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Cárdenas, el delantero que festejó el día del arquero

El legendario Chango fue uno de los futbolistas de campo que tuvo una actuación notable jugando accidentalmente en el arco de Racing al atajarle un penal a Roberto Gramajo de Central

Sin arqueros por el Covid-19 porque la Conmebol le negó el pedido de agregar a Leonardo Díaz y Agustín Gómez, River pondrá un jugador de campo debajo de los tres palos contra Independiente de Santa Fe esta noche desde las 21 en el Monumental, correspondiente a la cuarta fecha de la fase de grupos de la Copa Libertadores. 

En la historia hay otros muchísimos casos de futbolistas que tuvieron transformarse en arqueros por lesión o expulsión de un portero. Uno de los recordados fue Martín Demichelis el 28 de abril de 2002 jugando para el Millonario ante Racing, tras la tarjeta roja que le mostraron Ángel David Comizzo.

La lista continúa con otros casos de jugadores improvisados como arqueros que, además, atajaron penales, como Diego Torres, de Arsenal; Agustín Pelletieri, en Racing, Adrián Bastía, en Atlético de Rafaela; David Bisconti, en Rosario Central; Oscar López Turitich, en Platense, Julio Nuin en River, allá por 1959 y el Chango Juan Carlos Cárdenas, en Racing, en dos oportunidades. 

La primera fue el 13 de mayo de 1965. Ese día hizo su debut en el arco, cuando se jugaba el clásico de Avellaneda en cancha de Independiente. El visitante ganaba 2 a 1 cuando el árbitro expulsó al arquero Luis Carrizo, motivo por el cual Cárdenas se puso el buzo de arquero, los guantes y lo remplazó. Recibió un gol de penal, iban 2 a 2 y el partido fue suspendido por inferioridad numérica de Racing, los veintidós minutos pendientes nunca se disputaron.

La segunda vez se dio el 22 de agosto de 1971, en esa oportunidad hizo historia. Por la fecha 29 del Metropolitano la Academia visitó a Rosario Central. Los de Avellaneda ganaban 2 a 1 cuando el juez Teodoro Nitti cobró penal para los locales. En dos ocasiones se ejecutó el penal y el arquero Guibaudo se adelantó, por lo que recibió dos tarjetas amarillas y fue expulsado. Ante esta situación, Cárdenas volvió a sacrificarse y se puso los guantes para defender el arco. Roberto Gramajo pateó y el Chango se convirtió en héroe al detener el remate del jugador Canalla. Se jugaron los diecinueve minutos restantes y no pudieron vencer al delantero que custodiaba el arco académico. En el fútbol argentino solo siete veces un jugador de campo atajó un penal. 

En una charla con El Ciudadano, el Chango recuerda ambos hechos épicos con lujos de detalles, en vísperas a un partido que será histórico en la Copa Libertadores entre el Millonario y Santa Fe de Bogotá. 

-¿Qué recuerda usted cuando tuvo que hacerse cargo del arco no siendo arquero?

-Yo de chico era jugador de básquet y por eso motivo, siempre me gustó ser arquero. En los entrenamientos me quedaba con los porteros y aprendía cosas básicas para atajar. Jugábamos a los tiros libres y me ponía debajo de los tres palos. Me gustaba atajar, ir al arco y entrenar con ellos. Pero ni pensar jugar un partido oficial. Te cambia completamente. 

Momento preciso en el que Cárdenas detiene el penal.

-¿Cómo fue esa experiencia debajo de los tres palos?

-Fue muy buena, me sentía con mucha confianza. Tenía noción de lo que era atajar porque los veía en los entrenamientos y sabía lo que tenia que hacer. Lo hice porque me gustaba en los entrenamientos.

-¿Qué sensaciones le dejó ser arquero?

-Una sensación rara pero atajaba con seguridad. Cuando expulsaron al arquero titular, el Mono Guibaudo, el entrenador de Racing preguntó: ‘ ¿ Ahora quien va al arco?’ . Inmediatamente, levanté la mano y dije: ´Dame la camiseta a mí´. Cuando lo echaron, ya habíamos hecho todos los cambios y no quedó otra que ir al arco. Lo curioso de ese día fue que Gibaudo había atajado el primer penal a Landucci. Lo amonesta el árbitro Teodoro Nitti al portero de Racing porque se adelantó. El jugador repite el penal y vuelve a adelantarse. Y finalmente, le sacó otra amarilla. Lo expulsan. Uno de campo debió ir al arco y fui el primero en ofrecerme.  

“Cuando iba caminando hacia el arco antes de comenzar la ejecución desde los 12 pasos, Gramajo agarra la pelota y le consulto: ‘¿Vas a patear vos?'. Me responde que sí y agrega: 'Te lo voy a hacer eh'. No perdí la confianza ya que la cosa era entre santiagueños. Yo me tiro a la izquierda, salga pato o gallareta. Apenas llegó Gramajo a la pelota fui al palo izquierdo. Lo hice con tantas ganas que me pasé de la pelota porque me vino más al medio. Alcance a pararla con la mano derecha, con la fuerza que traía rebotó lejos y la completó Chabay. Nos moríamos de la risa porque los dos somos de Santiago del Estero. Son circunstancias que pasan dentro de una cancha de futbol y no queda otra que hacerse cargo. Al final, Racing mantuvo el resultado y obtuvimos el triunfo".

-¿Cómo pesa la responsabilidad de un jugador de campo en esas circunstancias?

- Uno siente la presión de que no es el arquero. Y los rivales los saben. Por ese motivo, te empiezan a patear de todos lados. Yo fui al arco a los 10´del segundo tiempo. En el tiempo que faltaba, me pateaban de todos lados, me la banqué muy bien, la agarraba sin problemas y salía jugando con facilidad.

-¿Cuáles fueron las indicaciones que le dieron desde el cuerpo técnico?

-Mido 170 centímetros y mis compañeros jugaban conmigo para salir jugando del fondo. Me adelantaba para achicar espacios donde estaba el contrario con la pelota. Si sabía que me iban a patear de larga distancia, me metía debajo de los tres palos. Ahora, en los mano a mano, salía a achicar al espacio, no me quedaba en el fondo. Tenía la noción de un arquero. Me fue bien porque ganamos 2 a 1.