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Murió Jorge Julio... Nace el mito

A los 87 años falleció ayer uno de los entrenadores más exitosos -y uno de los personajes más entrañables- del fútbol mendocino

Digamos que se fue a dirigir al equipo de otro barrio. Donde la raya de cal es un rabo de nube y la pelota un cometa que surca de arco a arco en el campo del cielo.

Para tipos como el Turco Julio, la muerte es apenas una estrategia, porque su legado de entrenador formidable, un bon vivant de calle, mesas de café y un lector único de los once contra once en un campo de juego quedarán en la retina y en el aprendizaje de sus alumnos. Se murió Jorge Julio, pero nació el mito

Ayer Mendoza amaneció con la triste noticia de la desaparición del Turco Julio, a los 87 años. El tipo que un día llegó desde el Junín bonaerense y se quedó a vivir en la provincia. El que encabezó equipos inigualables que dieron que hablar, como San Martín, Gimnasia, la Asociación Luján de Cuyo (perdió la final por el ascenso a la Primera Nacional ante Tiro Federal), Guaymallén, Pedal, Monte Comán entre otros. El que edificó su estatura de personaje único e inigualable.

Hace unos años, tuve la suerte de entrevistarlo. En esa charla repasó algunas de sus peripecias fobaleras y de vida, las cuales vale la pena recordar ahora. Esta nota fue realizada en 1999, cuando Jorge dirigía San Martín de Monte Comán.

Desde hace 30 años viene desempeñando el rol de un personaje inigualable en el fútbol Mendocino: locuaz, expresivo y gesticulador hasta las últimas consecuencias. Jorge Julio pertenece a la clase de tipos ideales para amenizar una charla de café con temas diversos: tango, política y fútbol, por supuesto.

Todo un mito viviente, el Turco desembarcó en el 1969 para dirigir Atlético Palmira, proveniente del Junín bonaerense y no se fue más desde aquel año. Su nombre y apellido clausuró las principales formaciones mendocinas en los nacionales y regionales -dígase San Martín, Gimnasia Pedal e Independiente Rivadavia- como director técnico. Treinta años en los que quedaron muchos títulos y que lo sitúan como el DT que más formaciones campeonas dirigió en la provincia. Aunque él sigue convencido que el fútbol lo hacen los jugadores.

"El futbolista me enseñó lo poco que sé, las mismas variantes me las dan ellos. En la semana planificás algo, pero después la pelota empieza a rodar y hay un solo protagonista: el jugador es todo", dice.

Tal vez por su pasado de lucha gremial, Jorge Julio está acostumbrado a tomar posturas. "Yo era un dirigente ferroviario con un sentido clasista tremendo. En el 60 movilizaron el gremio ferroviario, me encarcelaron en Campo de Mayo y me crearon un consejo de guerra. Era conceptuado como un hombre de izquierda, pero no de la que escucho decirle algunos cantantes o técnicos que son de izquierda ficticia. Recuerdo con cariño a mi etapa gremial; son cosas que enaltecen. Pienso que me traicioné, nunca tendría que haber dejado la militancia", reconoce.

Sin embargo, un día Julio cambió los congresos sindicales por las canchas de fútbol. "Yo era un triste jugador de fútbol amateur allá en Junín y mi vocación era la de trabajar con los pibes. En el 69 fueron a buscarme dos dirigentes de Palmira y así me vine", confiesa Jorge que así se instaló en Mendoza y comenzó a desandar su camino junto a varios equipos mendocinos que harían época.

"Mi primer nacional fue en el 71, para esa época los porteños venían aquí con un respeto tremendo gracias a lo logrado por San Martín en el 69 y Gimnasia en el 70. En el 71, los visitantes venían a Mendoza a buscar un empate; el jugador de esta provincia había logrado un equilibrio que le permitía jugar de igual a igual con los de Buenos Aires e inclusive ganar allá.  Boca o River no ganaban nunca acá", asevera.

Es cierto que por entonces los clubes contaban con figuras excluyentes alguna de las cuales Julio pudo dirigir. "Tuve la suerte de dirigir al Victor Legrotaglie, al Negro Ambroggi y el Cayo Logiácono, que me permitieron ganar cosas. Ellos hicieron que yo pareciera un personaje".

Para los jugadores, en tanto, sus definiciones y muchas actitudes solidarias le valieron el reconocimiento de sentirlo como un compañero más. Alguna vez en Gimnasia le tocó confrontar con uno de los hombres fuertes de la institución blanquinegra (Samuel kolton). "Me pidió que desafectara a 6 jugadores. Le dije que si lo hacía también me desafectara a mí y lo hizo nomás. Eso fue en 1986" rememora.

Otro episodio groso para el Turco fue aquel Atlético Palmira que eliminó a Independiente de Avellaneda por Copa Argentina en 1970. En ese momento nos veían como un equipo modesto, pero a la distancia hay que decir que era un equipo sensacional con jugadores de jerarquía en todas las líneas. Desde un Arquero como Camargo, un lateral de jerarquía como Dubrowszczyk, dos centrales tremendos como Zubialde y Allende, jugadores de nivel como León, Schanz, Brico y Pedro Palazzo.

"Llegar a esa copa fue una de las grandes alegrías de mi carrera porque pese a la mishiadura trabajábamos con ganas, soñando con progresar. Eliminamos a Gimnasia que era un equipo de monstruos y nunca nos ganó en esos años".

"En la copa jugamos contra Independiente que venía de ser Campeón de América y Lanús el equipo los albañiles, que fue el último partido que dirigió Guillermo Nimo y perdimos por penales pero ya era inolvidable".

"Yo vivía en una casa que me daba el club, junto a Cambarelli, Allende, Traverso, Jiménez y Molina. Era la bohemia; a veces no teníamos para morfar y salíamos a pedir. La gente del pueblo era solidaria con nosotros por eso siempre quise a Palmira".

En 1974, dirigió a San Martín en el Nacional. Ese equipo mantuvo su invicto como local derrotando a poderosos elencos como el Rojo de Avellaneda que venía de ser campeón de América y a Vélez. En el Lobo del Parque fue campeón varias veces en equipos que salían de memoria y jugadores únicos. Aquellos  Reggi, Montivero, Sosa, Rojas, Morán, Vicino, Quintana, Zolorza, Olguín, Castellino, el Búfalo Funes. 

Jorge Julio se fue ayer. Sin documentos ni deudas chicas. Fue feliz y nos hizo feliz. Buen viaje a uno de los personajes más entrañables que dio el fútbol mendocino.