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Criptomonedas: un mundo donde la codicia debe ser paciente

La cuenta de quienes decidieron salirse del mercado estuvo centrada en los U$S15.000 que bajó el Bitcoin por unidad desde su máximo histórico en octubre.

El excitante universo, que un tiempo fue considerado paralelo, hoy se paró frente a todos y casi que compite, como asunto interesante, con la nueva faceta de la pandemia. La variante B.1.1.529. Desde que inició su fama la pandemia mucho cambió, hasta la manera de depender de la tecnología, la que hoy domina.

Sin censuras, tanto el virus como la nueva versión del mercado de activos digitales, luchan en captar la atención y cuando la pulseada se inclina hacia la izquierda es que está venciendo la enfermedad COVID. Esa es una de las principales razones que esgrimen los analistas respecto a las pérdidas que han sufrido las criptomonedas, en general, desde hace unas dos semanas.

 

 

Luego de haber vivido casi de todo, principalmente el Bitcoin, BTC, tuvo momentos extremos. En marzo derrapó hasta estar debajo de los U$S30.000, un poco más que eso y luego, unos meses después, se recuperó y a fines de octubre tuvo su momento de gloria cuando miró de cerca la marca de los U$S70.000. Hablar sobre estas cifras para un simple mortal es una excusa para vivir, un poco, lo ajeno. Estar en los zapatos de un inversor que en pocas semanas pierde, diríamos, unos U$S20.000 por cada BTC, es arriesgado.

Por los resistentes tienen más posibilidades de perdurar en un mercado tan atractivo como infartante. Los cardíacos saben muy bien que no es aconsejable tener sentimientos en este juego tan volátil. Así se califica especialmente a un mercado donde la marea a veces sube 200 metros y después genera un pozo, con un remolino gigante, que arrastra todo a su paso.

 

 

En las últimas 7 días ese mercado BTC perdió. De poseer un nivel de capitalización global de unos U$S2,8 billones la semana pasada pasó a representar U$S2,4 billones. Una buen cantidad de razones para quienes no resistieron y, dominados por el temor, salieron como pudieron. Pero siempre quedándose con la mirada hacia atrás observando el espectáculo irresistible que viene ofreciendo el BTC y toda su corte que lo acompaña.

Ethereum se estableció en los U$S4.100 mientras la mayoría de los principales 10 criptoactivos observaban bajas de hasta un 4% en el caso de Polkadot y muy de cerca por Dogecoin. Sin dudas fue la semana más dura de noviembre donde algunos sobrevivientes repuntaron esporádicamente manteniendo firmes de los latidos de un mercado que aún no ha brindado su palabra final en 2021.

 

 

A las 14.17 de este domingo, el BTC cotiza en los U$S 54.140,76 luego de haber estar parado algunos días sobre los U$S60.000, pero los más entendidos había sido la marca desde donde anunciaron la corrección que hoy está atravesando.

 

 

La cuenta para los decidieron saltar del barco mantuvo la mirada en los U$S15.000 que bajó el BTC por unidad desde su máximo histórico en octubre. Bajo esa modalidad de miedo es que quienes no llegaron pacientes a la zona de guerra mercantil prefirieron dejar de lado, por ahora, la agitada marea.

Y con la corrección que sigue soportando en carne propia el BTC otras criptomonedas comenzaron a expresar comportamientos propios ante momentos volátiles muy elevados. Lo que fue observado por los expertos que comenzaron a seguir una lista para pensar en diciembre, el último capítulo que del vertiginoso criptomundo a punto de concluir.

 

 

La primera en la lista es la recién aludida Ethereum, que en pocos días recuperó unos U$S1.000. La segunda es Solana, quien anda en búsqueda de una nueva red de contratos inteligentes para competirle de cerca a Ethereum. La tercera en consideración es la conocida Cardano, que tanta visibilidad ha logrado en el Viejo Continente, y que ahora busca un poco más de capitalización.

XRP, está en el cuarto lugar, seguida muy de cerca por Polkadot, que forma parte de una Start Up suiza y que quiere competir con Internet. Sigue Avalanche, que en los últimos días aumento su nivel de capitalización de una manera que interesó a los inversores, a los más veteranos. The SandBox fue mirada como la más interesante en cuanto a su funcionalidad conocida en la jerga como “metaversos”. Es porque también puede ser utilizada como moneda de pago en videojuegos.

 

 

Shiba INU, es una de las que sobrevivido pero gracias a su servicio ya que su utilidad es vivir como “meme”, dependiendo básicamente su popularidad por el rendimiento que tiene en las redes.

La última es Dogecoin, la que había ganado popularidad gracias a Elon Musk, el CEO de Tesla y SpaceX, aunque ahora se ha estancado momentáneamente en su ciclo alcista.