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Los problemas de la vitivinicultura, en una reunión de políticos y referentes de la industria

Varios funcionarios del Gobierno nacional recibieron a dirigentes de los distintos núcleos empresarios ligados al mundo del vino para buscar soluciones, en un encuentro impulsado por Sergio Massa

Por Redacción

En la tarde del lunes, el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa, organizó lo que llamaron ‘una cumbre vitivinícola’, a la que asistieron la senadora nacional mendocina Anabel Fernández Sagasti, el gobernador sanjuanino Sergio Uñac, el presidente Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), José Zuccardi; el presidente de la Federación de Corporaciones Vitivinícolas Argentinas (Fecovita), Eduardo Sancho; el presidente Instituto Nacional Vitivinicultura (INV), Martín Hinosoja; la presidenta de la Asociación de Productores del Oasis Este de Mendoza (APROEM), Gabriela Lizana; el ministro de Producción y Desarrollo Económico de San Juan, Andrés Díaz Cano y el jefe de Gabinete de la Cámara de Diputados, Raúl Pérez.

Entre el temario que se informó, se abordaron exportaciones, fondos para fortalecer la producción nacional, temas de sanidad vegetal y, además, se adelantó que el Banco de Inversión de Comercio Exterior (BICE), que preside José De Mendiguren, trabajará en la generación de créditos para productores.

Asimismo, el secretario de Agricultura, Jorge Solmi, trabajará junto a la senadora Fernández Sagasti en el tema fondos para atender la lobesia botranaque afecta principalmente a la vid, y se acordó articular con Cancillería una mesa de trabajo referida a las exportaciones de vinos argentinos, organizando reuniones de agenda cada 90 días.

La presidente de la Asociación de Productores del Oasis Este de Mendoza (APROEM), Gabriela Lizana, que tomó parte del cónclave, se refirió a lo conversado en diálogo con CNN Radio Mendoza. La dirigente indicó que se originó en un pedido que le hicieron desde el ámbito vitivinícola a raíz del proyecto de cero alcohol al conducir y, a partir de eso, comenzaron las conversaciones. “Yo tuve la oportunidad de charlar con él y manifestarle la difícil situación que están pasando todas las economías regionales del país, y es ahí donde debemos concentrarnos. Eso relajó mucha esa tensión que estaba sobredimensionada (con respecto a alcohol cero), y con diez minutos de reunión quedó todo resuelto, porque Sergio fue muy concreto, el apoyo a la vitivinicultura va a estar, jamás se tomarían medidas contra la economía regional”, afirmó, agregando: “Ahí se propuso continuar con mesas de diálogo con todos los actores, incluso no solo con la vitivinicultura, de todo el país”.

Además, explicó que se abrió el diálogo “a otros temas que, naturalmente, se fueron planteando, temas que la industria y que los distintos eslabones de la cadena venimos planteando hace tiempo. La verdad que años que estamos reclamando estas cosas, se generó un clima muy positivo para poner en la agenda temas como este, la producción, el trabajo genuino, lo que significan las economías regionales para cada provincia”.

Profundizando, señaló que dejaron en claro que “el problema vitivinícola es multicausal, debemos abordarlo de manera completa. Habría que empezar por qué es lo que le está pasando al sector primario, que viene perdiendo plata hace tiempo, perdemos hectáreas, algo que remarco Sergio, porque está al tanto de esto, la cantidad de hectáreas y más que nada de productores que han salido del sistema, y eso genera pérdida de empleo y pobreza, entonces debemos apuntalar el sistema productivo de verdad”.

Yendo a los problemas en sí que plantea el sector, destacó la necesidad de una herramienta: “Esto se hace a través del estudio de la cadena productiva. Tenés que ver la situación de las bodegas, de 1.00 bodegas inscriptas están funcionando 800, hay un serio problema de las bodegas que están cerrando porque en muchos casos no cubren los costos tampoco de elaboración”, y destacó: “La problemática de los fraccionadores, que no son los más grandes y tienen muchas dificultades para poder vender, el costo del transporte, la carga de impuestos. Con CAME (Confederación Argentina de la Mediana Empresa) hicimos un estudio de la cadena y los impuestos ocupan entre 40% y 43% del costo final del producto”, enfatizando la altísima presión fiscal que impone la economía argentina.

Con respecto a la competitividad para los mercados externos, resaltó: “Tenemos muchas complicaciones con posiciones arancelarias, que no nos dejan en situación ventajosa con relación a nuestros principales competidores”, pero pidió equivalencia para escuchar tanto a los exportadores –que son los que general los dólares frescos que la economía necesita con urgencia–, como a los que trabajan para el consumo local: “Está todo un tema de retenciones que siempre la industria reclama, y también el mercado interno tiene su problema y siempre sostengo como productora es que lo que plantea el sector productivo tiene que tener la misma fuerza que lo que plantea el sector exportador”.