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Efecto dominó: el turno de Colombia

Las calles del país cafetero se vieron envueltas en protestas y movilizaciones durante varios días en todo el territorio nacional

El paraíso terrenal sudamericano que es noticia porque hoy forma parte de muchas de las miles de protestas político-sociales que protagoniza el continente. Si bien no es la primera vez que los colombianos expresan su disconformidad con algunas políticas de Gobierno en las calles, resultan sin precedentes estas manifestaciones en este país, ya que las movilizaciones se han prolongado de manera sostenida durante varios días por todo el territorio nacional.

El ultimo recuerdo de movilización popular con un alcance masivo similar a las protestas actuales data de febrero del año 2008, en las cuales se repudiaba a las FARC. Este conflicto en Colombia derivo años después, con el gobierno de Santos en la firma de un acuerdo, en donde estas fuerzas armadas aceptaban dejar las armas tras una negociación con el Gobierno Nacional. De esta manera el país comenzaba a reclamar más oportunidades y mejor futuro, para una nueva realidad que parecía estar lejos de los secuestros y las guerrillas. Esto permitió que el ex presidente Juan Manuel Santos fuera premiado por el Nobel de la Paz, debido a este gran logro, y se despidiera de su mandato asegurando que: “Una paz imperfecta siempre será mejor que una guerra perfecta”.

El gobierno venidero debía ser capaz de escuchar  los reclamos sociales, que durante años habían sido eclipsados por el sonido de los fusiles, este trabajo debía ser llevado a cabo por el Gobierno conservador de Iván Duque. El disgusto para Colombia fue que sumado a la falta de voluntad política, ya que su partido es opositor al acuerdo, el doble discurso del presidente Duque y su gente harían flaquear la consolidación del acuerdo y de la paz en el país. Quienes eran comandantes de la guerrilla, ahora son senadores y los encargados de implementar el acuerdo son los mismos que años antes lo rechazaron.

Con este trasfondo, las exigencias de los colombianos se funden con un deseo de renovación de Gobierno para alguien que, elegido por los ciudadanos, sea capaz de conducir un país en llamas. El presidente actual, Duque, no ha podido interpretar estas necesidades. Esto queda claro tras su aparición en televisión hace pocos días proponiendo una quimérica “conversación nacional”.

El estallido social tiene que ver con problemas estructurales de vieja data como educación de baja calidad, cobertura insuficiente en la educación universitaria, un sistema de salud colapsado, alto desempleo, un sistema pensional inequitativo y en el trasfondo resuena el incumplimiento de los acuerdos y el crecimiento de la violencia.

Como parte de la realidad que golpea al latinoamericano país, esta semana se registró la primera víctima mortal de la violencia policial en Colombia. La muerte del estudiante Dilan Cruz, endureció las protestas contra Iván Duque.

América Latina fue testigo de una revolución de expectativas sociales algunos años atrás, cuando se vivió en el contiene un dinámico periodo económico, que hasta me animaría a decir, para algunos países vecinos significo cortos periodos de bonanza.

El final de esto y el contraste en el bienestar entre los distintos sectores de las sociedades hizo que afloraran los intereses y las demandas no cubiertas, de un sinfín de personas eclipsadas por un sistema, que lejos estaba de asegurar una mejora en el estado de las sociedades. Latinoamerica es un lugar estático, inmerso en problemas irresueltos que desafían la temporalidad. Las protestas que se están llevando a cabo en estos últimos días en los paises vecinos, dan cuenta de ello.