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FADEP, entre la gloria y la realidad

El domingo,ese sueño que la familia Torrico puso en acción dio un paso fundamental en su corta historia. Ahora sueña con llegar al Federal A, nada menos

"Cambia todo cambia", como dice la canción de Julio Numhauser y que la mayoría conocimos a través de la querida Negra Mercedes Sosa.  El domingo en San Martín se enfrentaron en la final de la Región Cuyo del Torneo del interior amateur, el dueño de casa, el legendario Atlético Club San Martín y Fundación Amigos por el Deporte (FADEP). El primero con mucha historia futbolística dentro y fuera de la provincia y el segundo, casi un desconocido que está empezando a recorrer ese camino de la ciencia que estudia los sucesos del pasado.

Era un partido de fútbol pero que tenía como condimento el enfrentamiento de dos filosofías que encierran maneras diferentes en la creación de ambas instituciones. San Martín es el tradicional club que nació de las entrañas del barrio, para cumplir con una función social y deportiva, habiéndose convertido en el representante del departamento en no pocas ocasiones y en otras de la misma provincia, su identidad tiene que ver con aquellos que veían en él no solo la forma de vivir una pasión sino, paralelamente, el reducto dónde las reuniones entre amigos tenían un sitio especial para ellos. 

Fotos/ Agencia Fotoreporter

Mientras tanto la Fundación Amigos del Deporte nace como consecuencia de los cambios que se producen en nuestra sociedad, en forma vertiginosa, que invita a agiornarse en forma permanente.

La finalidad es la formación de deportistas que practiquen el fútbol, tanto física como personalmente, pero además que ello implique un aprendizaje más integral y que no contenga solo el conocimiento y la explotación de las habilidades naturales, sino que conlleve a brindarle todas las herramientas y posibilidades para que se conviertan en profesionales, sin perder de vista la esencia de la actividad deportiva y que participan de un juego que, como toda profesión, significa un medio de vida.

El partido se inicio a la hora señalada y cuando la pelota comenzó a rodar se notó que las expectativas y objetivos de ambos equipos eran similares, abundaron las pelotas divididas, la intervención al límite del reglamento y nadie quiso renunciar a nada.

Así se desarrolló el primer tiempo, dónde hubo escasas llegadas al arco contrario, por parte de ambos. Vino el descanso, al término del mismo se dio paso a los segundos 45 minutos, los cuales se disputaron dentro las mismas prerrogativas del primero.

Fotos/ Agencia Fotoreporter

Los técnicos, al parecer, no lograron imponer su estilo y todo se encaminaba a un cero a cero, típico de una final donde había más garra que ideas. Se hicieron los cambios correspondientes en cada equipo, que solo aportaron frescura y ayudaron a mantener el ritmo y la lucha por la tenencia de la pelota.

Este panorama hacía presumir que el cero a cero sería inamovible y la emoción aparecería en la definición por penales. Pero nadie tuvo en cuenta que Juan Pablo Montaña estaba en la cancha desde los 17 minutos, quien a los 37 de la segunda etapa, captó un rebote fuera del área, empalmó la pelota y convirtió un gol de antología, lejos de todas las posibilidades humanas de Pablo Bangardino, un tanto de otro planeta que se produjo en la tierra, en el campo de juego chacarero y fue determinante, se transformó en la victoria incuestionable y tal vez no merecida, del equipo de  la Fundación que lidera Sebastián Torrico.

El festejo se hizo interminable, jugadores, suplentes y cuerpo técnico estrechando al goleador  como si fuera una final con gol de oro.

Fotos/ Agencia Fotoreporter

El árbitro insistía con silbato pero la reanudación del juego se hizo esperar. El resto del tiempo reglamentario más el de descuento fue aguantar, porque al parecer las cartas estaban echadas, San Martín quedó shockeado y sin capacidad de reacción.

El final sorprendió a todos, FADEP campeón de Cuyo, adquiriendo el derecho de jugar la final por el ascenso al Federal A y San Martín sumido en la tristeza, la desazón y obligado a esperar una nueva oportunidad. Aires de cambio soplan en el futbol de Mendoza y la Fundación Amigos del Deportes es uno de sus generadores.