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Bedoya, ese jugador que amargó a River y ostenta un récord muy negativo

En la previa al choque entre Independiente de Santa Fe y River en Asunción, el antioqueño analiza el cruce. Además, recuerda su paso como entrenador del conjunto Cafetero, su llegada a Boca y por qué se ganó el apelativo del jugador “más sucio” del futbol

Gerardo Bedoya tuvo una larga carrera en Sudamérica y con la selección colombiana ganando la Copa América 2001 la única organizada en su país. Además de eso, este exjugador cuenta con un récord en la historia del fútbol que será muy difícil de batir: el de más expulsiones. Suma 46 tarjetas rojas durante su trayectoria profesional, una marca de la que no se siente del todo orgulloso, aunque la acepta con resignación. “A esta altura lo tomo con gracia y con normalidad. Pero no fue bueno porque mi temperamento muchas veces me traicionó”, comentó en un mano a mano con El Ciudadano.

Mas allá de eso, el General fue clave para que Racing Club pudiera ser campeón en el 2001 de la mano de Reinaldo Mostaza Merlo, tras convertir el tanto del empate frente a River (1 a 1) en Avellaneda, punto que le alcanzó para consagrarse campeón tras 35 años de sequía. 

Los de Bedoya fueron 20 años de carrera en la que mostró su espíritu gladiador y combativo con distintos clubes de Centro y Sudamérica. Debutó en Deportivo Pereira y pasó por Cali, Racing, Colón, Puebla (México), Boca, Atlético Nacional de Medellín, Millonarios, Envigado, Boyacá Chicó, Santa Fe, Fortaleza y Cúcuta.

De esta manera, el lateral por izquierda fue una pieza importante en sus equipos y no en vano se ganó el corazón de varias hinchadas, especialmente la de Racing, Colón e Independiente de Santa Fe y lo refleja en un mano a mano con El Ciudadano

- ¿A qué se dedica?

- Hasta hace dos años estuve como director técnico de Independiente de Santa Fe. Ahora estoy haciendo el curso virtual para actualizarme en la carrera de entrenador. Además, trabajo en una emisora de radio en Antioquia, mi ciudad natal. El fútbol evoluciona y necesito actualizarme, siempre con la idea fija de seguir creciendo.

- ¿Tuviste oportunidades como entrenador?

- Si, arranqué como director deportivo de las divisiones menores de Santa Fe. Luego, tuve la oportunidad de dirigir interinamente en Primera. Ese fue mi paso por el club tras haber sido futbolista.

- ¿Qué análisis se puede hacer en la previa a Santa Fe y River por Copa Libertadores?

- No viene bien Santa Fe porque acaba de ser eliminado contra Junior de Barranquilla en una mata a mata por el torneo local, quedó afuera en los cuartos de final. Independiente es un equipo sin muchas estrellas, sin jugadores referentes pero funciona colectivamente y eso es lo que más gusta. Se ha mantenido bajo esta estructura y es un equipo molesto que presiona bien arriba pero le falta un gran goleador.

- ¿Irá a buscarlo a River o lo esperará para salir de contra?

- River es el mejor equipo de Sudamérica. Tras el gran partido que le hizo a Palmeiras por la Libertadores 20´, casi revirtiendo la serie en las instancias de las semifinales, demostró que es el mejor de todos. El Millonario es un rival muy complicado. A su técnico Marcelo Gallardo todos lo admiran pero Santa Fe no es un equipo quedado, sino que presiona y se impone frente al rival. Santa Fe seguro que lo va a salir a buscar.

- ¿Te hubiera gustado jugar en River?

- Si, me hubiera encantado, tuve la oportunidad y no se dio; siempre fue un sueño jugar en River. Cuando estaba en Racing en el 2005 me vinieron a buscar pero tenía una cláusula en el contrato que sólo podía jugar en Racing en la Argentina. Yo manifesté mis ganas de pasar al Millonario que dirigía Manuel Pellegrini pero el presidente de la Academia, Fernando Marín, no me dejó salir. Entonces, seguí un año más en el equipo de Avellaneda, después recalé en Colón de Santa Fe, posteriormente me fui al Puebla de México y volví a Sudamérica para jugar en Boca.

- ¿Qué recuerdos tenés de tu paso por el Xeneize?

- En Puebla me debían un par de meses de sueldo y el equipo futbolísticamente no estaba bien, así que arreglé que no me pagaran esa deuda pero que me dejaran salir para ir a Boca que me había llamado para ser refuerzo sólo para disputar la Copa Libertadores 05´.  En el club de la Ribera firmé un precontrato por tres años y mi continuidad dependía del rendimiento pero llegaron otros jugadores como Juan Krupoviesa y mi paso terminó siendo corto pero bueno. No todos se ponen la camiseta de Boca y rinden.  

- Disputaste tres partidos por la Libertadores '05 y debutaste frente a Junior en Barranquilla. ¿Qué tal fue ponerse por primera vez la camiseta Azul y Oro?

- Fue muy lindo, además de compartir el plantel con jugadores que habían sido campeones continentales. Boca es impresionante. Entonces, para mí fue el máximo orgullo, satisfacción y alegría. La verdad que lo viví muy bien.

- ¿Hay diferencias entre jugar en Racing y en Boca?

- En ese momento hubo muchas diferencias porque Boca venía de ganar títulos internacionales y lo invitaban a todos lados a disputar amistosos y torneos. El poco tiempo que estuve allí me la pasé en un hotel porque no daba tiempo para más. Yo me preguntaba: ´ ¿será que soy capaz de aguantar lo que viene en Boca? ´ porque me la pasaba viajando y en los hoteles, pero el precontrato que firmé lo tiraron para atrás y no pude continuar.

- Tu último partido con la Azul y Oro fue ante Chivas de México que se suspendió por una gresca en el campo de juego de la Bombonera. Qué mala manera de despedirte.

- Yo lo único que recuerdo es que el equipo mexicano tenía a Bautista que era muy provocador y le hizo gestos a La 12. Martin Palermo salió a defender a la hinchada y reaccionó contra el jugador. Después, el Chino Benítez lo terminó escupiendo. A raíz de eso, se suspendió y quedó para el olvido ese encuentro, no fue mi mejor despedida.

- ¿Cómo era entrar en un vestuario donde estaban Guillermo Barros Schelotto, Martín Palermo, Rodrigo Palacio, Marcelo Delgado?, ¿Te costó adaptarte?

- Gracias a Dios ya había estado en la selección de Colombia compartiendo plantel con gente grande y sabía cómo amoldarme a un grupo de experimentados, que habían ganado muchos títulos, había admiración por colegas que ya había enfrentado. No fue difícil entrar al grupo que estaba más o menos partido entre veteranos y jóvenes cuando se hacía una rueda en los entrenamientos. Eso, no lo había visto en otros planteles. Se diferenciaba mucho un grupo del otro. El de los amigos que hacían su ruedita y se dividían los más jóvenes que entrenaban del otro lado. Pero cuando uno es buena persona y trabaja se adapta rápido en un equipo de futbol y le abren las puertas fácilmente.

- ¿El de Racing era un grupo más unido que el de Boca?

- El de Boca era un grupo unido pero pasaba que se dividía en las practicas. Por un lado, los más juveniles y por el otro, Rolando Schiavi, Palermo, Guillermo. El de Racing era más unido y jugábamos todos juntos, era diferente.

- ¿Cómo fue tu llegada a Racing?

- La forma como llegue fue algo raro. Mi empresario me había comentado sobre la posibilidad de ir al fútbol argentino, pero yo había visto un documental en el que decían que Racing estaba quebrado, pero hablé con Alexander Viveros y me dijo: 'Gerardo vení para acá que hay gerenciamiento nuevo que va muy bien. Al final, lo de Racing fue muy positivo todo. Era la primera vez que iba para el fútbol del exterior, yo llevaba cinco años en el Deportivo Cali y para mí todo era nuevo y extraño. pero bueno había un grupo nuevo que también se estaban acomodando y de a poco me fui integrando.

- ¿Cómo eran las charlas técnicas de Mostaza Merlo?

- Muy agradables, motivadoras; él de por sí es muy motivador, sobreprotector. Nos remarcaba que éramos los mejores, nos hizo creer que no había mejores que nosotros y nos daba mucha confianza. Además, se refería a los rivales todo el tiempo, los describía de punta a punta y los mataba, decía que eran mucho menos que nosotros. Muy gracioso todo los que nos decía.

- Muy cabulero Mostaza, ¿Cuáles eran sus cábalas principales?

- Hacía cuernitos en cada jugada del rival, utilizaba la misma bufanda y en cada declaración no decía que iban a ser campeones, sino la frase tan conocida como ´paso a paso´. Además, mis compañeros me decían que no se cambiaba la ropa.

- Se festejó mucho “el gol del campeonato” que le convertiste a River. ¿Considerás que es el más importante de la historia de Racing?

- Considero que fue uno de los más importantes junto al del Cárdenas. Recibo a diario el agradecimiento de los hinchas en mis redes sociales por ese gol. Se gritó al mismo nivel del que le marcó el Chango al Celtic en Uruguay que fue demasiado importante. Pero uno no es ajeno y sé que mi gol significó mucho para la historia de la Academia.

- ¿Fue más lindo ese gol a River o el que le hiciste por encima a Saja contra San Lorenzo en Avellaneda?

- El que le hice a Saja porque me sorprendí hasta yo mismo. El de River fue agarrar un rebote, pegarle de lleno y fue un golazo. El de San Lorenzo me sorprendió más. Decidí picarla en el momento justo y salió así, fue el que más me gustó de todos.

- ¿Cómo tomas cuando te definen como el jugador mas sucio de la historia del fútbol producto de tus 46 expulsiones?

- No es bueno. En Colombia hice 30 goles de tiro libre y nadie lo remarca. Fui campeón con el seleccionado colombiano de la Copa América 2001 y te recuerdan solamente la cantidad de expulsiones que sufrí. No hay otro tipo de reconocimiento y es incómodo recordar esas cosas. Igualmente, a esta altura lo tomo con gracia, con normalidad pero no fue bueno, soy muy temperamental. Muchas expulsiones fueron justas pero otras injustas. En Argentina no tuve tantas porque allá es un juego más friccionado, sin malas intenciones. En cambio, en Colombia el futbolista finge mucho y buscan ganar en viveza para que el árbitro expulse al rival. Igualmente los árbitros me tenían marcado, eso no significaba que me hayan expulsados porque el temperamento muchas veces me traicionó.