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Idilio: quiénes fueron los más ovacionados en Argentina

36 mil argentinos disfrutaron, en el estadio Monumental de Núñez, una nueva función de la Scaloneta

La voz del estadio de River nombró, como siempre, a los futbolistas y al cuerpo técnico del seleccionado en la previa al partido, esta vez contra Perú, por la 12da. fecha de las Eliminatorias, y las palmas se enrojecieron cuando sonaron los nombres de Lionel Messi, Ángel Di María, Emiliano Martínez, Rodrigo De Paul y el entrenador, Lionel Scaloni.

El reconocimiento para el "Dibu" se dio a las 19.30 cuando salió junto con Franco Armani y Esteban Andrada. "Dibuuuuuuu, Dibuuuuuu, olé, olé, olé, olé....", comenzaron los primeros hinchas desde las tribunas cuando vieron asomar su buzo colorido. El exArsenal inglés ahora en Aston Villa, es uno de los más queridos, primero por su trabajo en el arco en este corto plazo -clave en la clasificación a la final de la Copa América- y por su carisma para sacar de su eje a los rivales y sus festejos particulares en las victorias.

Claro que en lo más alto del podio el que genera reverencias fue, es y será Messi. Apenas lo nombraron, todo el estadio arrancó: "Meeeeeeeessi, Meeeeeeessi...", como si se tratara de un ser superior, con los brazos moviéndose de arriba hacia bajo.

"Vení, vení, cantá conmigo, que un amigo vas a encontrar, que de la mano de Lionel Messi, todos la vuelta vamos a dar", sonó en el Monumental con la ilusión de Qatar.

Y ese podio lo completó Ángel Di María, resistido por los hinchas hasta la última Copa América, aunque ahora frente a su imagen retumbó un contundente "Fideooo, Fideooo", al que él devolvió con los brazos en alto.

El que se coló en el choque con Uruguay (3-0), con su gol, asistencia y partido casi perfecto, fue Rodrigo De Paul, que alcanzó la línea del también muy querido entrenador Scaloni.

Maradona, siempre presente

Los hinchas también se acordaron del ídolo popular a los 10 minutos del partido. "Olé, olé, olé, olé, Diegoooo, Diegoooo", bajó desde la popular Centenario y rápido se esparció por todos los sectores del Monumental, mientras el partido estaba parado porque desde el VAR estaban verificando la posición adelantada del defensor argentino Cristian Romero que había marcado un gol de cabeza finalmente invalidado por el árbitro Wilton Sampaio.