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Historias que merecen ser contadas: Hoy Karen Marón

Es parte del selecto Top 100 de corresponsales de guerra, analista en geopolítica, estuvo en el terreno desde la Segunda Intifada. Entrevistó a rebeldes e hizo sonreír a niños refugiados. La vida de la corresponsal que nunca dejó de ser humana para contar una historia.

Lleva dos décadas contando al mundo las historias que casi nadie se atreve a contar. Su profesión y vocación la llevaron a conocer más de 40 países. Forma parte del selecto Top 100 de corresponsales más influyentes del planeta. Su información en conflictos armados es sinónimo de credibilidad. Y su personalidad de empatía, sobre todo, con los que más sufren las consecuencias de la guerra. Los inocentes. Hoy en historias que merecen ser contadas, Karen Marón.

Mira la entrevista completa acá:

Una tarde de domingo se produjo el encuentro. Virtual por cierto. Entre la reconocida corresponsal y El Ciudadano. Karen tiene la brillante cualidad, creo producto de su sensibilidad, de comunicar de manera muy potente con la elección de cada una de sus palabras y tan o más, elocuente, con sus silencios y su mirada.  Sus ojos, se pierden por instantes, en el horizonte. Como si en ese punto fijo se reprodujeran 20 años de paisajes desérticos, edificios en ruinas, silencios que gritan, gritos que desgarran…

Contrario a lo que se cree, “los corresponsales de Europa o Estados Unidos empiezan muy jóvenes. Con 17 o 18 años comienzan a cubrir conflictos armados” rememora Karen que arrancó en lo que se denominó la Segundo Intifada (Septiembre de 2000).

Entrevista al gran muftí Ahmad Badreddine Hassoun. Damasco. Siria.

Consultada por su experiencia, a la hora de definir la guerra, señaló “En los conflictos el ser humano se convierte en una cosa a la cual hay que eliminar. Pierde su condición de humano y sus derechos. En esos lugares la vida no vale nada” Marón luego describió “La guerra es un infierno creado por el hombre”.

Marón agradece “haber tenido los mejores maestros” dentro de la profesión. “Si creo que se puede tener empatía y tratar de manera amorosa a las víctimas inocentes de la guerra”. De todas maneras no todos son así, “hay turistas bélicos, mercenarios, otros que se ponen el casco y el chaleco se sacan la foto en el balcón y los conflictos suceden a más de 1000 kilómetros. " Y otros que van a darle vos a los que no la tienen”. El mundo de los corresponsales y sus motivaciones también es complejo y hay tanta variedad como personalidades en el planeta.

Guerra de Libia de 2011. Ajdabiya. Libia.

Da la sensación que el costo es muy alto, y se dejan muchas cosas en el camino, sin embargo Karen no duda a la hora de responder si elegiría el mismo camino. Sin titubear ni un segundo su respuesta es “absolutamente” luego de unos segundos explica que a veces prefiere no hablar porque uno “se siente muy solo, al igual que los veteranos de guerra, o gente que vive situaciones muy traumáticas. Te sentís incomprendido, formas tu propio mundo y esta ese silencio y todas las experiencias que quedan dentro”. A pesar de esto su vocación es a prueba de balas ya que sostiene que “nunca se me cruzo ser o hacer otra cosa”

También hubo tiempo para hablar de ingeniería social, lo funcional que ha sido el mundo del entretenimiento, en particular el cine para estigmatizar, el rol de la mujer en el nano clima de los corresponsales, los sonidos de la guerra y mucho más narrado por una protagonista de lujo.

Irak bajo ocupación. Bagdad. Irak

La periodista además de corresponsal, es productora y analista en geopolítica, estuvo en Iraq, Libia, Siria, Líbano, Irán, Colombia, Afganistán, Túnez entre otros países.