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'Akelarre': la persecución de las ‘brujas’ desde los ojos de un mendocino

El director nacido en nuestra provincia, Pablo Agüero, habló con ‘El Ciudadano’ sobre la película vasca que se rodará desde hoy

Si de mendocinos de exportación se habla, no se puede pasar por alto el trabajo del cineasta Pablo Agüero, quien después de dirigir exitosas producciones como Salamandra (2008) y Eva no duerme (2015), desde hoy se pondrá al frente del rodaje de Akelarre, una película vasca ambientada en el siglo XVII.

En una entrevista exclusiva con El Ciudadano, el cineasta nacido en Mendoza hace 41 años contó todos los detalles de la superproducción que propone una fuerte crítica a la histórica persecución de las mujeres. “Es una película sobre el pasado, pero también sobre el presente”, analizó.

–¿Necesitaste mucho trabajo de investigación previo para afrontar la dirección de la película?

–El día mismo del estreno de mi película Salamandra en el festival de Cannes, en 2008, descubrí una biblioteca luciferiana. Pasé una semana encerrado leyendo esos libros misteriosos, muchos de ellos prohibidos. Descubrí el concepto metafórico de un Lucifer que, como Prometeo, trae la luz a la humanidad y es maldecido por haber osado abrir esa puerta al conocimiento. Allí encontré el libro La bruja, de Jules Michelet, que en el siglo XIX imagina por primera vez a la ‘bruja’ como figura de la mujer libre, rebelde, oprimida por el poder patriarcal y monárquico. Desde allí se ha desprendido toda una red de referencias que fueron formando mi propia biblioteca, hasta que una nueva revelación me condujo al país vasco.

–Hay una película vasca Akelarre del 84 que aborda un tema similar al de tu película. ¿Vas a hacer una remake o es un filme completamente distinto?

–Mi película se basa en otros hechos reales, ocurridos en la costa vasca, del lado francés, y relatadas por el mismo juez Pierre de Lancre en su Tratado de la inconstancia de los malos ángeles y demonios (1609). En esa región, los hombres partían seis meses al año, a cazar ballenas en Canadá. El juez, enviado por el rey de Francia, descubrió un universo completamente femenino y una libertad de costumbres que interpreto como una influencia demoníaca.

–Imagino que en Akelarre vas a plantear una crítica contra la persecución de las mujeres en la época de la Inquisición. ¿Esa es un poco la idea?

–Sí. La caza de brujas ha sido tratada casi siempre de manera casi anecdótica, como simples casos de superstición o de chivo expiatorio. Yo busco politizar el tema. Hubo una persecución masiva de toda disidencia de pensamiento, similar a las peores dictaduras, y se encarnizó en particular con las mujeres. Los argumentos utilizados por los inquisidores –Dios, Occidente, el orden moral, etcétera– e incluso sus métodos –secuestrar jóvenes, cubrirles la cabeza con una capuchas y hacer desaparecer sus cuerpos–, han tenido una continuidad hasta el día de hoy. Por eso es una película sobre el pasado, pero también sobre el presente.

–Van a rodar más o menos hasta junio y después también viene toda la postproducción, que imagino que será larga pero, ¿tenés más o menos definida la fecha en la que se estrenará la película?

–Estará terminada a fin de año.

–¿Vamos a poder ver Akelarre en los cines argentinos?

–Sí, pero por ahora no puedo decir más sobre la distribución.