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Una foto, mil sensaciones

La historia de un padre celebrando con su hijo una victoria muy especial y bajo la atenta mirada de un cazador de momentos.

Es de esas imágenes que detienen el tiempo. Esas que por mucho tiempo quedan guardadas en las retinas, esas que te hacen reflexionar, que te anudan la garganta, e incluso las que te replantean distintas conductas y maneras de vivir en el día a día. 

Y creer que esto es producto de la casualidad sería cometer un error enorme. Es que quien capturó la foto es el mejor foto-periodista que tiene el automovilismo de la región, es Alejandro Torres y conocedor de los pilotos y sus historias, esperó el momento justo para retratar este momento.

La historia de la foto muestra a un padre celebrando la victoria de su hijo en la final de la Clase 2 del Zonal Cuyano, el pasado domingo, en San Martín. Muestra a Ricardo Molé con los brazos en alto, festejando con la euforia que lo caracteriza el triunfo de uno de los pedazos que componen su corazón y su alma. Muestra al ex campeón de esta categoría rindiendo gratitud a su hijo Rodrigo, quien con el triunfo al mando de su Renault Clio se prende en la lucha por el título.

“El Doctor siempre se para en el kartódromo con cronómetro en mano y le hace el seguimiento a sus hijos en las distintas categorías. Ya me estaba yendo para la zona de parque cerrado y esperé que pase Rodrigo porque conociendo a Ricardo sabía que se venía un festejo muy especial. Y así fue, porque Rodri se detuvo y su papá levantó los brazos festejando. Son de esas fotos emotivas, con un significado muy especial y que a mi me llenan de satisfacción. De hecho recibí muchas felicitaciones”, relató Ale Torres, el padre del retrato, que muchos afirman ya está hecha cuadro.

La victoria de Rodrigo fue especial, porque significó una revancha para una familia muy fierrera y que nunca había podido inscribir el apellido en el Gran Premio Vendimia de automovilismo. Y desde ahí también se entiende la euforia en el parque cerrado.

“Fue una felicidad enorme. Ni yo ni mis hijos habíamos podido ganar nunca esta histórica carrera, aunque muchas veces habíamos estado cerca. En mi época el Vendimia le daba su nombre a carreras de categorías nacionales, por lo cual los del Zonal Cuyano no tuvimos muchas posibilidades. Mis hijos me hacen feliz de mil maneras, pero compartir con ellos esta pasión por el automovilismo y para colmo coronarla con triunfos es lo mejor que me puede pasar”, fueron las palabras de un emocionado papá Ricardo.

“El año pasado se me había escapado por muy poco y esto fue una revancha para los Molé. Nos metimos en la historia grande y además de mi papá y mis hermanos me acordé rápidamente de mi mamá, que tanto extraño. Fue un fin de semana perfecto y siempre compartirlo con la familia y los amigos es algo fantástico”, fueron las palabras entre lágrimas de Rodrigo, tal vez el máximo responsable de esta linda historia que mezcla el automovilismo y la vida misma. 

No es una foto más. Es un momento. Son mil sensaciones. Las de los protagonistas y las de los que ahora conocen esta linda y emotiva vivencia.