Quito, Ecuador
Godoy Cruz, Mendoza, Argentina

|19/10/20 07:19 PM

Franklin Salas, el Mago ecuatoriano que pasó sin pena ni gloria por el Tomba

El exdelantero campeón con la Liga de Quito de la Libertadores '08 analiza el cruce entre el equipo ecuatoriano y River. Además, rememoró su paso por Godoy Cruz y habló de su relación con el exentrenador Jorge Da Silva

River y Liga de Quito volverán a enfrentarse para cerrar el Grupo D de la fase de grupos de la Copa Libertadores. Existe un ecuatoriano que se destacó en el conjunto de la capital ecuatoriana y estuvo a punto de jugar en el Millonario. Se trata de Franklin Salas, quien ganó la copa Libertadores 2008 de la mano de Edgardo Bauza y estuvo muy cerca de ser parte del plantel millonario comandado por Leonardo Astrada, pero una lesión le quitó el sueño de jugar en un grande de Argentina.

Tal como si fuese ayer debido a recordar los detalles de aquel frustrado traspaso, el Mago recuerda el capítulo cuando estuvo cerca de ser jugador de River hace 16 años atrás (2004), el cual todo estuvo encaminado para pegar el salto a la Argentina: “Antes de fin de año me rompo la rodilla y sufro una operación muy grave. Por este motivo, se cayó el pase”, remarcó con tristeza el hombre de 39 años, nacido en Santo Domingo.

No obstante, Salas se pudo dar el gusto de jugar en el fútbol argentino. En el 2011, arribó a Godoy Cruz con mucho entusiasmo y pintaba para ser la gran figura por sus pergaminos en la Liga de Quito y en la selección de Ecuador. Pero tuvo pocas oportunidades de jugar en el Tomba, ya que no tuvo continuidad en el conjunto de Jorge Da Silva: “Sabía que llegaba al cuadro más importante de Mendoza. La verdad es que no jugué mucho porque el Polilla había pedido un extremo por izquierda y yo nunca jugaba por ahí”, recalcó el hoy director técnico de Chacaritas Fútbol Club de su país.

En dialogó con Diario El Ciudadano, el exdelantero tombino analiza el choque entre River y la Liga de Quito. Además, recordó su paso por Mendoza, elogió a Marcelo Gallardo y analizó la derrota del seleccionado de Gustavo Alfaro frente a su par argentino por eliminatorias.

- River recibirá a la Liga de Quito, ¿Con qué equipo ecuatoriano se enfrentará el conjunto de Marcelo Gallardo?

- Es complicado dar un diagnóstico ahora porque la Liga ya está clasificado a los octavos de final. Por ende, no necesita pelear puntos ante River. De esta manera, vendrá a jugar tranquilo y no va a arriesgar jugadores por este partido. Además, el Albo está peleando el torneo local así que seguramente pondrá un equipo alternativo porque priorizará cierto jugadores para que se desarrollen allí y seguir sacando ventajas. En la Libertadores, ya se cumplió el primer objetivo que era clasificar a la próxima instancia.

- ¿Cuál es el fuerte del equipo ecuatoriano fuera de su casa?

- La estructura defensiva. Es un equipo compacto que sabe defenderse bien. En el momento de atacar, tiene tres jugadores rápidos que son los que marcan diferencia. Hoy, la Liga no está en condiciones de ganarle a River pero todo puede pasar. Esto es futbol y sabemos el poderío del equipo argentino. De local, se hace fuerte y es muy complicado. Igualmente, el conjunto de Quito viene haciendo un gran año y jugando muy bien. Tiene futbolistas de selección y podría pegar el batacazo.

- ¿River es el mejor equipo de Sudamérica?

- Si, los números lo avalan, es el mejor del continente. Tiene un gran director técnico con una buena estructura de juego y un buen plantel con jugadores de nivel. River mantiene la virtud de que juega bien de local y de visitante, más allá de los jugadores que ponga en cancha. Para mí, es de los más fuertes de Sudamérica.

- ¿Dónde lo encuadra a Gallardo como técnico?

- En el podio de los tres mejores de América y bien ganado lo tiene. Ha estructurado muy bien a sus equipos. Trabajó muy bien, ganó dos copas Libertadores y una Sudamericana. Siempre puso a River en la pelea y eso es mérito propio del Muñeco.

- Usted pudo haber jugado en River. ¿Por qué se frustró su pase?

- Si. Fue a mediados del 2004 cuando estaba todo listo para pasar a River pero la Liga de Quito no me lo permitió. Solo me dejaba salir a final de temporada. Antes de fin de año me rompo la rodilla y tuve que una operación muy grave. Por este motivo, se cayó el pase.

- ¿Tenía muchas expectativas de jugar en River?

- Obvio que sí pero no se dio, lastimosamente. Igual, mi carrera siguió. Pude continuar en Liga y después irme al exterior. Por lo menos. cumplí algunos de mis sueños.

- ¿Qué sintió cuando se le cayó el pase al Millonario?

- Al principio estaba tranquilo sabiendo que me quedaba en Liga porque queríamos salir campeones ese año. Igualmente, mantenía el sueño de ir a River a fin de año. Después, la lesión que sufrí hizo que me tenga que operar en la Argentina. Ahí empecé a sentirme triste sabiendo que no se daba mi pase al Millonario. No me arrepiento de nada. Dios me puso ese obstáculo en el camino y trate de transitarlo de la mejor manera posible.

- Pero si tuvo la chance de llegar a Godoy Cruz. ¿Qué recuerda de su estadía en el Tomba?

- Contento porque fue mi ultima oportunidad de ir a desarrollarme al extranjero, de jugar en el fútbol argentino, que al final es muy complicado. Sabía que llegaba al cuadro más importante de Mendoza. La verdad que no jugué mucho porque Jorge Da Silva (ex técnico) había pedido un extremo por izquierda y yo nunca jugaba por ahí. Siempre fui media punta y jugué detrás del delantero. Además, en el sistema del técnico no encajaba. Entonces, disputé varios partidos pero no los suficientes como hubiera querido.

- ¿Cómo definiría su paso por Godoy Cruz?

- Un paso estándar. No tuve mucho tiempo para mostrarme ni logré muchos minutos de juego. Pero me comporté como un profesional al cien por ciento. Siempre entrené y apoyé a mis compañeros. Me di cuenta de lo difícil y complicado que es el futbol argentino, también.

- ¿Cómo fue su relación con el Polilla Da Silva?

- Nula. Él era el técnico, yo el jugador. Nunca me quejé si no me hacía jugar. Si me tocaba, trataba de rendir, sino apoyaba a mis compañeros. Mi salida de Godoy Cruz fue en buenos términos. No hubo una ruptura de contrato ni nada de eso. No me renovaron el contrato que vencía fines de año, nada más.

- ¿Cómo lo trato el hincha de Godoy Cruz?

- Bien. El hincha es pasional, entonces va a querer que sus jugadores entreguen el 100 por ciento. Van a estar felices cuando el equipo ande bien y se mostrarán enojados y tristes cuando no funcione. En esos momentos, andábamos en mitad de tabla. Disputábamos la Sudamericana y quedamos afuera con Universitario de Perú. Con el hincha tombino tuve una relación normal, nunca chocamos ni rozamos en ese sentido. Recuerdo que a veces iban al lugar de entrenamiento (Coquimbito), se juntaban y alentaban al equipo.

- ¿Por qué Edgardo Bauza le cerró las puertas en la Liga de Quito en el 2011?

- Yo llegué a la Liga de Quito en el 2007. Estuve tres temporadas. En el 2010 sufrí una fractura triple de tibia, peroné y tobillo. Me alcancé a recuperar para los últimos tres meses de ese año. Fuimos campeones con el equipo. En el 2011, el entrenador trajo otros jugadores y me comunicó que iba a jugar muy poquito, que no me iba a tener en cuenta. Me fui en buenos términos. Hablamos con la directiva ecuatoriana y salí bien. No me dolió mucho su decisión porque es parte de fútbol. Estuve muchísimos años en ese club y gané todo lo que me propuse. Pero al final, son decisiones del entrenador y uno debe respetarlas. Es más, fue un alivio partir a otros equipos y buscar nuevas opciones. No se por qué pero mejoró mi condición física y me llamaron del seleccionado de Ecuador.

- ¿Qué le pareció el desempeño del seleccionado de Alfaro ante Argentina?

- Estamos tranquilos y contentos. Veníamos de un año sin encuentros oficiales. Tuvimos un entrenador español que estuvo en el cargo siete meses y no tuvo ninguna convocatoria por el tema de la pandemia. Venían estresados en ese sentido y llegó Gustavo Alfaro. Convocó a muchos futbolistas del exterior y estos mostraron que están en gran nivel. Así que estamos satisfechos por lo que se vio ante Argentina a pesar de la derrota.