Rosario, Argentina
Godoy Cruz, Mendoza, Argentina

|08/05/20 06:03 PM

Como el Che, como los Negros, como Fito y como El Cairo

La muerte no hizo más que darle vida al mito de Tomás Felipe Carlovich, si se quiere el último romántico del fútbol argentino. Y nacido en tierra de gigantes...

Tenía 74 años.

Hasta hace muy poco había sido el director técnico de Central Córdoba de Rosario. Ese fue su club, esa fue su ciudad, en fin, esas fueron sus casas…

Tuvo una importante carrera como futbolista la que inició en Central, aunque por su perfil bajo, su desfachatez y su alejamiento de las cámaras en tiempos donde el fútbol era más lúdico que mediático, no apareció nunca como una de las grandes figuras de aquellos tiempos.

Prefirió el barrio antes que la plata que le ofreció el Cosmos o el perfumado fútbol francés. Se quedó con los suyos y montando todos los días su bicicleta transitaba la Rosario del Che, de los Negros Olmedo y Fontanarrosa y de Fito, entre tantos otros. Porque en realidad el Trinche, era uno de esos personajes emblemáticos de la Chicago argentina, del cual también se tejieron miles de historias en el mítico café El Cairo.

Admirado por Maradona, Valdano y el mismísimo Flaco Menotti, desplegó su fútbol por muchos lugares. Y Mendoza no fue la excepción. Aquí pasó por Andes Talleres, Deportivo Maipu, y su estadía más relevante se dio en Independiente Rivadavia.

Los Azules deliraron en aquel 1976 con el fútbol de este crack. Y hace muy poco tuvo su merecido homenaje en el Bautista Gargantini, el cual se rompió las manos para brindarle honores a uno de sus legendarios futbolistas.

Ladrones de poca monta y mucha saña no solo le arrebataron su bicicleta. También se llevaron la vida de este bonachón, que con sus piernas bendecidas tantas alegrías regaló.

Hoy se fue, su cuerpo ya no quiso más, pero su romántica obra quedará grabada para la posteridad. Llora el mundo del fútbol a Tomás Felipe Carlovich, o simplemente el Trinche.