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Economista explica por qué la relación que tenemos con el dólar “es racional”

Alejandro Trapé, director de Centro de Investigaciones y Vinculación Económica de la UNCuyo, analizó la influencia que tiene la moneda estadounidense en la vida de los argentinos

Desde tiempos memorables, de esos que alguna vez supimos por las historias contadas por los queridos viejos de nuestras familias, el dólar ha estado presente cuando se trató de buscar seguridad en tiempos difíciles. De crisis económica, en un país como Argentina, donde se conoce muy bien el refugio para que el haber familiar no pierda valor.

Más de una vez hemos escuchado y leído que los argentinos estamos obsesionados con el dólar. Si entendemos que la idea de obsesión refiere a una fijación con alguna idea, persona u objeto que va más allá de lo racional, aquel pensamiento no sólo es equívoco, es falso. La relación que los argentinos mantenemos con el dólar es totalmente racional desde el punto de vista económico, no existe ninguna obsesión”, inició reflexionando el economista mendocino Alejandro Trapé. 

 

 

Para el técnico local, la pregunta que podría surgir entonces es: “¿Por qué entonces los ciudadanos de otros países, que también son racionales, no están tan pendientes del dólar? La respuesta es sencilla: porque sólo en la economía Argentina se dan en forma casi permanente situaciones patológicas que en otros se dan sólo ocasionalmente y por poco tiempo. Esta sí es una patología, la obsesión por el dólar es sólo una respuesta racional a esa patología del sistema económico”.

“Si Usted tiene dinero ahorrado y quiere preservar su integridad y poder de compra, no conviene tenerlos bajo el colchón: allí puede ser atacado por los ratones, los ladrones o la inflación. Es mejor colocarlos en algún activo, real o financiero, y darlos en custodia a alguna institución que se especialice en eso, como un banco. Pero cuidado, a la hora de elegir un activo usted debe tener en cuenta dos cosas…”, aconsejó.

 

 

En primer lugar que “hay tres características  deseables  en un activo real o financiero. Por un lado es importante la rentabilidad, es decir, que si hoy Usted pone $100, mañana recupere más de $100. Después viene la seguridad que implica que si Usted pone $100, cuando el plazo venza, esos $100, por lo menos, estén allí. Y por último la iquidez, es decir que Usted pueda vender el activo con rapidez cuando lo desee sin sacrificar el precio”.

En segundo lugar, según Trapé, ningún activo real o financiero puede tener las tres condiciones al mismo tiempo. “Un inmueble puede ser rentable y seguro pero no será líquido, a un plazo fijo le pasa algo similar, un Bitcoin, BTC, puede ser muy líquido y rentable pero no será seguro, un bono de la Reserva Federal de EEUU puede ser seguro y líquido pero no será muy rentable. Paga un interés bajo, entre otros ejemplos. Si por un momento apareciese un activo estrella que reúna las tres condiciones, los inversores correrían en manada a comprarlo. Entonces subiría su precio y bajaría su rentabilidad, perdiendo rápidamente el activo entonces esa condición deseable”, consideró.

Esto implica que a la hora de invertir Usted debería elegir cuáles condiciones deseables prioriza, según su personalidad, la urgencia para utilizar los fondos, su edad, considerando distintos factores, o bien combinar activos para tener algo de cada una, lo que en la jerga se llama diversificación de cartera”, apuntó.

 

 

En Argentina, la situación extraña que se da desde hace décadas y casi en forma permanente, salvo algunos cortos períodos, es que existe un activo que reúne las tres condiciones y que no pierde ninguna: el dólar

En Argentina el dólar es seguro, es muy líquido y ... también es rentable, a veces, muy rentable. “Esta última condición es la clave. En Argentina, son comunes expresiones como al dólar no hay que dejarlo, hay que esperarlo, o bien que el dólar nunca baja, se agacha para pegar el salto, que indican que siempre se espera ganar dinero con la sola tenencia de dólares”. 

“Es importante notar aquí que no se trata de activos en dólares que rindan intereses. La rentabilidad aparece por la sola tenencia de la moneda, aquí está la patología y la particularidad que se da en Argentina. Los contadores sabrán que incluso la técnica contable en Argentina reconoce un "resultado por tenencia de moneda extranjera”, explicó.

 

 

En otros países no es así ya que el dólar es una moneda extranjera más, que se usa en operaciones vinculadas al resto del mundo como importaciones, exportaciones o movimientos de capitales. “La condición de rentabilidad por tenencia no existe. Salvo momentos muy especiales y breves no se invierte en dólares para ganar dinero por su sola tenencia en cartera”, manifestó Trapé.

“Así, en otros países el dólar es un activo financiero más, que compite con los otros a la hora de invertir. En Argentina es el activo estrella desde hace años. Las condiciones de inestabilidad macroeconómica y en particular cambiaría abonan el terreno para que el dólar sólo pierda esa condición en alguno breves lapsos de calma. Por eso, salir a buscarlo en cuanto el panorama se complica no es una obsesión, es totalmente racional”, afirmó. 

Y cerró: "La profecía autocumplida es el paso siguiente. Salen a comprarlo en manada y el dólar sube, otorga rentabilidad a quien lo compró y por eso vuelve a atraer nuevos inversores. El círculo vicioso se debilita o se fortalece, pero no desaparece. Sólo puede cortarse con un shock de confianza o bien con una suba suficiente -devaluación- para desalentar a futuros compradores".