|21/04/21 07:43 AM

Cuando es peor el remedio que la enfermedad

Un especialista entrevistado por El Ciudadano dijo que otorgar un plus al personal de salud no les soluciona el problema de los bajos salarios y por el contrario significa un nuevo gasto para el Estado que provocará más inflación

Desde que el presidente oficializó su anuncio de otorgar un plus de $6.500 a trabajadores de la salud, surgieron objeciones y preocupaciones al mismo tiempo. Objeciones, porque el monto es ínfimo con respecto a un real reconocimiento a los alicaídos salarios de los profesionales del sector. Preocupaciones, porque en un estado de delicada situación económica financiera que vive el país profundizaría la misma.

La pregunta que nadie en la provincia todavía responde, o no puede responder, es que si ese plus la Provincia lo abonaría directamente a los trabajadores de la salud local con fondos del Gobierno de Mendoza con partidas especiales, o la Provincia se deberá hacer cargo de pagarlo, lo cual de por sí ya crearía todo un tema con espinosas aristas.

Sobre el impacto que este tema tendría, El Ciudadano entrevistó al economista Daniel Garro, a quien se le preguntó sobre el impacto que esto tendría directamente en el sector de la salud, y respondió: “El impacto de pagar un plus de $6.500 para el sector salud es un impacto muy mínimo y tiene más que ver con una cuestión política, es decir, el Presidente tuvo un exabrupto y ahora su forma de arreglarlo es con un plus que, para los profesionales sanitarios, sinceramente, son monedas”.

 

—Pero, más allá de lo que usted afirma, es otro problema para los fondos del Estado.

—Aquí hay que darse cuenta de que el Estado no puede pagar absolutamente nada, porque tiene déficit, o sea, todo eso es emisión monetaria, es decir, que es poco dinero y además agrava el problema de inflación que ya tiene la economía argentina y que implica tener un piso de tasa de inflación con más de la mitad de la economía congelada y controlada en 4% mensual.

 

—Entonces, el impacto es significativo.

—Yo creo que el impacto en realidad es negativo, porque no soluciona el problema de la gente del área de salud y lo que hace es agravar el problema de inflación”

 

“Inflación y control de los precios máximos desborda al gobierno”

—Hablando de inflación, ¿cómo ve al país de aquí hasta fin de año?

—Esta situación de inflación se va a ir agravando con el paso del tiempo, porque cada vez se complica más tener todo congelado y controlado.

 

—¿No se puede controlar?

—La realidad demuestra que no, de hecho, la situación de precios máximos se le va desbordando el gobierno. A punto tal que vive llamando y amenazando a los empresarios para hacer planes de pago, mecanismos con controles de precios, congelamiento de precios hasta junio, hasta julio y después hasta agosto.

 

—De todo y nada resulta

—Fíjese, que aplica mecanismos que nunca en toda la historia de la humanidad dieron resultados. Por algo hay un libro que se llama Cuatro mil años de controles de precios y salarios o cómo no combatir la inflación, donde dos economistas estudiaron y mostraron, cómo desde los Códigos de Hammurabi cuando se han querido controlar los precios se ha agravado el problema. Entonces le pregunto, usted cree por asomo que esta vez funcionará, obviamente, que no. Por lo tanto, el problema de inflación se va a agravar y esto hará que la situación económica del país sea más complicada.

 

“Las economías regionales tienen menor colchón financiero para lidiar con la inflación”

—Todo esto que observa, ¿repercute en las economías regionales, como la de Cuyo?

—Siempre las economías regionales sufren más las consecuencias de las malas políticas económicas, que la totalidad de la economía, ya que las economías regionales tienen que lidiar con un contexto competitivo muy diferente a lo que puede ser una empresa internacional, en donde su mercado es mucho más amplio”.

 

—¿Cómo es ese ejemplo?

—Las economías regionales, como la nuestra, tienen menor colchón financiero para poder lidiar con problemas de inflación. Le agrego el tema de la altísima presión tributaria, que es absolutamente confiscatoria en la Argentina. Entonces, con todo esto, las economías regionales también deben lidiar con el altísimo gasto público, que complica la situación, porque las empresas de economías regionales tienen menos colchón, menos plafón y sus economías de escala son más chicas. Ante esto, afrontan estos aspectos con menos posibilidades y herramientas, donde situaciones de esta naturaleza producen claramente un impacto mucho mayor.