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Gustavo Lillo, un símbolo del Tomba y Talleres aún con el paso del tiempo

El recordado Loco hizo historia en los dos clubes que se enfrentan por la Copa Argentina. En Godoy Cruz ascendió a la B Nacional en 1994 y con Talleres fue parte del plantel que logró el ascenso a la máxima categoría en la temporada 97/98 y ganó la Copa Conmebol de 1999

“Conseguimos un anhelo importante. No solamente por el Tomba, sino por el fútbol mendocino que después de mucho tiempo necesitaba tener un equipo en la segunda categoría del ámbito nacional”, remarcó el ex defensor y volante Gustavo Lillo del Tomba, en donde debutó en Primera y ascendió a la B Nacional. En 1994 pegó el salto a Talleres de Córdoba, disputando 145 partidos y convirtiendo dos goles.

No obstante, a fines del 2002 partió a Europa. Llegó al Krylia Sovetov de Samara, donde jugó 31 partidos oficiales en la Primera División de Rusia. Tras su paso por el continente europeo, tuvo su segundo periodo en el Expreso, entre el 2004 y el 2005.

Luego, siguió en Mendoza para jugar en el Atlético San Martín en 2005, Gimnasia en el 2006 y Deportivo Guaymallén durante la temporada 2007, antes de retirarse un año después. Después se dedicó a la dirección técnica.

“En diciembre de 2019 dejé de trabajar en las divisiones juveniles de Talleres. Me fui porque tenía mucho desgaste en el club. Llevaba seis años dirigiendo con muchos viajes y responsabilidades. Así que decidimos descansar un poco. Luego, llegó la pandemia en el 2020 y se paró todo”, describe el ex lateral derecho.

Desde Córdoba donde reside, el mendocino habló con El Ciudadano de su paso por los clubes que este miércoles se enfrentan por Copa Argentina.

- ¿Qué pálpito tenés de Godoy Cruz y Talleres?

-Será muy difícil para ambos. Cuando jugaron en Mendoza fue muy parejo. La T aprovechó las situaciones que tuvo para convertir en pelotas paradas. Las que generó el Tomba no pudo aprovecharlas. Para ambos, se transformará en un choque muy duro. No creo que haya muchas diferencias. Es más, son dos equipos ofensivos que buscan atacar el arco de enfrente.  Seguramente quedará reflejado en el juego. Ninguno saldrá a especular con una pelota parada o alguna situación aislada. Los dos buscarán ser protagonistas.

- ¿Qué equipo está más necesitado?

-Los dos. Es una linda oportunidad para conseguir algo. Con la campaña que hizo el Tomba, Talleres tendrá un poco más de responsabilidad que su rival. Godoy Cruz hizo una buena remontada. Ganó partidos muy importantes y también tiene semejante responsabilidad. Pero es un gran desafio para ambos que saldrán a buscar el partido para asegurarse una final. 

- ¿Cómo observas la campaña de Godoy Cruz de la mano del traductor?

-Le dio más libertad a algunos chicos que arrastraban distintas presiones. Es indudable que estos chicos la tienen porque recién debutan. Con la llegada de Flores, se sacaron de encima esa carga porque el entrenador los liberó de aquella presión. Después, el equipo se afirmó bien defensivamente. Muchos delanteros que venían errando comenzaron a acertar en el arco de enfrente.

- ¿Qué recuerdos tenés de tu debut como profesional?

-Me acuerdo del debut con Godoy Cruz en la Liga mendocina. Fue un partido en la cancha de San Martín, ganamos 2 a 1. Después, la etapa en el regional. Viajé por todo el país. Conseguí el ascenso a la B Nacional y luego, disputé los tres años en esa categoría. Durante ese periodo, clasificamos al octogonal, pero caíamos con Colón, Estudiantes y Unión de Santa Fe, que marcaron diferencias. 

-Perteneces a un grupo de jugadores que logró el ascenso a la B Nacional. Quedaste en la historia del Tomba. ¿Como lo tomás?

-Conseguimos un anhelo importante. No solamente por Godoy Cruz, sino por el fútbol mendocino que después de mucho tiempo necesitaba tener un equipo en la segunda categoría. Lo conseguimos con jugadores de la institución, nacidos en el club y eso es mucho más valorable. Con el tiempo, el Tomba siguió consiguiendo cosas: el ascenso a la máxima división y disputó copas internacionales. El hincha sabe que cada camada de jugadores representó al club en diferentes momentos. Hoy, tenés a Godoy Cruz en la A, tres equipos mendocinos en el Nacional B y muchos otros en diferentes categorías del ascenso.

- ¿Que tenía aquel equipo que logró subir a la B Nacional, aunque no eras titular indiscutido?

-Tratar de jugar bien al fútbol y ser protagonistas. Fuimos muy compañeros adentro de la cancha y muy amigos fuera de ella. Esa camada de jugadores vivía en el club. La garra, la entrega y el temperamento eran nuestra principal virtud, sumado a jugar bien. El entrenador Alberto Garro priorizó jugar bien a la pelota. Había futbolistas de experiencia que manejaban esa situación de la mejor manera. Cuando ascendimos, nos reconocieron que jugábamos bien y eso buscábamos. Tratamos de priorizar en ese sentido y dio buenos resultados porque clasificamos a tres octogonales.

- ¿Como fue tu segunda etapa en Godoy Cruz?

-Fue muy linda. Me pone muy contento porque fue un año antes del ascenso a la Primera División. Tuve muy buena relación con el presidente, José Mansur. No se dieron los resultados porque hubo varios técnicos. Llegué con la dupla Zaccanti-Sosa. Después, tuve a Luis Blanco. Y terminé mi etapa con Juan Manuel Llop. Se armó una base que después logró el ascenso a la máxima categoría. Había muchos chicos y traté de inculcarles mi experiencia. Recuerdo que estaban Darío Salomón, Gabriel Vallés y Enzo Pérez.

- Lo viste nacer futbolísticamente a Enzo Pérez. ¿Creíste que se iba a convertir en el mediocampista que es hoy en día en River?

-Compartí un año con él. Recién arrancaba y tenía muchas condiciones. Laburó desde siempre y priorizó el tema de los entrenamientos, del sacrificio y de escuchar a los más grandes. En esa época, estábamos con Hernán Maisterra y Silvio Duarte que éramos los más experimentados. Siempre la buena onda de escucharnos y seguir el consejo. El reconocimiento que tiene se lo ha ganado y es muy merecido.

- En Talleres también hiciste historia. Lograste el ascenso a la máxima categoría en una final ante Belgrano. Fue soñado, ¿verdad?

-Si, fue soñado. Los dos equipos jamás pensamos que íbamos a disputar una final contra el eterno rival. Arrancamos el torneo con la idea de no descender. El plus se dio que ambos clasificamos para jugar aquella final. Obviamente, por haberla ganado fue un logro importante para la institución y para los hinchas, especialmente. Porque Talleres arrastraba tres años de haber perdido finales. Entonces, fue algo muy lindo que quedó en la historia del club y hasta el día de hoy, la gente lo sigue valorando.

- ¿Cuándo dejaste de jugar profesionalmente?

-Después del segundo periodo en el Tomba, me fui 6 meses a San Martin y un año a Gimnasia. Terminé en Guaymallén en diciembre de 2008 disputando el Federal B, nada menos que en la cancha de Godoy Cruz porque el Cacique tenía la cancha suspendida. Fue un 6 a 0 a Policial de Catamarca. Tenía 35 años y arrastraba un gran desgaste. Fue el momento justo para retirarme y disfrutar placeres de la vida que el fútbol te priva.