunque los casos no sean idénticos”.

 

 

Si bien aclaró que los hechos del pasado “no se pueden repetir”, remarcó que se pueden observar “hechos parecidos”. Y lo apuntó considerando que “tanto Hitler como Trump son dos personas que han sabido capitalizar ciertos temores de parte de la sociedad y jugarlos a su favor. Hablamos de los miedos latentes de una buena parte de la sociedad y de los cuales nadie habla públicamente hasta que alguien los menciona y los utiliza a su favor”.

“En el caso de Hitler fueron los bolcheviques el material a utilizar. En el caso de Trump los extranjeros. Pero en ambos casos lo que consiguieron tanto Hitler como Trump es hacerse de seguidores claramente marcados como grupos radicalizados y que a la hora de recibir una orden no cuestionan, solamente actúan, a veces de la peor manera”, analizó.

El mendocino recordó que “ambos empezaron sus vidas políticas a partir de partidos existentes, y que en el caso de Hitler finalizó creando su propio partido. Situación en la que Trump aún no transita, ya que sigue militando dentro de las filas del Partido Republicano”, representado por un el gran elefante rojo con tres estrellas.

 

 

El líder germano en 1934 transformó al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán en el Partido Nazi, mutándolo en un régimen totalitario que antes había sido democrático.

En el caso del estadounidense buscó la nominación presidencial en el Partido Reformista en 2000, aunque más tarde se volcó dentro del Partido Republicano, donde esperó su momento con paciencia hasta llegar a ganar las elecciones generales en noviembre de 2016 ante su rival demócrata, Hillary Clinton.

“Ambos aprovecharon una estructura ya existente. Además del temor de los sectores populares”, apuntó Burriguini. Y se preguntó: “¿Cuál sería entonces el error a evitar viendo el caso de Hitler? Esa es la ventaja que tenemos ahora, cuando se debería evitar el pensamiento de las élites tanto políticas como sociales que en el pasado afirmaron que lo tendrían bajo control y ahora está ocurriendo lo mismo. En Estados Unidos se dice que Trump no tiene futuro”, repasó.

 

 

A modo de buscar una solución opinó que “habría que evitar que siga creciendo. A Hitler lo minimizaron y después terminó haciendo desastres irreparables. No son casos totalmente iguales porque Hitler viene de la clase obrera y Tump no, de la clase alta. Hitler construyó su poder desde abajo. Trump tomó el poder primero y después comenzó a construir el fanatismo de masas al que estamos asistiendo”.

Para el historiador el peligro es que “ambos utilizan la democracia, la usan como excusa para ejercer el poder pero no creen en ella. Simplemente la manipulan. Hitler trató de dar un golpe de Estado y cuando falló se sumergió en la democracia para después destruirla en su país. En forma similar Trump está usando la democracia para levantar a sus seguidores radicalizados”.

“La primera gran lección sería la de no minimizar al caso Trump. Habría que tratar de cortar de raíz su experiencia para luego estudiarla como un fenómeno grave y esta es la oportunidad que nos presenta el periodismo histórico”, valoró.

 

 

Salvando las distancias, mirando mucho más atrás, podríamos también tener en cuenta lo que ocurrió a partir de Julio César, quien alcanzó el puesto más alto del Estado romano y dominó la política de la República tras vencer en una guerra civil enfrentado al sector más conservador del Senado. 

“Tomó el poder de un sistema que tenía unos 500 años y lo subvirtió totalmente, dejando de reconocer a las instituciones que luego de eso nunca volvieron a ser las mismas”, concluyó.