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Crece la tensión entre Rusia y Brasil por el rechazo "político" a la Sputnik V

El país que comanda Putin acusa a los Estados Unidos de estar detrás del rechazo que Brasil hace de momento a la importación de la vacuna contra el coronavirus, Sputnik V

Por Redacción

 

Más de 10 países en América Latina, han aprobado el uso del fármaco de origen ruso, la Sputnik V para combatir el avance de la pandemia de coronavirus.

La batalla contra el coronavirus, también tiene otras aristas en algunos casos y en esto hay que decir se produjo un importante "cortocircuito" entre Brasil y Rusia, ya que el último de estos países acusa al primero de aplicar un rechazo “político” a la vacuna que ellos han creado.

Brasil rechaza aprobar el uso de la vacuna rusa.

La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) del vecino país latinoamericano, rechazó la importación de la  Sputnik V.

Los cinco directores de la Anvisa lamentaron la falta de datos completos que sirvieran de base para analizar en profundidad la seguridad, eficacia y calidad de la vacuna.

"Los retrasos de Anvisa en la aprobación del Sputnik V son, desafortunadamente, de naturaleza política y no tienen nada que ver con el acceso a la información o la ciencia", dijo la cuenta oficial de Twitter, Sputnik V en un tuit en portugués.

El presidente de Anvisa, Antonio Barra, explicó que  la agencia hizo "todos los esfuerzos posibles" para obtener la documentación, pidiendo datos sobre la vacuna a Rusia, Argentina y México e incluso enviando una misión técnica al país de origen de la misma”.

"No hay y nunca hubo apego a cuestiones burocráticas o falta de respeto hacia la vida humana, falta de sensibilidad y mucho menos exigencias no previstas en la legislación", dijo el titular de Anvisa a los medios en recientes declaraciones.

Moscú acusó el mes pasado a Estados Unidos, de presionar a Brasil para que rechazara la Sputnik V.

Los rusos se basan en un informe del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) de Estados Unidos en el que supuestamente, el país norteamericano trata de disuadir a países latinoamericanos para no aceptar ayuda de "estados malintencionados", entre los que se incluye a Rusia.

Sin embargo en Brasil las “aguas están divididas” lo que parece indicar la complejidad y trasfondo detrás de la demora en la llegada del fármaco ruso contra el COVID-19 a ese país. Antes de que la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria expresara la negativa a la importación de la Sputnik V, un órgano consultivo del Gobierno brasileño dio una opinión favorable a la vacuna.

Fue la Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad, ligada al Ministerio de Ciencia, la que aprobó la liberación comercial del fármaco ruso. Luego esto terminaría siendo refutado por la Anvisa.

Ahora la decisión que habían tomado algunos gobernadores brasileños de importar la vacuna contra el COVID-19, queda en el aire. Como así también las dosis que previamente había acordado recibir el Ministerio de Salud.

Brasil registra más de 390.000 muertes por coronavirus. Es el segundo número más alto a nivel mundial, solo superado por los EE. UU.

Cabe detallar que el Ministerio de Salud brasileño, firmó previamente un contrato para comprar 10 millones de dosis de Sputnik V que se iban a entregar entre abril y junio de este año además de que algunos estados hicieron gestiones propias para adquirir unas 30 millones de dosis de la Sputnik V. Todo queda virtualmente en suspensión tras la reciente decisión de Anvisa.

Para el citado órgano sanitario parece no importar la publicación de la revista de The Lancet, que en el pasado mes de enero dijo que el fármaco ruso es seguro y que su eficacia contra el virus, ronda el 91.6%.