|18/07/21 08:10 PM

Inflación: "La pandemia que no superará la Argentina"

Los empresarios temen que la crisis económica se agrave después de las próximas elecciones en la que está enfrascada la clase política.

Argentina volvió a ser noticia mundial cuando al promediar la semana pasada se ubicó entre los países con una de las mayores inflaciones del mundo, habiendo sido superada solamente por los que están atravesando guerras civiles o serios conflictos sociales.

De esa manera el presidente Alberto Fernández (foto) quedó equiparado con sus pares de Venezuela, Nicolás Maduro, de Zimbabue, Emerson Mnangagwa y del Líbano, Michel Aoun, pese a que el gobierno a su cargo trató de ensayar explicaciones globales ante la fuerte suba de precios en el país.

 

 

Si bien la posición planetaria era previsible todo se confirmó cuando hace unos días enfrentamos un nuevo y temible índice: 3,9% de inflación en la Nación y 3,2% en la provincia de Mendoza.

Y una vez más desde la Unión Comercial e Industrial de Mendoza, UCIM, analizaron la situación en la mitad de 2021, un año electoral, en el que nos encontramos con que ya es del 25,3% la inflación acumulada. Alcanzando prácticamente el nivel de inflación proyectado en el Presupuesto anual, de un 29% y superando el 50% considerando la variación de los últimos 12 meses.

 

 

“Bien se dice que la inflación es, sin ninguna duda, la peor de las pandemias en el ámbito de la economía, ya que la de la enfermedad COVID, si bien y muy lamentablemente ya ha matado a más de cien mil argentinos, cifra por de más espantosa, la primera ha expulsado a un número muy superior a 20 millones de personas, a la pobreza y la indigencia”, explicaron desde la entidad empresaria, comercial y de servicios. "La inflación es la pandemia que no superará la Argentina"; definieron.

Como ya lo ha venido haciendo regularmente, la institución que preside Daniel Ariosto (foto), marcó que “nuestro peor e histórico problema deja a personas sin poder consumir los elementos indispensables para su subsistencia, sin poder acceder a servicios básicos y con familias angustiadas por no poder enfrentar su vida mientras los precios crecen incesantemente”.

 

 

Por otra parte, se quejaron que los empresarios se ven imposibilitados de volver a adquirir mercaderías o insumos para su producción, “exigidos a aumentar el sueldo de su personal periódicamente, vedados de la posibilidad de proyectar algo a futuro y percibiendo como el poder adquisitivo propio y de sus clientes, cae irremediablemente”.

Con la mayor parte de las variables económicas en serios problemas, “el Gobierno, interesado fundamentalmente en no verse debilitado ante las próximas elecciones legislativas, emplea medidas comprobadamente ineficientes y demagógicas: como el control de precios y congelamiento insostenible de tarifas. Medidas cambiarias de anclan el tipo de cambio en forma artificial y que generan una burbuja que en algún momento se debe sincerar, por solo nombrar algunas. Y si aún después de todo esto, los índices continúan dramáticamente tan elevados, ¿qué nos espera para después de las elecciones?”, alertaron.

 

 

“Al mismo ritmo que la lenta vacunación y con una política para nada clara, la autoridad económica pretende mantener encorsetadas todas las variables que contienen precariamente la explosión a la que parecemos estar condenados”, se quejaron.

Y admitieron: “Sabemos que la inflación tiene como origen principal la desconfianza en el Gobierno, sumada a los factores que la alimentan como la emisión monetaria, la demanda superior a la producción, excesivo gasto público y político, las paritarias que acuerdan aumentos de salariales y que empujan el costo laboral a las nubes por citar solo algunas de sus causas. Y en ese círculo vicioso, casi infinito nos encontramos”.

 

 

Asimismo lamentaron “la falta de una política de Estado que la controle y que nos vive sometiendo a que cada elección, sea una nueva apuesta a lo que nunca sucede, que es que tanto el Ejecutivo como el Legislativo tomen decisiones responsables y eficaces, que favorezcan a la ciudadanía”.

“El bono a los jubilados recientemente anunciado pone en evidencia que la formula calculada en base a la recaudación y el índice de movilidad salarial, no ha logrado mantener el poder adquisitivo de un sector muy sensible de nuestra sociedad. Esta fue una situación advertida de antemano por diversos sectores, cuando se estableció esta modalidad de ajuste de las jubilaciones y pensiones y los hechos, hoy corroboran estos reclamos”, describieron.

 

 

Y cerraron que “mientras no nos ocupemos, como país, de las cosas verdaderamente importantes y de fondo, sin depender de los vaivenes políticos y electorales, no podremos cambiar nuestro destino. Una población constantemente empobrecida no es negocio para nadie”.